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jueves, 29 de junio de 2017

MAGIC MIKE de Steven Soderbergh


Título: Magic Mike
Director: Steven Soderbergh
Año: 2012
Guión: Reid Carolin 
Intérpretes: Channing Tatum (Mike), Alex Pettyfer (Adam "El Niño"), Joe Manganiello ("Pollón" Ritchie), Matt Bomer (Ken), Kevin Nash (Tarzán), Matthew McConaughey (Dallas), Cody Horn (Brooke)

Steven Soderbergh es un director que ni me atrae ni controlo en absoluto. Channing Tatum es un actor que ni me gusta especialmente ni me llama la atención. Y aun así me he tragado Magic Mike como si fuera un rabo. ¿Por qué? , porque es una peli de tíos que se despelotan delante de mujeres y eso llama la atención. Porque, no nos engañemos, las pollas, al igual que las tetas y los coños, venden.

La película gira en torno al Mike que menciona el título, obrero de la construcción por la mañana, stripper por la noche en un sucio club de Tampa y soñador a tiempo completo, pues la ilusión de su vida es montar un negocio de venta de muebles de diseño hechos a mano. Un día conoce a Adam, un chaval de 19 años bastante perdido en la vida, al cual engaña para que atraiga a unas clientas al club de striptease y, posteriormente, para que se despelote durante una de las funciones. De esta manera, Mike y Adam entablaran una amistad mientras ambos progresan en el atractivo pero igualmente sórdido mundo de los strippers masculinos.
Esto viene a ser en el fondo una historia de perdedores como tantas se han hecho antes, de loosers que persiguen sus sueños imposibles en un mundo que es la sordidez absoluta disfrazada de alegría y luminosidad, una dualidad que queda perfectamente reflejada en la película en una escena en la que Mike le está explicando a Adam lo fácil y sencillo que es el trabajo que va a realizar mientras, en un desenfocado primer plano, el personaje de Joe Manganiello se insufla aire en la polla con una pera para mantenerla erecta antes de salir a dar espectáculo. Es un mundo que parece poblado de gente super cachonda y super maja cuando en el fondo no son más que un atajo de miserables, un grupo en el que no es un drogadicto es un borracho o un traficante o un avaricioso hijo de la gran puta. Y como ver la miseria humana representada en la gran pantalla siempre resulta efectivo pues esta representación del universo en el que se mueven los personajes sea posiblemente lo mejor que tiene que ofrecer la peli.

Channing Tatum es un actor que expresa lo mismo que una patata hervida cuando afronta un papel serio. Y sin embargo aquí sorprende muy positivamente en los momentos de comedia de la película, que tiene unos cuantos como, por ejemplo, la escena en la que aparece travestido de Marilyn Monroe y le pone los huevos en la cara al personaje de Adam para despertarle. Visto esto, entiendo perfectamente a aquellos que destacaban sus virtudes como actor cómico en Infiltrados en clase y su secuela y auguro que, al igual que otros actores cachas de mierda antes que él como, por ejemplo, The Rock, va a encontrar en su vis cómica el camino a seguir para forjar su carrera a partir de ahora. Eso sí, el cabrón sabe moverse en la pista y se marca unas coreografías mientras se desnuda en el escenario que molan un cojón y medio.
El co-protagonista, Alex Pettyfer, es uno de estos chavalines jóvenes, mozos y guapos que consiguen meter a las niñatas en las salas de cine pero que no transmiten absolutamente nada, y menos aún cuando está rodeado de un elenco de secundarios que se lo comen con patatas, a saber: Joe Manganiello (el próximo Deathstroke del Universo Cinematográfico DC), Matt Bomer (un mozalbete muy bello que se ha alzado en las últimas temporadas de American Horror Story), el ex-wrestler  Kevin Nash, el cómico latino Gabriel Iglesias y, por encima de todos, Matthew McConaughey en la etapa post True Detective y post El Lobo de Wall Street y justo antes de hacer Interstellar y de llevarse el Óscar por Dallas Buyers Club (en otras palabras, los mejores años de su carrera), interpretando al dueño del club de striptease, un personaje que es todo carisma y para el cual se guardan los mejores speeches y las mejores líneas del guión en un momento en el que aún no se había re-descubierto del todo el talento de este actor. Entre tanto rabo tenemos, poniendo el contrapunto femenino, a la casi desconocida Cody Horn interpretando  a la hermana de Adam, a la guapilla Olivia Munn (Mariposa Mental en la última peli de la saga X-Men y uno de los personajes principales de la serie de TV The Newsroom) como la amante de Mike y a Riley Keough, nieta de Elvis Presley y una de las nuevas musas del cine independiente americano encarnando a una zorrilla que se cruza en un momento en las vidas de nuestros protagonistas.

Una gran parte del presupuesto de la película salió del propio bolsillo de Channing Tatum, el cual estaba especialmente interesado en sacarlo adelante pues él mismo había trabajado de stripper de jovencito y quería ver reflejado dicho mundo en la gran pantalla. Este, como productor que era, quería en un principio que la cinta la dirigiera el gran Nicholas Winding Refn (discípulo del cantamañanas y lisérgico Alejandro Jodorowsky), el cual accedió en un principio a cambio de que el propio Tatum rodara a posteriori una película con él. Como dicho proyecto nunca salió a la luz y además el propio Refn estaba ocupadillo triunfando como la Coca-Cola dirigiendo a Ryan Gosling en Drive y Sólo Dios Perdona, renunció al proyecto y le pasó el testigo a Soderbergh que acabaría sumando también un buen puñado de dólares al presupuesto. Soderbergh, como he dicho antes, es un señor que no me atrae en absoluto. En su faceta de cineasta independiente me parece (al menos en lo que he visto de momento de él) un pedante de cojones y en su faceta mainstream (en la que se incluye su, en mi opinión, mejor película, Ocean’s Eleven y la crudísima y brutal serie de médicos The Knick), un ser impersonal. Gracias a dios, es en esta última categoría donde cae Magic Mike, lo que hace que el trabajo de este señor tras la cámara no esté ni tan mal.
La película gustó bastante tanto a crítica como a público y, partiendo de un presupuesto de apenas 7 millones de dólares consiguió recaudar 167 millones, algo a lo que en el mundo del cine se le llamo “petarlo a niveles extremos”. Como era de esperar esto generó una secuela en 2015, Magic Mike XXL, y una conversión de la película en un musical de Broadway que se encuentra actualmente en preparación. Y es que como he dicho al principio, las pollas y los hombres en pelotas también venden.


Por cierto, en líneas generales, la peli esta guay, es solvente y merece la pena un visionado o dos sin ninguna dudad. Notable. 


domingo, 27 de noviembre de 2016

LA MANTIS MALDITA de Yip Wing Cho


Título : La Mantis Maldita (Dian tang lang)
Director: Wing-Cho Yip
Año: 1980
Guión: Hsin Yi Chang
Intépretes: Leung Kar Yan (Ah Chi), Wong Yat Lung (Niño), Chien Yuet Sat (Abuelo), Eddie Ko (General)

Un joven luchador de artes marciales trabaja en una ciudad china indeterminada como dependiente en una pescadería, dónde entrena sus reflejos atrapando las gambas que sirven directamente del agua con sus manos desnudas. Un buen día se enfrenta a unos matones miembros de la mafia criminal del pueblo dirigida por un malvado maestro de kung-fu, lo cual le gana a nuestro héroe la expulsión de su clan. En su búsqueda de venganza contra sus enemigos entablará amistad con un niño de la localidad y con su abuelo, un viejo maestro experto en el estilo kung-fu de la mantis.
Pues una peliculita de kung fu de las mejor consideradas de los 80. Habiendo atravesado ya las décadas de los 60 y 70, la época dorada del cine de artes marciales, al género aún le quedaba fuerzas para que algunos títulos que continuaran lo que se popularizó en años anteriores. De esta manera, La Mantis Maldita sería una digna heredera del subgénero de comedia de artes marciales que tan bien cultivaron Jackie Chan y Sammo Hung en producciones míticas como Le Llamaban Dragón Gordo o El Mono Borracho en el Ojo del Tigre. De hecho, esta segunda cinta resulta más que influyente en La Mantis Maldita, hasta tal punto que esta cuenta con una escena en la que el niño compañero del protagonista combate contra unos esbirros del villano utilizando el estilo del kung-fu borracho al mismo tiempo que suena la música que ambientaba la secuencia en la que Jackie Chan aprendía las figuras de los dioses borrachos en la celebérrima película ya mencionada , aunque puede que esto sea culpa de los trajines de los montadores que se encargaron de pasar a la cinta por la tijera antes de su estreno en USA, los mismos que probablemente se encargaran de robar música al mítico compositor de italianadas de serie B, Riz Ortolani, para ambientar los créditos iniciales de la película. El que diga esto no es una tontería, pues por todos es sabido que en muchas ocasiones en los Estados Unidos se recortaban cachos enteros de estas producciones para que no sobrepasaran los ideales 90 minutos de duración, algo que resulta evidente en este caso en las secuencias finales del film, donde la comedia da un giro de ciento ochenta grados para tornarse en un desenlace dramático y sangriento donde la susodicha censura actuó mutilando algunos de los momentos más violentos de toda la película.
El barbudo protagonista y mejor coreógrafo de la película es Leung Kar Yan, actor habitual del cine de artes marciales setentero que apareció en cintas tan reconocidas dentro del género como El regreso de los supercamorristas o El Dios Dormilón y el Cachorro Despierto. Junto a él aparecen el niño Wong Yat Lung, que volvería a ponerse a las órdenes del director de La Mantis Maldita en Los pequeños grandes maestros; el veterano Chien Yuet San y el veteranísimo Eddie Ko, ambos con incontables cintas de kung-fu en sus filmografías. Todos ellos ejemplifican el estilo de actuar del hongkonés de aquella época y de aquel género, con unas sobreactuaciones estratosféricas de manual (en especial, el señor Leung Kar Yan, que en los momentos finales del film, donde desciende a la locura más absoluta, nos deleita con un festival de caretos en el que hay momentos que sus ojos parecen a punto de salirse de las órbitas...brutal).
Dirige la función Wing Yo-Chip, director de las ya comentadas El Dios Dormilón y el Cachorro Despierto y Los pequeños grandes maestros, así como de unas cuantas pelis de artes marciales más.
Como suele ocurrir con este tipo de producciones, La Mantis Maldita cuenta con unos cuantos títulos de diversa índole a lo largo del mundo. En USA la película se estrenó con el título de The Thundering Mantis, aunque también se la conocía en aquellas tierras como Mantis Fist Fighter. En Australia salió a la luz con el nombre de Mantis Fist Boxer, mientras que en Francia llegó a las pantallas bajo el título de Poing d'acier contre les griffes du tigre (o dicho en puro castellano: "Puño de acero contra las garras del tigre").
Sin llegar a ser una gran película del género, La Mantis Maldita si que cuenta con unas coreografías decentes, un protagonista que cae simpático, un giro de guión inesperado y, sobre todo, no resulta aburrida en ningún momento (algo que parecen compartir casi todas las películas de kung-fu de aquellos años). Merece un visionado.

PD: Mención aparte merece las diversas carátulas con las que contó la edición española en VHS, una de las cuales, la de VCA (la cual encabeza esta entrada), nos mostraba una amalgama entre una ilustración con un chino similar al prota de la peli, otro chino ejecutando una patada voladora y el melenas con cuchillo que aparecía en el poster español de la película Aquella casa al lado del cementerio de Lucio Fulci. Explotation en estado puro.