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lunes, 4 de febrero de 2019

TRÁGICO TERREMOTO EN MÉXICO de Francisco Guerrero


Título: Trágico Terremoto en México
Director: Francisco Guerrero
Año: 1987
Guión: Reyes Bercini
Intérpretes: Miguel Ángel Rodríguez (Miguel), Diana Golden (Patricia), Isaura Espinosa (Ángela), Charito Granados (Sarita), Pedro Weber "Chatanuga" (Solorio), Sergio Ramos "El Comanche" (Tepo), Mario Almada (Don Nacho)

Cada nacionalidad adopta su idiosincrasia particular a la hora de acercarse en el cine a los acontecimientos más trágicos de su historia reciente. Y aunque recientemente México se ha preocupado de producir productos más serios en torno a los acontecimientos que rodearon al devastador terremoto que sacudió al país en 1985, como es el caso de 7:19, la hora del temblor de 2016 o El día de la unión de 2018, la primera aproximación al tema vio la luz apenas dos años después de la catástrofe en lo que ya atufa desde un principio a una pura maniobra sensacionalista para aprovecharse del tirón de la catástrofe reciente.
Trágico terremoto en México cuenta, a pesar de estar rodada en celuloide, con una factura, unas interpretaciones y un guión melodramático puramente telenovelesco que no ayudan en absoluto a tomarse demasiado en serio la cosa.  
Un grupo de pintorescos vecinos, entre los que podemos encontrar a un vividor y su ex-novia embarazada, un borracho, un chulo de putas y su empleada más entrada en años, un narcotraficante, unos jóvenes deseosos de abortar a un bebé no deseado y un médico que muestra la intención de dejar de lado una seria carrera médica para iniciar una lucrativa red de tráfico de niños robados llevan a cabo sus quehaceres diarios cuando el terremoto azota Ciudad de México, quedando varios de ellos atrapados en el interior de un hospital a punto de derrumbarse. Para cuando el temblor ha terminado, los malvados han perecido bajo los escombros mientras que los buenos de corazón han sobrevivido y enmendado sus errores. Así, el malvado doctor, los abortistas y la prostituta abandonan el mundo mientras que la valiente embarazada sale al paso con el apoyo de su ex novio vividor, que además decide aceptar al bebé que hasta entonces había repudiado, y del proxeneta, que a pesar de su execrable profesión tenía buen corazón y trataba de manera ejemplar a sus prostitutas. Incluso el narco de turno decide ponerse del lado del pueblo y levantar escombros hombro con hombro con el resto. La lectura de lo que parece ser en toda regla un castigo divino a los pecadores en forma de desastre natural es tan exageradamente blanca que sólo les falta a los personajes supervivientes dar gracias a Dios por haberles enviado el terremoto a sus vidas.
Rastrear la trayectoria de estas películas es complicado, y más aún si se hace desde fuera de su país de orígen, pero siempre se puede encontrar algo curioso que contar. El caso de Trágico terremoto en México no es ajeno a la rumorología. Algunas fuentes hablan de una peli que fue rodada deprisa y corriendo con la intención de estrenarse en el mismo 1985 pero que fue enlatada y encerrada bajo llave por presiones del gobierno del por aquel entonces presidente de la nación Miguel de la Madrid, quien no quería dar ningún tipo de imagen que contradijera la versión de México como país autosuficiente capaz de sobrellevar una crisis de estas características sin necesidad de recurrir a la ayuda internacional. Otros hablan de una cinta que pasó sin pena ni gloria por los cines para convertirse con el tiempo en un pequeño éxito del videoclub. En cualquier caso, si uno va a cualquiera de los ripeos de la película que se encuentran subidos a YouTube verá que, entre batallitas de  gente que vivió el terremoto y gente preguntando como descargarla no son pocos los que recuerdan haberla visto en su momento en cine y VHS. De una manera u otra, es una peli que llegó a calar hasta cierto punto entre el público mexicano de la época.
Si hablamos de los participantes en la misma, empezando por el reparto, encontramos unas cuantas populares. Y cuando hablamos de populares en el cine mexicano nos referimos a intérpretes que cuentan, como mínimo, con un centenar de acreditaciones en su carrera.
De entre todos los protagonistas destacan, y no sólo por sus pintorescos apodos, Pedro Weber "Chatanuga" y Sergio Ramos "El Comanche", dos actores eminentemente cómicos con una larga carrera en cine, televisión y en productos directos a vídeo, a los que les cuesta horrores desprenderse de ese registro durante los momentos pretendidamente dramáticos del film. Junto a estos, Rosario Granados, actriz mexicana clásica que en su momento participo en pelis con Jorge Negrete y llegó a estar dirigida por Luis Buñuel durante la etapa mexicana del director y que firmaba con Trágico Terremoto en México uno de sus últimos papeles de su carrera. Por ahí ronda interpretando, como no, al narco de turno el legendario Mario Almada, actor ya difunto que dejó casi 400 papeles a sus espaldas repartidos entre westerns, pelis de justicieros y, ya en tiempos más recientes, las narcopelículas más infectas grabadas directamente en vídeo. Junto a todos estos actores de carrera encontramos el debut cinematográfico de Marcos Efrén Zariñana, alias "La Pulga", personaje que alcanzó la fama durante la tragedia al rescatar de entre los escombros a más de 30 supervivientes del terremoto y que, a día de hoy y ya con más de 75 años se encuentra currando de reponedor de supermercado, el cual, obviamente, se interpreta a sí mismo en la película.
Dirige el film Francisco Guerrero, director que cuenta en su currículum con thrillers, comedias, westerns y narcopelículas y que debutó en el cine con una peli considerada de culto que ya comentamos en su momento en este santo blog, Intrépidos Punks. Teniendo en cuenta los medios con los que seguramente contaría la cinta y a pesar de la putrefacta copia ripeada que se encuentra a disposición del espectador, uno puede ver que dentro de las limitaciones presupuestarias no están mal resueltas las secuencias ambientadas en pleno sismo, como tampoco están mal iluminadas las escenas rodadas bajo los escombros, que teniendo en cuenta los antecedentes del cine mexicano que me he podido tragar, corrían el riesgo de ser más oscuras que un ojete visto desde dentro. Por tanto, un trabajo no demasiado malo visto lo visto.
Aún con todo lo comentado, que no os engañen las apariencias, la peli es un coñazo absoluto de esos que tienes que ver en varias sesiones a pesar de durar 90 minutos porque no hay un dios que los soporte del aburrimiento provocado. Pero con este tipo de productos al final da igual, porque lo importante no es la calidad del mismo, sino el exotismo de la cinematografía a la que pertenecen y las potenciales curiosidades que uno pudiera encontrar en el trasfondo de la misma. 
Acercarse a lo más cercano que podemos encontrar en la cinematografía mexicana de la época a a una peli de catástrofes era una tentación demasiado grande como para resistirse o tener cuenta el castigo soporífero que pudiera aguardarme.
Esto es Trágico terremoto en México pues. Exclusivamente recomendada para curiosos que busquen indagar en los terrenos más pantanosos del cine. 




domingo, 24 de enero de 2016

MACBETH de Justin Kurzel

Título: Macbeth
Director: Justin Kurzel
Año: 2015
Guión: Jacob Koskoff, Michael Lesslie y Todd Louiso (Texto original de William Shakespeare)
Intérpretes: Michael Fassbender (Macbeth), Marion Cotillard (Lady Macbeth), Paddy Considine (Banquo), David Thewlis (Duncan), Sean Harris (Macduff), Jack Reynor (Malcolm), David Hayman (Lennox)

Las obras de Shakespeare son al cine británico lo que el Siglo de Oro al cine español, algo cíclico a lo que cada cierto tiempo se vuelve. No importa que, cada tantos años volvemos a tener en ciernes una nueva adaptación del Quijote o de Romeo y Julieta a la gran pantalla con menor o mayor acierto. Así, tras tener por estos lares extravagancias como el Titus de Anthony Hopkins, el Coriolanus de Ralph Fiennes o, en entornos menos mainstream, Mucho ruido y pocas nueces de Joss Whedon, donde el mismo pedantismo y los aires de autor mal encaminados que están destruyendo la escenografía y puesta en escena de ciertas operas está también arrastrando por el fango la memoria del gran literato y de los actores que ponen todo su empeño en respetar su legado, esperaba con ganas este Macbeth, que prometía ser una adaptación con todas las de la ley para los tiempos modernos, y que no ha defraudado en su empeño.
Y es que historias como la de Macbeth y las violentas circunstancias que se desarrollan en su camino para convertirse en rey de Escocia nunca mueren, historias sobre el precio de la ambición y sobre la sed de sangre que todos llevamos que apenas han envejecido (en cuando a la temática, no así en el lenguaje como uno puede suponer) y que tantas otras obras han inspirado a lo largo de la historia. Y aquí, Justin Kurzel se deja de idas de olla y reimaginaciones chorras (vale que el bosque de Birnam no suba a la colina de Dunsinane cómo ocurre en el texto original, que a las tres brujas se una cómo recordatorio del fatal destino que le aguarda a Macbeth el fantasma de un niño muerto en las guerras libradas por el mismo y algunas cosillas más, pero son pequeños cambios, no absurdeces cómo colocar a Coriolano y a Aufidio en el contexto de la guerra actual en Oriente Medio)  para colocar la historia en el escenario de dónde no se debe mover,la Escocia medieval. El director acomete una dirección con una fotografía cuidadísima, un filtro rojo que acompaña a los momentos claves (rojo, el color de la sangre, el color de la muerte), y una alternancia entre planos cortos y tomas largas panorámicas que hacen de la cinta un visionado de lo más agradable del cual el principal escollo a superar (aunque todo depende del tipo de espectador que uno sea) es el guión, porque si una cosa es Macbeth es una traslación del texto original de Shakespeare tal cual, con sus diálogos en inglés antiguo y todo lo que conlleva, algo que puede resultar todo un desafío, sobre todo si le sumamos el cerrado acento escocés (como debe ser) de la mayoría del plantel actoral, porque esa es otra, verla en versión doblada es casi equivalente a no sólo no verla como debe ser sino también a perderse toda la magia que transmite el leer y oír a Shakespeare y esa forma de narrar que ya se ha perdido a día de hoy.

Si uno consigue pasar por encima de esto se encontrará con un Michael Fassbender que compone un Macbeth creíble en una interpretación que crece conforme se acerca el fatal desenlace, con una Marion Cotillard mediocre a más no poder, que aparte de no parecer escocesa, de no contar con un acento inglés ni ser capaz de fingirlo y de tirarse toda la película hablando en susurros, destroza el genial monólogo previo a la muerte de Lady Macbeth,  y con un plantel de secundarios con la presencia y con la dicción necesaria para interpretar a Shakespeare, de entre los cuales destacan David Thewlis, el Lupin de la saga de Harry Potter, y Sean Harris, cómo el rey Duncan y el furibundo MacDuff.
Si uno junta todo esto obtiene una adaptación de Macbeth llamativa, que entra primero por los ojos por lo preciosista de su envoltura y termina de convencer por la acertada interpretación de un gran Michael Fassbender. Con sus más y sus menos, sin duda un ejemplo a seguir de cómo adaptar las obras de Shakespeare para el público actual sin caer en el despropósito.