jueves, 22 de diciembre de 2016

SI TE ENCUENTRAS CON SARTANA...RUEGA POR TU MUERTE de Gianfranco Parolini


Título: Si te encuentras con Sartana...ruega por tu muerte (Se incontri Sartana prega per la tua morte)
Director: Gianfranco Parolini (acreditado como Frank Kramer)
Año: 1968
Guión: Renato Izzo, Gianfranco Parolini y Theo Maria Werner
Intérpretes: Gianni Garko (Sartana), William Berger (Lasky), Sidney Chaplin (Stewal), Fernando Sancho (General Tampico), Gianni Rizzo (Alman), Franco Pesce (Dusty), Klaus Kinski (Morgan)

Cuando uno quiere introducirse en el spaghetti western y explorar el género más allá de los archiconocidos films de Sergio Leone pronto acaba topándose con dos nombres repetidos por cientos de personas, tanto expertas en la materia como simples aficionadas: Django y Sartana. Tanto el primero, encarnado por Franco Nero e inmortalizado en la gran pantalla por Sergio Corbucci en el año 66, como el que hoy nos ocupa, son considerados los modelos arquetípicos del pistolero del spaghetti western y han conformado un modelo que ha sido seguido por cientos de artesanos a lo largo de la historia del cine.
Sartana era el nombre con el que se conocía al personaje que interpretaba Gianni Garko en Baño de sangre al salir el Sol, un western de 1967 dirigido por Alberto Cardone. Al parecer (y como ocurría en miles de casos en aquellos tiempos) la película contó con diversos títulos de cara a su distribución internacional y, en el caso de su estreno en Alemania, se decidió promocionarla bajo el simple título de Sartana. Según el señor Garko, el éxito de la peli en aquel país fue tal que motivó a los productores a lanzar una nueva cinta en la que el protagonista tuviera el mismo nombre que tanta pasta había proporcionado...aunque la nueva película no tuviera nada que ver con aquella (mentalidad exploitation pura y dura). Viendo el percal, Garko aceptó con una condición: alejarse completamente del clásico protagonista motivado por la venganza que tanto abundaba en el spaghetti western. Así, la unión de mentes entre el actor y el director Gianfranco Parolini (que por aquel entonces firmaba sus obras como Frank Kramer) da como resultado la creación del personaje que todos los fans del western reverencian. Un individuo que se inspira psicológicamente en el Clint Eastwood de Por un puñado de dólares y estéticamente en el Lee Van Cleef de La Muerte tenía un precio, pero que también, en palabras de Parolini, tiene también algo de inspiración en los personajes de James Bond y del mago Mandrake. Un personaje socarrón y elegante al que nunca se le descompone el chaleco y la corbata en toda la película a pesar de que lleve el sombrero y el abrigo llenos de mierda. También un hombre optimista, un personaje más positivo que muchos otros de los que poblaban los westerns italianos de la época pero que igualmente resultaba ser un antihéroe cabronazo que no dudaría en acabar con quien se le pusiera entre el y sus objetivos, para lo cual se servía de una serie de armas y gadgets francamente peculiares para un western entre los que destacaba una pequeña pistola de bolsillo que se convertiría en la más vinculada al personaje.
Su debut en la gran pantalla tendría lugar en el film que tratamos hoy. La trama de la película nos cuenta como Sartana llega a un pueblo y descubre como un cargamento de oro procedente de una estafa de una compañía de seguros es disputado por diversos personajes entre los que se cuentan unos empresarios locales, un general mejicano y un matón a sueldo. Ni que decir tiene que Sartana será el nuevo y último jugador que se incorpore a dicha competición.
Gianni Garko (o John Garko como aparece acreditado) amolda el personaje a su propia capacidad interpretativa (que tampoco es que sea gran cosa) y se lo calza como un guante convirtiendo su presencia en lo mejor de la película sin ninguna duda. Le acompañan en el reparto William Berger, principal villano de la cinta y habitual del género al que por cierto confundí en sus primeros momentos en la película con el puto enfermo mental de Klaus Kinski, con el que comparte escena y que cuenta con un papel muy secundario dentro de la trama. Sidney Chaplin, uno de los hijos del inmortal Charles Chaplin, y el italiano Gianni Rizzo (otro habitual del género) interpretan a los empresarios locales mientras que el español Fernando Sancho (participante como secundario en decenas de producciones de todo tipo, desde westerns hasta grandes pelis de Hollywood pasando por cintas de fantaterror español) encarna al general mejicano Tampico. El alivio cómico corre a cargo de Dusty, el fabricante de ataúdes del pueblo, interpretado por el también italiano Franco Pesce.
La labor de Parolini tras la cámara es la del típico artesano italiano de aquellos tiempos que era tan apto para hacer un western como un peplum, una cinta bélica o una peli de monstruos si surgiera la oportunidad para ello. Ni fascina ni molesta como, de hecho, si lo hace la banda sonora obra de Piero Piccioni (acreditado como compositor en casi 200 películas de todo tipo), un perforatímpanos en toda regla (uno podría achacar esto a una baja calidad de la copia visionada...pero me inclino a pensar que en este caso no es así). 
La película tiene un buen arranque y un buen final pero su segundo acto se me hizo un pelín cuesta arriba llegando incluso a contar con ciertos momentos sospechosamente similares a otros spaghetti westerns (un reloj musical recurrente que recuerda bastante a La Muerte tiene un precio, un tiroteo con ametralladora que retrotrae al espectador de inmediato a Django, etc), algo que se puede perdonar en producciones más secundarias pero que resultan menos tolerables en películas con tanto culto como esta. En cualquier caso, sin llegar a ser un coñazo ni tampoco una gran película, al final, la cinta, a pesar de ser tan reverenciada dentro del género, se nos muestra como una más de tantas que salieron en la época. Se puede ver sin problemas pero no impresiona más que la mayoría de westerns italianos de aquellos años.
En España la película llegó a congregar a algo más de un millón de espectadores de la época en los cines. A posteriori, como ya he comentado anteriormente, el personaje caló hondo en la industria (el hecho de que diera bastante pasta  ayudó también sin duda alguna), de manera que la peli llegó a contar con cuatro secuelas oficiales: Yo soy vuestro verdugo, Vende la pistola y cómprate la tumba, Buen funeral amigos...paga Sartana y Llega Sartana. Hago especial hincapié en el adjetivo "oficial" por una sencilla razón: Sartana es ,junto con Django y Trinidad, uno de los personajes más explotados del cine del oeste. El éxito de la peli provocó que entre 1968 y 1972 vieran la luz unas cuantas cintas que se vendían de cara al público como secuelas de la original. Películas protagonizadas por Gianni Garko que no tenían nada que ver con el personaje, westerns de medio pelo que se aprovechaban del nombre para hacer algo de dinero e incluso crossovers con sus camaradas de armas Trinidad y Django fueron algunos de los casos en el que la "Sartanaexplotation" hizo acto de presencia. La verdad es que este tipo de explotación tan descarada y flagrante es un fenómeno que me fascina y, de hecho, uno de mis propósitos para este 2017 que ya está a la vuelta de la esquina es repasar todos los films oficiales y todas las explotaciones tanto de Sartana como de Django y de Trinidad. 
Así que, queridos lectores, tendréis por desgracia mucho spaghetti western y mucho Sartana próximamente. Algunos tenemos aficciones peculiares, que se le va a hacer.



sábado, 17 de diciembre de 2016

LA REVOLUCIÓN DE LOS NOVATOS de Joe Roth



Título: La revolución de los novatos (Revenge of the Nerds II: Nerds in Paradise)
Director: Joe Roth
Año: 1987
Guión: Dan Guntzelman y Steve Marshall
Intérpretes: Robert Carradine (Lewis), Curtis Armstrong (Pelotilla), Larry B. Scott (Lamar), Timothy Busfield (Poindexter), Andrew Cassese (Wormser) Courtney Thorne-Smith (Sunny), Donald Gibb (Ogro)

Hace poco volví a ver por segunda vez el clásico ochentero, la teen movie por excelencia, La Revancha de los Novatos. Disfruté de ese segundo visionado mucho más que el primero que acometí hace años ya y me di cuenta de que la película es mucho mejor de lo que recordaba. Una comedia super gamberra y cerda con ese humor políticamente incorrecto y ese amplio despliegue de tetillas y felpudos (esas marcas de confianza del cine de antaño que ya no vamos a volver a recuperar en estos tiempos en los que reina la tiranía de lo políticamente correcto) que tanto caracterizaban este tipo de comedias en aquellos tiempos pero que, además, cuenta con un ritmo acojonante y cuidadosamente medido para que la peli acabe en el momento en que más cariño le has cogido a su brutal galería de personajes. Dicho de otra forma, acaba dejándote ávido de ver más peripecias de los novatos. Dicho y hecho. Tanto fue el éxito de la película en su momento que de inmediato se planeó una secuela a la cual me he enfrentado hoy, La Revolución de los Novatos, en la que prácticamente repetiría el reparto de protagonistas al completo. El si esta hace honor o no a su predecesora es algo que toca discutir ahora.
La peli nos sitúa tiempo después del final de la primera entrega, en un momento en que los novatos, liderados por Lewis son llamados a una convención de hermandades universitarias en la localidad costera de Fort Lauderle. Allí, sus viejos enemigos los Alfa-Betas, ávidos de venganza intentarán provocar una expulsión de los novatos de la sociedad de hermandades. Al no conseguirlo, acabaran secuestrándolos y abandonándolos en una isla desierta.
A pesar de que el punto de partida es bueno (no en vano el llevar a esta panda de degenerados a un lugar lleno de tías buenas en bikini es como encender la mecha de una bomba), la peli supone toda una decepción al repetir algunas de las situaciones más destacables de la primera entrega y adaptarlas al nuevo entorno (vuelven a ser engañados y humillados por los Alfa-Beta; volvemos a presenciar como estos últimos echan a los novatos de su alojamiento teniendo estos que trasladarse a un edificio cochambroso; volvemos a tener un número musical, en esta ocasión metido con calzador, con el que los novatos se ganan la ovación de la gente de la ciudad; volvemos a escuchar un discurso de hermanamiento por parte de Lewis, etc), perdiendo en el proceso gran parte del ritmo alocado de la primera entrega y, sobre todo, la mayor parte de la carga sexual y de la incorreción política que esta tenía, convirtiéndose en una especie de copia mucho más floja y blandita que su predecesora.
Esto no quiere decir que la película no tenga situaciones divertidas. Las escenas compartidas entre Curtis Armstrong y James Hong (el actor que encarnó al villano Lo Pan en Golpe en la Pequeña China) y las situaciones vividas entre los novatos y Ogro en el último acto de la cinta son memorables, pero prácticamente son lo único verdaderamente aprovechable de esta. No llega a ser soporífera en ningún momento, pero si es una peli sosa, sin gracia y que ofrece una constante sensación de que uno "ya ha visto esto antes" que no consigue quitarse de encima por mucho que lo intenta.
A pesar de que prácticamente repite casi todo el plantel de protagonistas, perdemos por el camino a John Goodman, a la fémina Julia Montgomery y al guaperas Ted McGinley, así como a Takashi al "nerd" japonés de la primera entrega, los cuales volverían en futuras secuelas. Se incorporan en su lugar Ed Lauter y Bradley Whitford como nuevos villanos, Courtney Thorne-Smith como nuevo interés amoroso de Lewis y un tal Barry Somel como nuevo novato añadido al grupo. Por otro lado, tanto el veterano James Cromwell como Anthony Edwards repiten en sus papeles respectivos como el padre de Lewsi y Gilbert (el líder de los novatos en la primera entrega), aunque en esta ocasión su participación se ve reducida a simples cameos.
Dirige el circo el señor Joe Roth, un personaje que cuenta con poquitas películas en su filmografía como director pero que, sin embargo, ha sido productor de incontables blockbusters desde los 80, contando en su haber con títulos que van desde Despedida de Soltero con Tom Hanks hasta Maléfica de Disney , pasando por la adaptación de Alicia en el País de las Maravillas de Tim Burton y muchos, muchos productos de consumo más.
La película recaudó unos 30 millones de dólares partiendo de un presupuesto original de unos 10, lo que aseguró que la saga continuara ( ya sin Anthony Edwards, Andrew Cassese/Wormser y Timothy Busfield/Poindexter en el reparto) en la forma de dos telefilms: La Revancha de los Novatos III y Revenge of the Nerds IV: Nerds in Love (que nunca llegó a estrenarse en España). Por lo que tengo entendido, si esta segunda parte ya es flojita por decirlo suavemente, el resto de secuelas son ya verdaderamente atroces, lo que prueba sin ninguna dudas  (y para esto no basta extenderse más) que la genialidad de La Revancha de los Novatos se limita a su primera entrega y que esta da mil patadas a todo lo que la franquicia parió después. Toda una pena.


viernes, 9 de diciembre de 2016

ENFRENTADOS de David Von Ancken


Título: Enfrentados (Seraphim Falls)
Director: David Von Ancken
Año: 2006
Guión: David Von Ancken y Abby Everett Jacques
Intérpretes: Liam Neeson (Carver), Pierce Brosnan (Gideon), Michael Wincott (Hayes), Ed Lauter (Parsons)

Un hombre se encuentra tranquilamente en medio de una montaña nevada cocinando tranquilamente un conejo que ha cazado cuando, de pronto, recibe un disparo en el hombro por parte de un individuo desconocido. Así se iniciará una persecución incesante a través del oeste americano cuyos motivos se revelarán progresivamente al espectador.
Este pequeño y humilde western forma parte de esa pequeña oleada de westerns modernos con estrellas de primera fila que se dio hace unos años y de la cual surgieron películas como El tren de las 3:10 o El Asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford y, sin embargo, a diferencia de las mencionadas y otras cintas semejantes no resulta tan conocida por el público, posiblemente porque no gozó de tanta fortuna como alguno de dichos títulos.
Enfrentados (un nuevo hito para los traductores españoles) es una película muy reposada, muy lentita y con un argumento mínimo. Se inicia con una primera media hora en la que Pierce Brosnan apenas hace otra cosa que gruñir y farfullar mientras sobrevive a sus perseguidores a duras penas a través de la nieve, prosigue en las grandes praderas y estepas norteamericanas para, tras haber atravesado una misión evangélica itinerante y la construcción de una línea de ferrocarril, terminar en pleno desierto, habiendo recorrido en menos de dos horas todos los tipos de parajes que el western moderno tiende a ofrecernos, los cuales nos son mostrados con una fotografía preciosista y unos planos largos que recuerdan muchísimo a dos películas que aparecerían años después: el Valor de Ley de los hermanos Cohen y El Renacido de Alejandro González Iñarritu, que no me extrañaría que hubiera tomado como inspiración esas secuencias iniciales en las montañas a la hora de retratar el calvario sufrido por Di Caprio en medio de los páramos helados.
Pero no sólo nos habla de los paisajes americanos, sino que Enfrentados intenta capturar la idea de que en el oeste americano (en este caso usado en parte como un reflejo de la sociedad actual) había más demonios que ángeles, ya fueras soldado, campesino, obrero, empresario o religioso, aunque también tiene tiempo de aportar su granito de arena al sempiterno conflicto entre las dos Américas (que por una vez muestra hijos de puta en ambos bandos y no sólo en el sudista) .
Evidentemente, al ser una película tan reposada, el peso principal de la misma recae en sus dos protagonistas. Por un lado tenemos a un Pierce Brosnan en su etapa post-James Bond interpretando un papel concebido en origen para Richard Gere. Ya no tenía que mostrar siempre un aire de gentleman inglés y eso se nota, pues lo que nos encontramos aquí es un Pierce Brosnan ya algo vejete, cansado y con una barriguilla incipiente que, por otro lado, ofrece una de las interpretaciones más intensas que yo haya recordado en su carrera. Su contrapartida, un Liam Neeson implacable, acomete un papel donde muestra su característica principal: el ser un actor muy solvente y muy satisfactorio pero únicamente sublime en unas pocas ocasiones. Y, ya sea por desgracia o por fortuna, Enfrentados no es una de dichas ocasiones. 
Acompañan al dúo protagonista en forma de cameos los rostros siempre reconocibles de Tom Noonan (interpretando a un reverendo evangélico), el siempre reconocible Wes Studi (encarnando a una especie de alegoría del diablo) y una ajada Anjelica Houston en el papel de un personaje que se podría interpretar como una versión "western" de la mismísima parca.
Dirige la cinta un personaje muy vinculado al mundo televisivo como director y productor de series como Salem, Hell on Wheels o Código Negro, el señor David Von Ancken que cuenta con Enfrentados como su, hasta ahora, único trabajo que ha llegado a la gran pantalla. Ambienta todo el conjunto, además, una atmosférica partitura con ligeros toques siniestros obra de Harry Gregson Williams, compositor de bandas sonoras de películas tales como El Reino de los Cielos o Shrek.
Por supuesto, fue un completo y absoluto fracaso tanto en USA, donde no recaudó ni para pipas (apenas recaudó 420.000 dólares partiendo de un presupuesto estimado de unos dieciocho millones) como en España, dónde llegaría dos años más tarde de su estreno americano y apenas recaudaría 66.000 €. La recaudación mundial apenas superaría la cifra del millón de dólares. Una auténtica calamidad y quizá la explicación de por que esta película no es conocida apenas y por que su director no ha vuelto a rodar una película para su estreno en cines.
En resumen, un western pequeño, sencillo y humilde que aún con toda su simpleza, la verdad es que mola bastante. Un visionado seguro que no le hace daño a ningún espectador.





domingo, 27 de noviembre de 2016

LA MANTIS MALDITA de Yip Wing Cho


Título : La Mantis Maldita (Dian tang lang)
Director: Wing-Cho Yip
Año: 1980
Guión: Hsin Yi Chang
Intépretes: Leung Kar Yan (Ah Chi), Wong Yat Lung (Niño), Chien Yuet Sat (Abuelo), Eddie Ko (General)

Un joven luchador de artes marciales trabaja en una ciudad china indeterminada como dependiente en una pescadería, dónde entrena sus reflejos atrapando las gambas que sirven directamente del agua con sus manos desnudas. Un buen día se enfrenta a unos matones miembros de la mafia criminal del pueblo dirigida por un malvado maestro de kung-fu, lo cual le gana a nuestro héroe la expulsión de su clan. En su búsqueda de venganza contra sus enemigos entablará amistad con un niño de la localidad y con su abuelo, un viejo maestro experto en el estilo kung-fu de la mantis.
Pues una peliculita de kung fu de las mejor consideradas de los 80. Habiendo atravesado ya las décadas de los 60 y 70, la época dorada del cine de artes marciales, al género aún le quedaba fuerzas para que algunos títulos que continuaran lo que se popularizó en años anteriores. De esta manera, La Mantis Maldita sería una digna heredera del subgénero de comedia de artes marciales que tan bien cultivaron Jackie Chan y Sammo Hung en producciones míticas como Le Llamaban Dragón Gordo o El Mono Borracho en el Ojo del Tigre. De hecho, esta segunda cinta resulta más que influyente en La Mantis Maldita, hasta tal punto que esta cuenta con una escena en la que el niño compañero del protagonista combate contra unos esbirros del villano utilizando el estilo del kung-fu borracho al mismo tiempo que suena la música que ambientaba la secuencia en la que Jackie Chan aprendía las figuras de los dioses borrachos en la celebérrima película ya mencionada , aunque puede que esto sea culpa de los trajines de los montadores que se encargaron de pasar a la cinta por la tijera antes de su estreno en USA, los mismos que probablemente se encargaran de robar música al mítico compositor de italianadas de serie B, Riz Ortolani, para ambientar los créditos iniciales de la película. El que diga esto no es una tontería, pues por todos es sabido que en muchas ocasiones en los Estados Unidos se recortaban cachos enteros de estas producciones para que no sobrepasaran los ideales 90 minutos de duración, algo que resulta evidente en este caso en las secuencias finales del film, donde la comedia da un giro de ciento ochenta grados para tornarse en un desenlace dramático y sangriento donde la susodicha censura actuó mutilando algunos de los momentos más violentos de toda la película.
El barbudo protagonista y mejor coreógrafo de la película es Leung Kar Yan, actor habitual del cine de artes marciales setentero que apareció en cintas tan reconocidas dentro del género como El regreso de los supercamorristas o El Dios Dormilón y el Cachorro Despierto. Junto a él aparecen el niño Wong Yat Lung, que volvería a ponerse a las órdenes del director de La Mantis Maldita en Los pequeños grandes maestros; el veterano Chien Yuet San y el veteranísimo Eddie Ko, ambos con incontables cintas de kung-fu en sus filmografías. Todos ellos ejemplifican el estilo de actuar del hongkonés de aquella época y de aquel género, con unas sobreactuaciones estratosféricas de manual (en especial, el señor Leung Kar Yan, que en los momentos finales del film, donde desciende a la locura más absoluta, nos deleita con un festival de caretos en el que hay momentos que sus ojos parecen a punto de salirse de las órbitas...brutal).
Dirige la función Wing Yo-Chip, director de las ya comentadas El Dios Dormilón y el Cachorro Despierto y Los pequeños grandes maestros, así como de unas cuantas pelis de artes marciales más.
Como suele ocurrir con este tipo de producciones, La Mantis Maldita cuenta con unos cuantos títulos de diversa índole a lo largo del mundo. En USA la película se estrenó con el título de The Thundering Mantis, aunque también se la conocía en aquellas tierras como Mantis Fist Fighter. En Australia salió a la luz con el nombre de Mantis Fist Boxer, mientras que en Francia llegó a las pantallas bajo el título de Poing d'acier contre les griffes du tigre (o dicho en puro castellano: "Puño de acero contra las garras del tigre").
Sin llegar a ser una gran película del género, La Mantis Maldita si que cuenta con unas coreografías decentes, un protagonista que cae simpático, un giro de guión inesperado y, sobre todo, no resulta aburrida en ningún momento (algo que parecen compartir casi todas las películas de kung-fu de aquellos años). Merece un visionado.

PD: Mención aparte merece las diversas carátulas con las que contó la edición española en VHS, una de las cuales, la de VCA (la cual encabeza esta entrada), nos mostraba una amalgama entre una ilustración con un chino similar al prota de la peli, otro chino ejecutando una patada voladora y el melenas con cuchillo que aparecía en el poster español de la película Aquella casa al lado del cementerio de Lucio Fulci. Explotation en estado puro.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

GHOST IN THE SHELL de Mamoru Oshii


Título: Ghost in the Shell
Director: Mamoru Oshii
Año: 1995
Guión: Kazunori Itō (Basado en un manga de Masamune Shirow)
Intérpretes (voces): Atsuko Tanaka (Motoko Kusanagi), Akio ōtsuka (Batou), Iemasa Kayumi (Titiritero), Tamio ōki  (Jefe Aramaki), Kōichi Yamadera (Togusa) 

Aunque consumo anime y manga japonés con frecuencia aún después de tantos años me considero un profano en la materia. Es un mundo tan extenso y tan variado que me supera en todos los sentidos. Aun así tengo la suficiente experiencia como para tener conocimiento de ciertos aspectos del mundillo que cualquier aficionado supuestamente debería conocer. Así pues, antes del día de hoy conocía de sobra la existencia de Ghost in the Shell. Nacido en la forma de un manga seinen es considerada una de las obras cumbres del Cyberpunk moderno (ese subgénero de la fantasía futurista en el que la tecnología y la robótica juegan un papel fundamental) y su primera adaptación cinematográfica en forma de película animada se tiene como uno de los mejores largometrajes de anime de la historia. Aun siendo tan importante dentro del fandom, me cuesta creer como he tardado tanto tiempo en pegarle un visionado. Y lo que me he encontrado...bueno, ahora lo veréis.

La trama de Ghost in the Shell gira en torno a un mundo futurista donde la tecnología se ha implantado íntimamente en la sociedad hasta  el punto de que existe un gran número de seres humanos que presentan partes corporales cibernéticas, llegando en muchos casos a ser mas máquinas que seres humanos. En este mundo, la Sección 9 es un organismo encargado de perseguir diferentes delitos relacionados con el mundo cibernético y su principal brazo armado es la Mayor Kusanagi quien será la encargada de investigar un misterioso caso en el que varias personas con implantes cibernéticos han sido "hackeadas" para actuar contra su voluntad siguiendo las órdenes de un misterioso individuo que se hace llamar el Titiritero.
Lo primero que hay que decir de la película es que visualmente (más aún teniendo en cuenta los años que corrían) es acojonante. La animación tradicional deslumbra en cada secuencia y el poco y primitivo CGI no sólo no estorba sino que se integra perfectamente con el resto de la película. Ahora, dejando de lado el aspecto visual, toca hablar de lo que cuenta la película. Uno puede intuir perfectamente que esta nos está retratando un mundo futuro en el que la tecnología no solo ha pasado a ser parte fundamental de nuestras vidas, sino que nos ha devorado por el camino. En pro del progreso tecnológico el ser humano ha perdido en el camino su identidad como individuo, la idea del propio concepto de humanidad y hasta su sexualidad (no en vano el hecho de que la Mayor se ponga en pelotas cada dos por tres sin mostrar ningún tipo de pudor es una prueba fehaciente de esto último). En este mundo en el que el ser humano está prácticamente deshumanizado, los únicos que intentan plantearse estas incógnitas y descubrir que significa de verdad el ser humano son los cyborgs, los robots, las máquinas inteligentes. Al final de todo, son nuestras propias creaciones las que inician el camino para ocupar el lugar que dejamos en el mundo. Todo esto está claro y mola un cojón desde luego (aunque el mérito sea para el material original que adapta).
Lo que no mola tanto es la forma en la que esto se narra: escenas casi contemplativas intercaladas con diálogos completamente herméticos y las pocas escenas de acción, maravillosas eso sí, que son las que verdaderamente salvan a la película de ser un producto completamente tedioso que cuenta, por otro lado, con una maravillosa a la par que perturbadora banda sonora obra del compositor Kenji Kawai.
Con todo, uno puede soportar bastante bien Ghost in the Shell, más aún si se dispone a verla con una buena intención, sabiendo lo que va a encontrarse de antemano, pero no es ni de lejos la gran obra maestra que muchos venden aunque desde luego si es el punto de partida que muchas películas y animes que vinieron tomaron como referencia (particularmente la saga Matrix ha plagiado más que una homenajeado una enorme cantidad de conceptos de esta cinta).
El director tras esto es Mamuro Oshii, un japo con una larga carrera tanto en el anime como en las películas de imagen real, donde ha tocado principal géneros como la fantasía, el kaiju eiga y, por supuesto, la ciencia ficción.
El éxito de Ghost in the Shell tanto en Oriente como en Occidente fue desde luego notable y con el tiempo su estatus como película de culto ha propiciado una vida más allá del material original que contenía el manga. Así, a lo largo de los últimos años, la franquicia se ha expandido contando con dos películas más (Ghost in the Shell 2: Innocence en 2004 y Ghost in the Shell: The New Movie en 2015), un anime, Ghost in the Shell: Stand Alone Complex que , por decirlo de alguna manera, "rebooteaba" el universo de la película y que contó con dos temporadas, a las cuales siguió otro anime que actuaba como precuela a todo lo contado hasta el momento, Ghost in the Shell: Arise.
La última actualización en este mundo corre a cargo de Hollywood, que después de tantos años está por fin a punto de estrenar en 2017 la adaptación americana en imagen real de la obra, con Scarlett Johansson en el papel protagonista y Rupert Sanders, director de Blancanieves y la Leyenda del Cazador, tras las cámaras. El proyecto ha contado desde su inicio con el rechazo de otakus y fans varios, hasta el punto de que, como en otros ejemplos actuales como Los Cuatro Fantásticos de Josh Trank o el reboot de Cazafantasmas, se ha condenado y ejecutado a la película y su protagonista antes incluso de su estreno. Personalmente guardo esperanzas, pues si algo demuestra Hollywood día tras día es que, por lo general, el relleno y el tedio es eliminado de sus producciones en pro del puro espectáculo. Habrá que verla.


domingo, 6 de noviembre de 2016

LA FIESTA DE LAS SALCHICHAS de Conrad Vernon y Greg Tiernan


Título: La Fiesta de las Salchichas (Sausage Party)
Director: Conrad Vernon y Greg Tiernan
Año: 2016
Guión: Kyle Hunter, Ariel Shaffir, Seth Rogen y Evan Goldberg (guión); Seth Rogen, Evan Goldberg y Jonah Hill (historia).
Intérpretes: Seth Rogen (Frank), Kristen Wiig (Brenda), Michael Cera (Barry), Bill Hader (Firewater), Nick Kroll (Douche), David Krumholtz (Kareem Abdul Lavash), Edward Norton (Sammy Bagel Jr.), Salma Hayek (Teresa del Taco), Jonah Hill (Carl), James Franco (Drogata), Danny McBride (Honey Mustard)

En los últimos años la comedia americana ha vivido un notable boom y un crecimiento imparable, cosechando un éxito tras otro. Muchos de estos triunfos han estado protagonizados por lo que uno podría denominar como "la Colegada", un grupo de jóvenes mentes que elevaron el concepto de "la unión hace la fuerza" a su máximo. Seth Rogen, Jonah Hill, James Franco, Michael Cera, Danny McBride, Evan Goldberg... echar un vistazo a sus respectivas filmografías es el equivalente a contemplar la mayoría de comedias de éxito de la última década. Personalmente opino que el humor que prodigan como supuestamente transgresor no deja de ser el clásico humor facilón y tontorrón fundamentado en chistes guarros muy poco originales, bromas con drogas y en meter una cantidad insana de tacos por minuto. Un tipo de humor que, por otro lado, me hace, salvo en contadas excepciones (las comedias televisivas de Danny McBride para la HBO serían una de ellas), muy poquita gracia.
El beber las mieles del éxito ha hecho que últimamente el tandem Rogen/Goldberg se arriesguen con una serie de excentricidades. La primera fue la producción de una adaptación en forma de serie de televisión de Predicador, el mítico cómic de Garth Ennis y el difunto Steve Dillon, la cual ha resultado, dicho sea de paso, bastante satisfactoria. La segunda ha sido este proyecto, La Fiesta de las Salchichas
La película gira en torno a las vivencias de una serie de productos de supermercado animados que descubrirán que toda su vida es una mentira y que en realidad, cuando son adquiridos por los seres humanos, no viajan a un paraíso utópico sino a un lugar de muerte y sufrimiento. Una salchicha llamada Frank será la encargada de desvelar la verdad a sus compatriotas y enfrentarse a aquellos a los que veneran como "Dioses".
El film surge como un intento de parodiar las clásicas producciones animadas con "objetos inanimados que cobran vida" tipo Toy Story, Cars y tantas otras, y sin embargo esta parodia se construye siguiendo el mismo esquema de estas películas con todos sus ingredientes, incluyendo la típica historia de amor y la moralina implícita. Si bien no trata temas como la amistad o la autoestima que podrían considerarse más "infantiles" si trata temas enfocados más a un público adulto como la falsedad y sinsentido de las religiones o la libertad sexual, algo absurdo por otro lado, pues la película no deja de estar repleta de ese humor cerdo, chabacano y estúpido que enmierda todo el posible potencial que hubiera podido tener como parodia, algo que queda enfatizado con referencias al racismo (con sus correspondientes estereotipos), al patriotismo americano o al conflicto Israelita-Palestino y, sobre todo, con una secuencia final que más que resultar graciosa da  puto asco. En conjunto uno siente que tenían unas bases muy buenas asentadas y un diseño inicial con mucho potencial y algunos personajes simpáticos que estropean tirando encima litros y litros de mierda licuada. 
Aun así, hay que decir que la peli tiene un buen ritmo (como cualquier otra película de animación, tampoco es que sea ningún mérito) y entretiene un rato, que ya es algo. Ahora, el objetivo principal de una comedia que es el hacer reír brilla por su ausencia (más aún si la ves en el cochambroso doblaje al español donde los pocos detalles que pueden hacer gracia por cuestiones idiomáticas se pierden completamente).
Para esta ocasión (y seguramente anticipando el boom que sabían que iba a ser esto), la Colegada echa mano de algún que otro actor famosillo, de manera que tenemos también sumándose a la fiesta a gente como Kristen Wiig (una de las cómicas mejor valoradas de los últimos años), Salma Hayek, Paul Rudd o el asqueroso de Edward Norton.
El guión está firmado a cuatro manos entre el tandem Rogen/Goldberg y otros dos individuos, Kyle Hunter y Ariel Shaffir, guionistas a su vez de una de las últimas comedias del señor Rogen, Los tres reyes malos, o dicho de otra forma, dos colegas más del susodicho.
Los directores escogidos para el proyecto son Conrad Vernon (director de Shrek 2, Monstruos contra Alienígenas y Madagascar 3) y  Greg Tiernan (máximo responsable de los dibujos animados de Thomas y sus amigos, protagonizados por una simpática locomotora), lo que parece ser una forma más que tienen los responsables de la cinta de gritar a los cuatro vientos, "'¡¡EH, MIRAD!! ¡¡Cogemos a directores de exitosas pelis de dibujos para mostraros que ellos también son transgresores como nosotros!! !!Debajo de la inocente animación Disney también hay pervertidos y depravados!!"...en fin.
Si no ha quedado claro, como comedia es una puta mierda. Como película de animación, una más.
Si querían vender esta película como un producto dirigido al público adulto han fracasado. Eso sí, han sabido encontrar toda una mina entre la chavalería borrega y estúpida que inunda nuestras ciudades. La prueba de este éxito es que, a partir de un presupuesto de 19 millones de dólares, han conseguido recaudar casi 137, consiguiendo además el beneplácito de una gran parte de los críticos especializados (que una vez más, demuestran ser los auténticos ignorantes dentro del mundillo). 
La Colegada ya se está frotando las manos y amenaza con una secuela mezclando animación con imagen real al estilo de ¿Quién engañó a Roger Rabbit?
Tan sólo nos queda temblar ante esto.


viernes, 4 de noviembre de 2016

EL INCREÍBLE HULK de Louis Leterrier



Título: El Increíble Hulk (The Incredible Hulk)
Director: Louis Leterrier
Año: 2008
Guión: Zak Penn y Edward Norton (no acreditado)
Intérpretes: Edward Norton (Bruce Banner/ Hulk), Liv Tyler (Betty Ross), William Hurt (General Thaddeus Ross), Tim Roth (Emil Blonsky), Tim Blake Nelson (Samuel Sterns)

Año 2008. Tras la finalización de la trilogía de Spiderman de Sam Raimi, de la primera trilogía de X-Men y de que la Fox declarara oficialmente muertas las franquicias de Daredevil y los Cuatro Fantásticos tocaba explorar nuevos terrenos. Nos encontrábamos todavía en una época en la que Disney aún no había comprado Marvel, ni había creado su propio estudio cinematográfico y distribuidora, Marvel Studios, ni se había apropiado de la práctica totalidad de los derechos de distribución de sus personajes (aunque poco faltaba), por lo que estos continuaban repartidos entre distintas compañías. Por un lado, de la mano de Paramount Pictures se estrenó en abril de dicho año 2008 la primera entrega de Iron Man , que fue todo un pepinazo y que, por todos es sabido, colocó la primera piedra que permitió el nacimiento del Universo Cinematográfico Marvel tal y como lo conocemos hoy día. Por otro, los estudios Universal preparaban su propio blockbuster para ese verano que no era otro que un reboot que adaptaba de nuevo los tebeos del Increíble Hulk (cuyos derechos había recuperado Marvel para dicha ocasión) a la gran pantalla. Previamente en 2003 ya habían tanteado esos terrenos estrenando la primera adaptación gorda de Hulk dirigida por Ang Lee (la cual si Dios quiere será algún día reseñada en esta santa casa). Esta película es sin duda alguna una "rara avis" dentro del cine de superhéroes y muchos fans criticaron en su momento lo densa que era y lo falta que estaba de escenas de acción. Así pues, tocaba hacer lo contrario: pirotecnia y espectáculo. Para ello la Universal echó mano de la agenda de contactos y contrató al francés Louis Leterrier (director de las dos primeras pelis de la saga Transporter), el cual ya había sido candidato previamente para dirigir Iron Man antes de que Jon Favreau se llevara el billete dorado. El resultado fue El Íncreible Hulk.
A pesar de venderse como reboot el film engaña al espectador al comenzar la acción en Brasil, donde terminaba el Hulk de Ang Lee. Allí Bruce Banner se esconde de los militares norteamericanos mientras intenta buscar una forma de curar su condición y eliminar a su alter ego de una vez por todas. Sin embargo, un accidente volverá a ponerle en la mira del ejército norteamericano y su viejo rival el General Ross a la vez que encontrará una nueva amenaza en la forma de un agente de operaciones especiales llamado Emil Blonsky.
Inicialmente se consideraron como potenciales protagonistas a David Duchovny (el agente Mulder de Expediente-X) y a Mark Ruffalo (quien, irónicamente, encarnaría al personaje en Los Vengadores en la que es para muchos, incluido un servidor, la versión cinematográfica definitiva del Goliat Esmeralda), pero finalmente los productores decidieron fichar como protagonista a un ser repugnante y asqueroso que fue bautizado por su madre como Edward Norton. Este señor tenía ganada a pulso en Hollywood una fama de megalomaníaco y controlador que una vez más volvió a demostrar en esta ocasión exigiendo reescribir el guión a su antojo como requisito para aceptar el rol, cosa que hizo hasta el punto de retocar constantemente sus escenas durante todos los días que duró el rodaje. Dicho esto, he de decir que ni Norton es tan buen actor como para exigir esos caprichos (de hecho, en mi opinión y salvo contadas excepciones, es un actor muy del montón e hipersobrevaloradísimo), ni demuestra aquí ese supuesto talento ni convence físicamente en ningún momento como Bruce Banner. Tampoco es que uno pida maravillas para una peli de estas características, pero por lo menos que uno se crea de verdad a los personajes sería algo deseable. Esto último es un hecho que también ocurre con la "partenair" de Norton, la señorita Liv Tyler, que no solo no convence tampoco como Betty Ross sino que además llega a convertirse en un personaje francamente molesto que estorba más que ayuda a fortalecer el conjunto de la película.
Junto a la parejita tenemos también como villanos a William Hurt como el General Ross y a Tim Roth como Emil Blonsky, más conocido en las páginas de los cómics como la Abominación. El primero queda retratado perfectamente moviéndose en esa línea difusa entre el militar que sabe con certeza que el monstruo verde que caza es una amenaza sin parangón y el civil con un resentimiento particular hacia el hombre dentro del monstruo. El segundo se aleja de su caracterización del tebeo para mostrarse como un soldado veterano de mil batallas que acaba obsesionándose con el poder que representa Hulk y, sobre todo, con la idea de derrotarlo en combate. Una reinterpretación cojonuda del personaje y un trabajo muy solvente de Tim Roth (quien por cierto estuvo en la película finalmente por insistencia de Leterrier, pues ni Norton ni la productora lo querían dentro del proyecto) que resulta ser posiblemente lo mejor de la película.
En papeles muy secundarios y con objetivos claramente referenciales encontramos a Ty Burrell encarnando a un psicólogo conocido como Leonard (y más conocido en los cómics bajo el pseudónimo de Doc Samson) y a Tim Blake Nelson interpretando a un científico llamado Samuel Sterns, que no es sino el alter ego del mítico villano de Hulk conocido como el Líder (un dato con el que, de hecho, jugaron en la película de cara a potenciales secuelas).  Igualmente y ya que estamos tratando el tema referencia, la película no anda escasa de estas (aparecen los famosos pantalones morados del Goliat Esmeralda, alguna que otra mención a SHIELD y un cameo de cierto superhéroe marvelita de gran importancia) pero sorprende sobre todo la cantidad de referencias a la serie de TV protagonizada por Lou Ferrigno y Bill Bixby, sobre todo en la secuencia de apertura del film, y es que al parecer tanto Tim Roth como Leterrier y el guionista Zak Penn son grandes fans de la susodicha serie, especialmente este último, el cual quería acercar más la película a ese espíritu televisivo, un deseo que lamentablemente no pudo cumplir. Además, como detalle curioso, hay que recalcar la existencia de una escena eliminada en la que Banner viaja al Ártico para intentar suicidarse, logrando solo que Hulk resurja y provoque la destrucción entre casquetes de hielo. En dicha escena aparece entre los casquetes resquebrajados y en forma de cameo el escudo del Capitán América, de manera que de haberse incluido oficialmente esta escena dentro del metraje, no habría sido otro que el Goliat Esmeralda el responsable de desenterrar al mismísimo Steve Rogers de su prisión helada.
Indudablemente han pasado ya ocho años desde que se estrenó esta película y los efectos digitales cantan un poco en ciertos momentos pero aun así, a día de hoy, siguen sorprendiendo los diseños tan puercos y salvajes (inspirados muchísimo en las ilustraciones comiqueras de Dale Keown) tanto de Hulk como de la Abominación, especialmente en las secuencias donde se mueven entre sombras, cuando menos se nota el CGI y más inquietantes resultan para el espectador. Además, las escenas de acción son super dinámicas y muestran un despliegue de medios acojonante, como no podía ser menos en una cinta de estas características.
El peso de la reciente Iron Man era mucho y los recuerdos del Hulk de Ang Lee en la mente de los fans muy malos, por lo que el público le dio la espalda. Costando unos 150 millones de dólares consiguió recaudar poco más de 260 millones a nivel mundial. Dio dinero, pero comparado con los 585 millones que recaudó Iron Man esto era viruta. Dos películas de Hulk con grandes presupuestos, dos películas que no fueron los grandes super éxitos previstos. Es lógico que actualmente los estudios Marvel bajo el amparo de Disney no quieran arriesgarse con una película individual viendo los resultados pasados (aunque he de decir que dado el fanatismo actual por el Goliat Esmeralda tras Los Vengadores esta sería a día de hoy una bomba atómica sin ninguna duda).
Aun así, en conjunto, El Increíble Hulk se nos muestra como un producto meramente entretenido. Pasable. Se puede ver y disfrutar sin problemas pero se nota mucho que aún estaban aprendiendo a manejar estos personajes y enfocarlos correctamente y que al Universo Cinematográfico Marvel aún le quedaba mucha práctica. Sin embargo, una cosa es segura, viendo estos productos pasados no ayuda a uno si no a darse cuenta de lo bien montado y lo efectivo que es el mercado cinematográfico marvelita actual. Que dure por muchos años más si Dios quiere. 
Eso sí, el cochambroso doblaje al castellano de Lou Ferrigno en el momento del "Hulk, Smash!" es motivo suficiente para fusilar al responsable y enterrar su cadáver en cal viva. ¡¡HEREJÍA!!