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jueves, 4 de enero de 2024

Menudo repaso...al DCEU de Warner

Llegó a bombo y platillo y en loor de multitudes y se fue de tapadillo como un pedo vergonzoso escondido bajo la mesa. Quiso diferenciarse de los demás en un principio y acabó intentando copiar a toda costa a su competencia más directa en un intento de salvarse de la ignominia. No dio ninguna obra maestra, y tantas pelis buenas como bazofias infectas. La historia del DCEU de Warner se estudiará en el futuro como la de una iniciativa superheroica llevada a cabo con mucha zozobra, escasa visión de futuro y movida por decisiones que, en muchos casos, parecían tomadas por un mono con dos platillos tocando un pasodoble.

Que mejor forma de decirle adios que haciendo un somero repaso a la, no tan larga, lista de películas que nos han dado en está década maravillosa, desde la más nefasta hasta la más perfeccionada. Obviamente, y como debe ser, hay largometrajes que tengo bien fresquitos y recientes y otros de los que hablaré prácticamente de memoria y teniendo plena confianza en mis difusos recuerdos, así el espacio dedicado a cada peli va a variar bastante. Pero la misión tiene que acometerse de esta forma o de ninguna, pues la pereza a la hora de escribir se vuelve más poderosa conforme uno se hace viejo. La némesis de cualquiera que aún se molesta en intentar teclear algún que otro artículo en la Red.

Es igual. Para el que le interese, he aquí esta retrospectiva  ¿Peculiar?...No lo sé (que más da), del Universo Cinematográfico Extendido de DC amparado por la Warner, empezando, supongo que para poca sorpresa de muchos con...


16. THE FLASH (2023)


La pandemia y las incógnitas que sucedieron al mundo del audiovisual en los momentos inmediatamente posteriores a esta retrasaron la producción de una peli que, para cuando vio la luz, se tenía que enfrentar no sólo a esto sino también a un DCEU del que ya se conocía la fecha de caducidad y a una estrella principal que, con los años, había mutado de joven actor querido por las masas de Internet a una especie de loco peligroso que recorría los USA con el coche lleno de armas y pegándose con gente aleatoria en garitos nocturnos.

Inicialmente uno pensaría que las tenía todas consigo, pues se apoyaba en un personaje que ya se había revitalizado en los últimos tiempos en TV y requeterevitalizado tras la jugada del corte de Zack Snyder de La Liga de la Justicia; jugaba con el concepto de los multiversos (de hecho, iba a ser la que diera primero el pistoletazo de salida a esto en el cine, pero los continuos retrasos sólo consiguieron que Disney/Marvel hiciera la jugada maestra de Spiderman: No Way Home arrebatándoles el mérito)y, para ello, recuperaban la figura del Batman más querido por muchos espectadores frikosos, el de Michael Keaton. Y sin desviarme mucho de esos terrenos, la presencia de Andy Muschietti, director de la muy solvente y reciente dupla de adaptaciones del It de Stephen King, aseguraba, en principio, que al menos habría alguien competente a los mandos.

Yo quiero pensar que fueron las prisas por cumplir con un calendario fiscal que traía de cabeza a Warner (que como se supo recientemente tras el último traspaso de poderes ejecutivos, tenía un agujero financiero del tamaño de Andorra como mínimo) lo que convirtieron a The Flash en, sin lugar a dudas, la película más fea estéticamente hablando de todo el DCEU. 

Es, y no creo que mienta, una película con los efectos especiales sin terminar de hacer. El CGI costroso lastra la peli a niveles preocupantes pues, cuando el espectáculo no consigue distraerte sino todo lo contrario, atiendes más a ese guión que de poco imaginativo que es parece ser el primer borrador presentado en lugar de un trabajo depurado y a esa interpretación irritante de Ezra Miller que te hace agradecer su futura condena al ostracismo tras sus recientes acciones. Para cuando llega el clásico desfile de cameos que ya parece inseparable de este tipo de tramas multiversales y que, para más inri, incluye una infame resurrección de un actor difunto CGI mediante, la peli ya te importa tres cojones.

Fue un fracasazo comprensible e inevitable una vez se corrió la voz y no es para menos. Yo personalmente no la soporto. Mi visionado en el cine terminó conmigo escupiendo al suelo antes de marcarme, con eso lo digo todo. Es, con diferencia, el punto más bajo del DCEU y, por desgracia, la lápida que adornará su tumba.

15. WONDER WOMAN 1984 (2023)


Todo lo que The Flash tiene de fea lo tiene esta de aburrida. Fue la primera peli de DC una vez se reabrieron los cines tras el confinamiento post-pandemia y, pese a que la producción repetía el elenco y dirección de su predecesora, lo que sólo podía augurar buenas cosas, el golpe de realidad en salas fue duro.

Se achacó su ostia en taquilla al contexto post-confinamiento, pero realmente es una película que merecía fracasar pues no contaba nada interesante, se valía de un recurso miserable y rastrero para excusar la presencia de Chris Pine de nuevo en el reparto, ninguneaba a los secundarios establecidos en la primera entrega y desaprovechaba las nuevas incorporaciones con la excepción de un Pedro Pascal, en pleno alzamiento tras convertirse en el papá galáctico más querido del mundo, sobreactuando salvajamente encarnando a una especie de versión retorcida del genio de la lámpara de Aladdin. Y con todo, seguía manteniendo la espectacularidad en las escenas de acción de la que hacían gala todas las pelis de superhéroes hasta el momento, aún siendo uno de esos casos en los que posiblemente eran situaciones mucho más vistosas en la cabeza de quien las escribió que en la realidad. Aún así, el bajón de calidad general con respecto a su predecesora es abismal.

Muerta ya toda posibilidad de continuación de esta versión de Wonder Woman, y a falta de comentar, más adelante, lo que supuso la interpretación de Gal Gadot (actriz de futuro incierto tras sus últimas declaraciones pro-genocidio Palestino) para el personaje, sólo me queda comentar la pena que me da que Warner/DC hiciera, al menos, una película más lamentable que esta, evitando así que este repaso tuviera una hermosa simetría al final.

14. BLACK ADAM (2022)


Aquí muchos ya le vimos las orejas al lobo. En medio de una racha de cine y TV bastante terrible por parte de la competencia y tras encadenar los fracasos en salas de Wonder Woman 1984 y El Escuadrón Suicida de James Gunn, Dwayne "The Rock" Johnson se alzó como la figura destinada a convertirse en el nuevo estandarte de la marca DC/Warner. Lo que empezó siendo una refrescante noticia, sobre todo viniendo de alguien tan carismático, se fue transformando poco a poco en preocupación conforme le daban responsabilidades y poder al actor. Black Adam es el resultado de ese ejercicio cuasi-megalómano. Una historia que nos cuenta el origen de un personaje con más sombras que luces y que, sin embargo, quiere ser un producto para toda la familia, para lo cual se vale del recurso más repelente posible: el de convertir a un crío en la comparsa cómica del protagonista, personaje, además, que de repelente que es acaba por cargarse la película el solito. Para más inri, la acción transcurre en un país de Oriente Medio en un proceso de rebelión y guerra (las referencias al Irak de Sadam Hussein y al contexto de la Primavera Árabe son poderosas), escenario que es tratado con el muy apropiado tono de una comedia ligera de acción. Convencido estoy de que todo esto fue una imposición de "The Rock", luchador especialmente popular entre los críos en su etapa en la WWE, que no se podía permitir el estrenarse en el cine de superhéroes encarnando a un personaje antipático. 

La peli no es gran cosa y, como ya he dicho, peca de repelente y odiosa en más de un momento, pero al césar lo que es del césar, Dwayne Johnson pega muchísimo con el físico del Black Adam de los tebeos; la Sociedad de la Justicia de América, secundarios de lujo del film con un carismático Pierce Brosnan a la cabeza, son pintones, estéticamente bien adaptados y te hacen desear que ellos hubieran sido el epicentro de la historia, y la labor de Jaume Collet-Serra es bastante solvente pese a tener que lidiar con un CGI cuestionable por momentos, especialmente en el clímax final.

A toro pasado quizá no sea mucho más nefasta que algunas que le sucederán en la lista, pero yo recuerdo sentir hasta vergüenza ajena en la butaca. Cosas de la memoria. Pero es impepinable que la jugada para convertir a The Rock en la nueva superestrella destinada a llenar salas y bolsillos le salió como el ojal a Warner.

13. ESCUADRÓN SUICIDA (2016)


Esta fue por muchos años la película que más odie y defenestré de todo el DCEU. Vista recientemente (el año pasado, si mal no recuerdo) si me di cuenta de que, aunque quizá el asco y el odio me pudo en su momento, tiene cosillas salvables pero que en absoluto compensan la cantidad de cosas malas que nos proporciona.

Vamos con lo bueno. Por mal que a uno le pese, Will Smith es el personaje con el que va el espectador y, seguramente, el intérprete que más ganas le pone al trabajo, y eso se nota; Escuadrón Suicida fue también la consagración como actriz de Margot Robbie, actriz que nos ha dado grandes alegrías en los últimos años, aunque el tono, carisma y matices que imprimió al personaje de Harley Quinn se harían patentes más adelante en su carrera; y los efectos especiales, en gran medida (recuerdo como especialmente destacable el diseño del personaje de El Diablo), son potentes, pues aún estábamos en un período de nacimiento de este DCEU, donde Warner estaba echando muchos billetes y se encontraba muy pendiente del producto.

Ahora lo malo. El mayor pecado de esta peli es que se plantea como una historia coral, en la que tienes un montón de personajes a los que les tienes que coger si no cariño, por lo menos cierto apego, y que, sin embargo, consigue que todos, exceptuando Will Smith y Margot Robbie, parezcan cachos de carne con ojos, pura carne de cañón. Cuando estos personajes ocupan minutos y minutos de un metraje que repite una estructura cansina una y otra vez, con un arranque que promete un tono macarra y desenfadado al que luego ignora, un nudo insoportablemente aburrido y un clímax final desinflado, la sensación llega a ser desesperante. Para más inri, la infrainterpretación de Cara Delevingne convierte a uno de los peores personajes de villano de película de superhéroes alguna en algo ya deleznable, y la presencia de Jared Leto como, unánimemente y a todos los niveles, el peor Joker de la historia, dejó un sabor a alcantarilla en todo aquel que tuvo la mala fortuna de verla en salas.

Que no fueron pocos, porque esta peli fue un pepinazo en taquilla, pese a que crítica y fans por igual se cebaron machacándola a gusto. El director y guionista, David Ayer, afirmó a posteriori que los productores metieron mano en su proyecto lo que no estaba escrito, que arruinaron con ello su "visión" y que por ello el resultado final que se estrenó fue una mierda. Producto de esto intentó mover una campaña de presión por redes sociales para que Warner le concediera la posibilidad de sacar un "Corte del Director" que hiciera justicia a la peli, iniciativa a la que la compañía hizo oídos sordos. Lo poco que se ha sabido de esa versión alternativa no parece sino enfatizar algunos de los peores errores cometidos, así que quizá si se obrara correctamente y se hiciera un acto de contención a tiempo desde la ejecutiva. Parece que nunca lo sabremos.

12. LIGA DE LA JUSTICIA (2017)

Con esta entramos en el bloque de películas que no considero ni buenas del todo, ni especialmente nefastas, sino simplemente inofensivas.

La Liga de la Justicia tuvo problemas en su confección, por todos es sabido. Las trifulcas entre Warner y Zack Snyder supusieron la salida de este último del proyecto y la llegada de Joss Whedon, artífice de Los Vengadores, para que salvara los bártulos y le consiguiera al estudio un éxito equiparable a esta última. Para estar tan empeñados en querer imitar a la competencia, la compañía se olvidó de uno de los factores que convirtió a Los Vengadores en un gran éxito: que sus personajes ya estaban presentados y asentados en su particular universo compartido antes de que decidieran juntarlos a todos en una gran superproducción épica.

La Liga de la Justicia es una peli que tiene que combinar la presentación en escena de los personajes de Flash, Aquaman y Cyborg; componer una trama que junte a estos y otros tantos héroes juntos para hacer frente a una amenaza y dejar el espacio suficiente para plantar las semillas de futuros proyectos venir. Son demasiados frentes y es lógico que todo quede descuidado cuando se intenta abarcar tanto. La personalidad que mostró Whedon tras la cámara en Los Vengadores brilla por su ausencia aquí, primero, porque debía mantener cierta fidelidad a lo que Snyder dejó filmado, y segundo, porque se nota en todo momento que está con el piloto automático y a toda máquina para cumplir con el calendario, no estaba la cosa para ser creativos en el proceso. Y aún con todo, fue el primer film del DCEU que se atrevió a aportar notas de color y alegría a un universo, hasta el momento, gris y depresivo.

Pero la peli es floja, poco interesante, sin apenas momentos memorables y que palidece en comparación con lo que el DCEU nos había ofrecido antes y mucho más con lo que estaba ofreciendo la competencia en aquellos años. A toro pasado, y con el corte de Zack Snyder existiendo, ni siquiera es una peli que interese revisionar a los más fanáticos del tema. En ese sentido, es posiblemente la peli más lastimera de todo este trayecto.

11. BLUE BEETLE (2023)

Esta es una película que me fastidia que no saliera mejor. En un momento en el que Marvel/Disney intentó, y para mi gusto fracasó, el intentar conectar con el público latino como lo hizo con el afroamericano en la secuela de Black Panther, remitiéndose para ello a una suerte de conciencia nacionalista indígena, DC dio con el "target" adecuado, el del inmigrante mexicano que ha cruzado la frontera y su descendencia, gente que tiene sus orígenes en otro sitio y mantiene sus tradiciones pero que, ante todo, se considera Norteamericana.

Esta peli, quizá en otro contexto, habría sido abanderada por el público latino a muerte pero en la realidad fue ninguneada por casi todo el mundo. La peli no es redonda ni mucho menos, intenta coger el tono de las pelis de Spiderman para vender un personaje juvenil a la chavalada pero este no termina de despegar; tiene unos personajes secundarios a los que ningunea durante medio metraje para intentar luego desarrollarlos a toda prisa en el acto final, villano incluido; contiene puntuales pero notables dosis de babosismo familiar a lo Coco/Encanto de Disney-Pixar y, ya de cara a los comiqueros, cualquier referencia al Blue Beetle clásico de los tebeos genera más hype e interés que cualquier otra cosa que pasa por la pantalla.

Es un film bien facturado y, sobre todo, bien enraizado, sólo que no es especialmente memorable, y eso es algo que no te puedes permitir cuando tienes que presentar al público a un personaje que, fuera del mundo más friki, no conoce ni Dios.

10. ¡SHAZAM!: LA FURIA DE LOS DIOSES (2023)

Esta es una peli que es una de las pruebas fehacientes de lo peor que está generando la mayor parte del cine de superhéroes de la última hornada. Una cinta que vi este mismo año y de la cual no recuerdo casi nada en absoluto salvo que era continuista con el tono de su predecesora, que tenía un reparto completamente desaprovechado (un pecado teniendo como trío de villanas a una veterana del séptimo arte como Helen Mirren, a una actriz mítica entre los fans del género como Lucy Liu y a un nuevo talento en auge como Rachel Zegler) y que el despertar hormonal y las ganas de follar eran parte importante del desarrollo del personaje en la peli.

Y ya está, de poco más me acuerdo. Es penoso que una peli genere estas sensaciones, pero bueno, aquí queda en un término medio del ranking.

9. AQUAMAN Y EL REINO PERDIDO (2023)

La más reciente de la lista y la peli que ha dado carpetazo al DCEU es una cinta de superhéroes correctísima, una buddy-movie que mantiene visual y tonalmente el espíritu de su predecesora, con un Jason Momoa gozándolo como niño en parque de atracciones y un Patrick Wilson que le hace muy bien el contrapunto serio al protagonista. Quizá se ve lastrada por un ritmo con altibajos, con un tercer acto resuelto deprisa y corriendo, y por las decisiones de guión tomadas para resolver tanto las ausencias de miembros del reparto incluidos en la primera entrega como las circunstancias polémicas que supusieron la reducción de la presencia de Amber Heard en el metraje, pero no es ni por asomo la tremenda hez que se nos había vendido.

Formulaica y simpática. La pena es que sea una peli que ha nacido muerta ya, ninguneada por un estudio centrado en el futuro y más aún por los fans que ya no pueden lucirse colgando sus opiniones en Twitter y teorizando en YouTube sobre el futuro de la franquicia.

8. AVES DE PRESA (Y LA FANTABULOSA EMANCIPACIÓN DE HARLEY QUINN) (2020)

Esta peli es el intento de DC/Warner de replicar el éxito que consiguió la Fox con las dos entregas de Deadpool. Para ello se valen de una trama chorra repleta de chistes y momentos pasados de rosca y guiada por la carismática presencia de una Margot Robbie ya perfectamente sincronizada con el papel y que, por sí sóla sostiene una peli que, si dependiera del reparto de secundarios (posiblemente de los personajes peores adaptados del cómic a la pantalla) o de la espectacular sobreactuación del villano encarnado por Ewan McGregor para llamar la atención habría sido un pinchazo mayor de lo que fue.

Pese a su intrascendencia, yo la he visto un par de veces sin problema, y posiblemente habría sido la mejor comedia del DCEU si no fuera porque fue avasallada vilmente poco después por una peli que, en muchos sentidos, acierta en todo lo que esta no termina de rematar bien. Pero bien merece un vistazo.

7. LA LIGA DE LA JUSTICIA DE ZACK SNYDER (2021)

A pesar de estar en el tramo medio de la lista, esta es, sin duda, la peli más dañina a todos los niveles del DCEU. 

Me explico. Los problemas del corte inicial de La Liga de la Justicia, que terminaron con la espantada de Zack Snyder, ya están comentados. De ahí saltamos al 2020 y la pandemia que todos conocemos arrasando el mundo. Con las salas cerradas, Warner se saca una jugada económicamente interesante de la manga, llamar de nuevo al bueno de Zack para que remontara aquella película de la que se piró, rehacer algunos de los diseños de CGI más cuestionados en su momento y, con dos cojones, plantar al espectador de turno un monstruo de cuatro horas de duración con el que, además, vender de lujo su nueva plataforma de streaming sin apenas haber hecho desembolso.

Las circunstancias hicieron que el principal grupúsculo de gente que pedía la existencia de este montaje, ese fandom tóxico de Twitter con especial predilección por las políticas ultraliberales y la misoginia que tanto ha jodido el género en la última década, vio, entre esta y la bajada de pantalones de Disney en El Ascenso de Skywalker (tras meses y meses de machaque continuo a Rian Johnson y el resto de involucrados en Los Últimos Jedi), una constatación del poder que tenían. Eran ellos contra el Hollywood "woke" y habían ganado, se había hecho justicia. Desde entonces, los tenemos por ahí, más activos y virulentos que nunca, acosando a todo famoso que huela mínimamente a izquierdas y orquestando campañas de presión para truncar la carrera de toda peli de género que se atreva a hacer un comentario político o tener una mujer de protagonista. En un mundo en que los estudios están más pendientes de un Tweet que de molestarse en sudar pollas y sacar el producto lo más niquelado posible, el auge de este tipo de gente no podía traer nada nuevo. A día de hoy, el submundo comiquero y superheroico está lleno de gente tóxica y con ganas de esputar odio y bilis todo el rato. Lo que antaño era una comunidad si no sana, por lo menos ingenua, se ha convertido en el peor público que puedes tener, el más zafio y el más desagradecido. Y mucha parte de la culpa de que esto sea así la tuvo las circunstancias que vieron nacer esta peli.

Ahora ¿Es el corte de Zack Snyder superior a La Liga de la Justicia que llegó a salas en 2017? Pues sí, aunque tampoco era un acto difícil de lograr. Es cierto que las cagadas de CGI en los diseños de los villanos o en el infame bigote borrado digitalmente de Henry Cavill se ven más o menos solventadas y que el clímax final de la peli está mucho mejor resuelto; como también es verdad que lo que estaba mal en un guión continúa igual de mal en otro e incluso se enfatiza con la introducción de personajes y subtramas que nunca llegaron a ningún lado y un flash-forward a un futuro alargadísimo. Pero es una peli muy larga que entretiene aunque la duración te pida verla en varias tandas (el montaje de la peli en capítulos te invita a ello de hecho), lo cual no es poca cosa.

6. BATMAN V SUPERMAN: EL AMANECER DE LA JUSTICIA (2016)

Ya en su momento la versión que se vio en cines me pareció entretenida, así que no me considero de esos que pasaron de la noche al día cuando se lanzó el corte del director. Es una continuación en toda regla de El Hombre de Acero, con sus mismas luces y sombras, que aquí se ven exacerbadas. A lo que se hizo con Superman en su predecesora le añadimos el Batman más sádico y pasado de rosca de la historia del cine encarnado por un Ben Affleck que da todo el pego pese a haberse pasado con el gimnasio, el debut de Gal Gadot como Wonder Woman es histórico y el debate moral del cual nace la confrontación entre ambos personajes, que a su vez allana el camino para que la Trinidad de DC se reúna por primera vez, me parece bien fundamentado. Ahora, Jesse Eisenberg es insoportable como Lex Luthor, personaje que "jokerizaron" para la ocasión por alguna razón que se me escapa; la presentación de los demás integrantes de lo que será la Liga de la Justicia no se puede ni considerar eso; el diseño de Doomsday es de las mayores cagadas vista en peli de superhéroes alguna y, por lo general, el guión no presenta una historia especialmente interesante y que si que contiene dos o tres momentos muy mongolos a los que tampoco doy especial importancia. Quizá por eso la tengo tan arriba en la lista.

Vistas las dos versiones y habiendo disfrutado de las dos, decir que el que busque mayor lógica y cohesión argumental a todo el asunto se debería ir directamente a la versión "Ultimate", mientras que el que esto le sude tres cojones y no le importe una cosa más tonta e ilógica pero de ritmo mucho más ligero, se quede con la versión que se vio en cines en su momento. Realmente la mayor diferencia radica en eso. 

5. AQUAMAN (2018)

Esta es la peli más taquillera y rentable de todas las que esputó el DCEU, cosa que se debe, creo yo, tanto al tirón que tenía Jason Momoa en aquel momento como a que se publicitó como el intento de DC/Warner de copiar el colorido y el tono ligero de la competencia. De hecho, si uno atiende a los derroteros que estaba tomando la franquicia del Thor de Marvel/Disney en aquellos años, puede ver claramente los paralelismos: tío bueno y fortachón reconvertido en un bufón coñero, un personaje de base comiquera muy seria adaptado con un tono diametralmente opuesta, colorido y luminosidad desbordando por todos lados...

La trama de Aquaman es, sinceramente, una gran chorrada, equiparable al guión de pelis como los últimos Indiana Jones o La Búsqueda pero peor estructurado que estos ejemplos. No obstante, el carisma de Momoa es arrollador; tiene dos villanos bien construidos en Black Manta y el Maestro de los Océanos que, además tienen una estética calcada a la del tebeo, cosa que a los comiqueros nos agrada en exceso y que genera un simpático contrapunto con el protagonista, que cierto es que poco se parece a su contrapartida de los tebeos; la ahora caída en desgracia Amber Heard es una buena partenaire para el protagonista y el reparto de secundarios lleno de caras conocidas (Willem Dafoe, Dolph Lundgren o la polioperada Nicole Kidman entre otros) es bastante solvente.

James Wan, director que se hizo un nombre en el cine de terror pero que siempre afirmó entrar en el negocio del cine con la ambición de hacer grandes superproducciones, hace justicia a sus ambiciones con un trabajo muy dinámico, especialmente en las coreografías de acción, que viene que ni pintado a una superproducción de estas características. 

Si no fuera tan chorra ni tuviera un guión tan poco imaginativo, Aquaman estaría sin duda en el podio de honor del DCEU, pues virtudes tiene de sobra para figurar allí.

4. EL HOMBRE DE ACERO (2013)

Y a las puertas de este podio se queda la película que dio el pistoletazo de salida al DCEU.

Esta peli tiene unos cuantos problemas. Para mi, el más vital, es que durante su primera acto, puedo coger tranquilamente una almohada y echarme la siesta de lo aburrido que me parece. Por otro lado, el enfoque que se le da de base a Superman, convirtiéndolo en un ser depresivo preocupado de su propia naturaleza, y la alteración de pilares básicos del personaje como la muerte de Jonathan Kent o su política moral sobre el "No matarás" son errores garrafales de adaptación que son el claro ejemplo de un personaje plegándose a las obsesiones de un autor que, de paso, ignora décadas de narrativa comiquera. La peli va en consonancia con este enfoque, con una fotografía grisácea que apaga los colores y una banda sonora carente de épica y alegría triunfal perpetrada por un Hans Zimmer en piloto automático, elementos contrarios a los que hicieron icónico el clásico de Richard Donner en su momento. En ese sentido, es la adaptación de Superman que menos respeta al personaje, enorgulleciéndose además de ello.

Ahora, al César lo que es del César, cuando empiezan las ostias, se te olvida todo esto. La capacidad de Zack Snyder para plasmar en pantalla el choque entre dos seres superpoderosos con su consecuente debacle destructiva queda patente en cada coreografía de pelea entre kriptonianos que el metraje contiene, dejando a la imaginación el qué podría hacer este hombre si le pusieran a su cargo una peli de catástrofes o una de monstruos gigantes a lo Godzilla. 

A Henry Cavill le sientan de puta madre las mallas del superhéroe y se nota que disfruta en su rol, siendo posiblemente uno de los mayores aciertos de casting de todo el DCEU, destacando desde luego por encima de un reparto en el que encontramos tanto talentos en plena curva ascendente en aquel entonces (Amy Adams y Michael Shannon) como viejas glorias, algunas a las puertas de la decadencia (Kevin Costner, Diane Lane y, sobre todo, Russell Crowe).

Es una peli extremedamente irregular, hasta el punto de que su segunda mitad, puesta al lado de la primera, parece pertenecer a un género completamente distinto. Y es por esa segunda mitad tan destacable que la peli trepa aquí arriba. Si al momento de empezar la acción, la peli hubiera seguido siendo igual de bajonera, todas sus deficiencias me habrían sentado mucho peor de lo que me parecen a día de hoy, con varios visionados del film a mis espaldas. Eso es un hecho al que Snyder y compañía desde luego no prestaron atención y que se fue acentuando película a película hasta que Aquaman, como he comentado, rompió el molde y trajo el color al DCEU.

3. ¡SHAZAM! (2019)

Esta es una de las tres pelis que considero verdaderamente buenas del DCEU. El resto tiene sus virutdes y defectos ya comentados, pero no se posicionan por encima del 6-7 en ningún caso. Las que vienen ahora son notables como mínimo.

¡Shazam! sin ir más lejos es una peli muy reivindicable, pero atención, no pensando en el público adulto. El error de la gente es juzgar la peli con los ojos de un señor frikoso de 40 tacos. No, esta es una peli que, de haberse vendido de otra forma o de haber visto la luz en otra década distinta a la actual sería considerado un clásico indiscutible, una peli pre-juvenil generacional en toda regla como fue Los Goonies en los 80 o Jumanji para la gente de los 90 por dar un par de ejemplos.

Todo, desde el desarrollo del personaje principal, insertado en una trama de búsqueda de la madurez, hallada a través de la formación de lazos de afecto y no tanto de experimentar la vida adulta de primera mano; el colorido y la luminosidad del héroe contrapuesto a la fealdad de los diseños de los enemigos monstruosos (pedazo de trabajo de efectos especiales) y a la falta de ética y moral del personaje de Mark Strong que canaliza un aroma a villano de la vieja escuela que tira para atrás; la banda sonora, fanfarria incluida, que podríamos colocar en cualquier peli de las antes mencionadas sin que desentonara en absoluta; todo recuerda a épocas pasadas, quizá más ingenuas y blancas, pero cuyos valores artísticos se están perdiendo en estos tiempos actuales cínicos y reacios a dejarse llevar por el sentimentalismo.

Si uno quiere ser tiquismiquis puede hablar de esos niños que pueden caer repelentes al espectador (no es mi caso), de que igual Zachary Levi con el traje inflable no da el papel del Shazam de los tebeos (físicamente, porque al menos el carácter esta clavado al del reboot del personaje que se marcó Geoff Johns en DC la década pasada)  o de que las escenas de acción no hacen justicia a un personaje que está al nivel de Superman (tampoco el tono ni el público al que va dirigido lo pide).

A mi, personalmente, me suda la polla. Como adulto puede que prefiera otras cosas, pero cuando la analizo objetivamente no puedo sino ver una peli infantil excepcionalmente planteada y ejecutada como hacía tiempo que no veía fuera del cine de animación. Y por eso está aquí. Y en esta colina moriré defendiéndola.

2. EL ESCUADRÓN SUICIDA (2021)

La plata se la lleva una peli que es todo lo contrario a la anterior comentada. Debe ser mantenida lejos del alcance de los niños.

James Gunn es, y hasta que me demuestre lo contrario, el tío que hay actualmente que mejor conoce el medio y mejor sabe trasladar tebeo a pantalla. Ha habido casos en el pasado de gente que se ha lucido haciendo esto, algunos haciendo un calco viñeta a viñeta del tebeo y animándolo (te miro a ti, Sin City de Robert Rodriguez  y a ti, 300 de Zack Snyder), otros aplicando conceptos de gran cine a un género que llevaba mucho tiempo sin tener esos destellos de genialidad (Joss Whedon cambiando el cine de superhéroes con el plano secuencia de la batalla final de Los Vengadores). Gunn ha demostrado que no es lo mismo un tebeo que otro, que cada uno tiene su tono y permite sus propios recursos. No es lo mismo la simpática comedia de aventuras de la primera Guardianes de la Galaxia, que la aventura crepuscular con toques de drama de su tercera entrega o la histriónica salvajada que aquí nos presenta, pero nunca hay que olvidar que se está adaptando un medio visualmente muy potente a otro igual o más potente si cabe. Y Gunn sabe perfectamente fusionar ambos mundos.

Hay un momento a mitad de peli, más o menos, en el que el personaje de La Ratonera (pedazo descubrimiento Daniela Melchior, por cierto) relata su historia de origen, por así decirlo, al resto de personajes. La escena es un monólogo de la actriz sentada mirando por una ventana mientras a través del cristal se proyecta, algo difuminadas y en segundo plano, esa secuencia de flashback que está narrando. Eso es un señor que ha cogido su guión, se ha imaginado una secuencia de viñetas en su cabeza y luego ha pensado en como animarlas para que quede visualmente vistoso pero sin perder la raíz del medio que adapta. Eso sólo lo puede hacer un tío con talento. Un tío cojonudo en su trabajo.

Y no se queda ahí, podríamos hablar de como ese hermanamiento de medios se hace patente también en los títulos que dan inicio a cada acto de la peli, en el empecinamiento de mantener los diseños originales aun cuando sean tan chorras como un señor con un casco petado de bombillas y cables o una estrella de mar del tamaño de un rascacielos o en saber que un concepto tan chorra y macarra como el Escuadrón Suicida debe beber también de una fuente cinematográfica igual de chorra, las pelis de acción ochenteras hiper-testosteronadas (a mi, por ejemplo, me da unas vibras tremendas al acto final del Commando de Schwarzenegger) y  de ese sentido del humor pasado de rosca, incluso zafio por momentos (hasta una polla en erección llegamos a ver en pantalla sólo por el mero hecho de añadir más gracia a un gag), que ya cultivó el propio Gunn en su época primigenia en la Troma.

Es una peli, además, antitética con la anterior versión del Escuadrón que se hizo en 2016, no sólo en el sentido de que aquella fue un éxito de taquilla y esta un fracaso mayúsculo. Sino en que, mientras aquella era una peli coral en la que casi ningún personaje funcionaba, esta es todo lo contrario.

No me equivoco si digo que muchos temíamos que esta peli fuera a ser otra peli de Harley Quinn y sus colegas. Lo que no nos imaginábamos es que ese personaje, el más popular de todos los presentados con diferencia, iba a quedar reducido en la trama a un segundo plano mientras Idris Elba y la desconocida Daniela Melchior se llevaban todo el peso de la trama. Pero claro, tampoco imaginábamos que debajo de John Cena había un actor de verdad, que Peter Capaldi iba a ser tan gracioso o que muchas de las caras conocidas que se anunciaron en un primer momento como participantes en el film iban a palmar en los diez primeros minutos de metraje. Que esa es otra, se critica mucho a James Gunn porque siempre saca a sus colegas de siempre en todas sus pelis desde que ascendió a las ligas mayores (que bueno, se ve que si lo hice Tarantino o Alex de la Iglesia mola, pero si lo hace este señor es una mierda, pero ese es otro tema...), pero, joder, ya me gustaría tener un autobús a mano en el que estuvieran metidos Nathan Fillion, Michael Rooker y compañía dispuestos a venirse conmigo a rodar lo que fuera sin rechistar.

En fin. Paro ya porque me podría tirar rindiendo pleitesía a Gunn durante párrafos. Es una peli de superhéroes cojonuda, pero una comedia ácida mejor todavía. Coronado queda el señor al que han dejado a cargo de rebootear toda la franquicia. Digan lo que digan los haters, estamos en buenas manos.

1. WONDER WOMAN (2017)

Y casi que dándose la palmada con el anterior caso (la verdad es que podrían ser intercambiables), tenemos la que es, para mi gusto, la peli más redonda de todo el DCEU. Porque si, El Escuadrón Suicida es una comedia estupenda, pero esta es, a la vez, una peli de orígenes muy bien planteada, por otro una cinta bélica bastante correcta y, en tercer lugar, una de las pocas pelis de DC/Warner que puede presumir de tener un subtexto ya no sólo interesante, sino bien resuelto.

Aunque debutó en Batman V Superman y pese a lo que tuvimos que sufrir aquí en España con el particularmente horrendo doblaje que tuvo , la presencia de Gal Gadot como la amazona (que, seamos sinceros, ninguno dábamos un duro por ella) resultó ser tan icónica que va a ser difícil que futuras versiones del personaje consigan desapegarse de ella. El desarrollo de su personaje, de mujer criada en una sociedad hembrista a mujer reconciliada con el sexo opuesto a raíz de un sacrificio heroico masculino es una agradable vuelta tuerca a la estructura clásica de las grandes tragedias superheroicas de los tebeos. Hasta llegar a este punto, sin embargo, tenemos un montón de secuencias espectaculares de acción en plena Primera Guerra Mundial, con el asalto de la protagonista a las trincheras como el momento más memorable del film.

Junto a Gal Gadot tenemos a un simpático Chris Pine de partenaire, al dueto de Elena Anaya y Danny Huston como contrapartida malévola a la pareja protagonista y a un abundante plantel de secundarios conocidos entre los que encontramos a Connie Nielsen y Robin Wright en las filas de las Amazonas o a David Thewlis y James Cosmo en el mundo de los humanos. Y no se puede decir que ninguno esté especialmente mal (cada uno en el espectro en el que le toca trabajar, claro está).

La verdad es que aunque ahora mismo no se me ocurra mucho más que decir sobre la peli la verdad es que le veo pocas cosas malas al conjunto. El reparto está bien, la traslación del personaje es correctísima, la acción es espectacular y está muy bien rodada con las dosis justas de slow-motion (doble mérito para una directora cuyo mayor éxito había sido Monster, tremendo drama con psychokiller protagonizado por Charlize Theron, y que fue descartada para realizar Thor: El Mundo Oscuro para la Marvel), tiene una moraleja que no da asco...si hasta la banda sonora, que suele ser impersonal en este tipo de pelis, consiguió sacarse de la manga un tema principal para Diana que es tan épico y reconocible que ha trascendido a la propia peli. Yo al menos lo he visto usar de fondo como banda sonora desde en eventos deportivos hasta en los debates de Al Rojo Vivo en la Sexta.

La prueba definitiva de que esta peli es buena de verdad es que es la que más veces he visto de la lista con diferencia y, aún así, todavía no me muestra signos de agotamiento. Es un clásico moderno del cine de superhéroes, posiblemente el único del DCEU junto al segundo puesto de esta lista.


Y con esto llegamos al final del viaje. Como vemos, una trayectoria con más bajos que altos pero que, aún así nos dejó un buen puñado de pelis disfrutables como mínimo.

¿El Futuro? Verdaderamente incierto. James Gunn fue nombrado encargado de encarrilar todas las franquicias del Universo DC en un nuevo reboot que verá la luz en unos años. Por lo pronto, debutará en las pantallas con Superman: Legacy en 2025 y con la mitad de Internet ya en contra suya, con el cuchillo en mano y deseando verle caer en desgracia. Por mi parte, espero con expectativas esta nueva etapa de DC en el cine y, al menos, el nuevo plan de acción anunciado tiene algo que no tenía el difunto DCEU: variedad. Es una hoja de ruta en que, al menos de momento, tiene cabida de todo, desde pelis más oscuras que juguetearan con el terror (la anunciada adaptación de La Cosa del Pantano con James Mangold a los mandos), hasta pelis de superhéroes formulaicas (el nuevo Batman, aparentemente más comiquero que nunca, que perpetrará Andy Muschietti), pasando por la space-opera (Supergirl: La Mujer del Mañana), todo mientras mantienen fuera del canon de este universo a gente como Todd Phillips y Matt Reeves para que sigan haciendo lo que les venga en cana con el Joker y Batman respectivamente, y continúan con sus proyectos en TV, donde cosas como la serie de El Pacificador, orquestada por el propio Gunn, han cosechado inesperados éxitos de crítica y público.

Dicen que el cine de superhéroes está en decadencia y que da claras muestras de agotamiento. Si bien esto es cierto, y ambos estudios, Disney y Warner, deberían rebajar el ritmo de producción, este 2024, a raíz de los parones provocados por la huelga de guionistas y actores va a estar sorprendentemente vacío de pelis de este tipo, lo que va a permitir que el público se sienta un poco liberado de tanta sobredosis comiquera y que la industria se pueda permitir engrasarse un poco. 

Yo sigo confiando en estos esudios...confiando en que se reinventarán y actualizarán y volverán a ser capaces de sacar esa chispa de genialidad con la que el público tan bien conectó en la década pasada, Volverán a ser los putos amos, no tengo ninguna duda.

domingo, 24 de octubre de 2021

LA TUMBA DE BATMAN de Warren Ellis y Bryan Hitch

 


Título: La Tumba de Batman #1-12
Editorial española: ECC Ediciones
Publicado originalmente como: The Batman's Grave #1-12
Guión: Warren Ellis
Dibujo: Bryan Hitch
Entintado: Kevin Nowlan
Color: Alex Sinclair
Portadista: Bryan Hitch

"¡Mirad!, ¡Cómo han caído los valientes!". A todos les toca, no hay excepción, el fatídico momento en que un artista, por bueno que haya sido, sufre el inevitable pinchazo que tarde o temprano acompaña a una dilatada carrera.
Hubo un tiempo en que los grandes nombres que encabezan este tebeo eran sinónimos de calidad indiscutible.
En los 90 y primeros años de los 2000, Warren Ellis y Bryan Hitch eran considerados dos titanes del tebeo superheroico. Juntos habían dado una lección de creatividad en lo que a cómics pijameros se refiere primero con Stormwatch en WildStorm (subsidiaria de la independiente Image de Jim Lee y compañía) y, más tarde, cuando esta fue absorbida por DC, en The Authority
Además, Ellis, por su lado, desató todo su cinismo y su acidez en el brutal Transmetropolitan del mítico sello Vertigo de DC y dejó su seña de identidad en intervenciones aquí y allá en más de una cabecera superheroica para las dos grandes editoriales, siendo mis favoritas aquellos números de Hellstorm: Prince of Lies y, sobre todo, la serie limitada Druida, que junto al bizarro y espectacular Leonardo Manco, perpetró para Marvel.  Y si me retrotraigo a tiempos más recientes, tampoco puedo borrar de mi mente el sórdido relanzamiento de mi cabecera favorita de superheroes, Thunderbolts, que perpetró tras la Civil War marvelita junto a Mike Deodato o aquellos primeros números del reboot del Caballero Luna durante la etapa Marvel NOW de la editorial, en los que, junto a Declan Shalvey, aunó clasicismo y modernidad como pocos consiguieron en aquel momento.
Bryan Hitch, por su lado, se ha mantenido, desde aquel boom inicial en WildStorm como todo un talento gráfico en lo que a superheroes se refiere, siendo una de esas figuras que siempre ronda las grandes cabeceras y suele sonar como posible partenaire de los guionistas estrellas del momento siempre que se anuncia alguna nueva serie de tebeos. De entre sus hitos comiqueros durante los últimos 20 años es indispensable mencionar las repetidas veces que puso sus lápices al servicio de La Liga de la Justicia o cuando junto a Mark Millar compuso una de las obras fundamentales para entender el tebeo de superheroes moderno ( y también el cine de superheroes de la última década), The Ultimates, para la  Marvel.

Bien, una vez demostrado que ambos autores son figuras respetadas dentro de la industria que han recibido los laureles repetidas veces, procedamos a narrar el como, en mi humilde opinión, perpetraron una pequeña cagada protagonizada por Batman. Cagada, que en el caso de uno de ellos, puede acabar siendo la última de su carrera.

Retrotraigámonos a tiempos pre-pandémicos. DC suelta la bomba. El dream team Ellis-Hitch se reúne de nuevo para una serie limitada del personaje por excelencia de la editorial. Será la primera vez en casi 25 años que Ellis guionice un tebeo Batman y la primera ocasión, en toda su carrera, que Hitch dibuje una cabecera del murciélago. El título del tebeo y sus primeras imágenes no pueden ser más sugestivos. La Tumba de Batman, tipografía pseudogótica para el título; lápidas, iconografía fúnebre y cielos rojo sangre en la portada...no había duda, estábamos a punto de recibir todo un tebeo de terror protagonizada por el cruzado de la capa. 

En su momento le eché el guante al primer número americano y, ya más tarde, me leí de un tirón las doce grapas que publicó ECC Ediciones aquí en España...y la decepción fue más que mayúscula.
Si bien no es un tebeo de terror (y tampoco puedo decir que me sintiera estafado por ello, pues al final no eran más que pajas mentales que me monté en la cabeza en base a imágenes preliminares), si que se trata de una historia que se molesta, desde sus primeros compases, en introducirnos en un universo del murciélago algo más pesimista de lo normal. La imagen que abre el tebeo no puede ser más demoledora: los padres de Bruce Wayne dejaron construída una tumba sin fecha de defunción para que su hijo pudiera descansar junto a ellos una vez le llegara la muerte, o, en otras palabras, Batman tiene en la puerta de su casa un recordatorio macabro del destino que le espera al final del camino y al cual se acerca cada vez que se pone el disfraz para salir a combatir el crímen.


A partir de ahí la trama se nos presenta inicialmente como una de esas historias del héroe en su faceta más detectivesca: una serie de muertes de miembros del sistema legal de Gotham City aparentemente inconexas ocultan, en realidad, una conspiración de gran envergadura que afectará a la ciudad entera.

Tres personajes llevan la voz cantante a lo largo de la obra.
El primero es, como no, un Batman más sádico de lo normal. Por supuesto, no mata a los malos, pero el lector acaba dudando de si lo hace llevado más por un código ético o por un retorcido placer que el personaje obtiene al apalizar a los villanos con sus puños.
El segundo es el inseparable mayordomo Alfred. Ellis deja de un lado la representación del personaje como una segunda figura paterna para Bruce Wayne (algo que se ha hecho incontables veces a lo largo de la dilatada trayectoria del personaje) para ahondar en la camaradería que ambos hombres han desarrollado con los años, con el mayordomo soltando cada dos por tres muestras de un humor negro, propio del viejo soldado que es, personalidad que también viene acompañada de alguna que otra batallita de abuelo cebolleta que demuestran que este, a diferencia del protagonista, sí ha matado a sangre fría en el pasado y no tendría problema en volverlo a hacer si la guerra contra el crímen en la que ambos están metidos le empuja a ello.
El tercero y último es otro secundario fundamental de los tebeos de murciélago, el comisario Gordon, que en esta ocasión se nos muestra con una moralidad más gris de lo habitual, siendo capaz de disparar a matar contra los villanos que se le plantan delante, de dejar que sus hombres ejecuten a sangre fría a un asesino o de poner a esos mismos compañeros en primera línea de batalla sin que le tiemble el pulso por ello.

Los tres personajes van desenredando la trama detectivesca juntos a lo largo de los doce números...y poco a poco, me voy aburriendo cada vez más. El misterio no es interesante. Ellis intenta presentar un villano de nuevo cuño jugando la carta de crear con él una imagen especular del héroe protagonista y la estrategia no funciona. Para colmo, el ritmo de novela de misterio, tan habitual en este tipo de historias del murciélago, se rompe cada dos por tres con secuencias de acción mudas, sin onomatopeyas ni diálogos. Escenas aburridas, una vez más, que rellenan páginas y páginas, no sólo entorpeciendo el ritmo del tebeo en su conjunto, sino provocando unos cortes entre número y número totalmente anticlimáticos. No exagero si digo que casi la mitad de las páginas de la obra en su totalidad están ocupados por este tipo de secuencias. Uno está acostumbrado a la narrativa extendida, heredera del formato de serie de televisión, que es seña del identidad del tebeo superheroico de las grandes editoriales desde que comenzó el siglo XXI, pero todo tiene un límite. Y es que parece que el lector está soltando sus buenos dineros para que le den un par de gotitas de desarrollo de la trama en cada número, acompañado de un buen puñado de bonito relleno, quedándose con la sensación final de que igual lo que nos han contado en doce números se podría haber relatado de igual manera en seis.


Todo desemboca en un clímax final que se siente totalmente frío y precipitado y que finaliza con un desenlace que podría haber sido igual de demoledor que el inicio del tebeo pero que ,tras el viaje, te deja totalmente indiferente.

La sensación que me queda es que pareciera que Ellis no supiera muy bien si quería hacer un tebeo del Batman más detectivesco (una pena, porque la historia detectivesca del murciélago por antonomasia, El Largo Halloween, es mi tebeo favorito del personaje) o del Batman más superheroico y que, ante la duda, decidió hibridar ambas facetas del personaje, consiguiendo como resultado un tebeo mediocre en ambos aspectos.
Hitch, por su parte, ya no es el mismo que el de hace unos años. Su trazo se antoja pobre si se le compara con sus trabajos más notables en The Ultimates o The Authority, algo que se nota especialmente en las ya mencionadas largas secuencias de acción. Donde más destaca su calidad como artista es en las portadas que se curra, y la mitad de ellas parecen variaciones sobre una misma composición, denotando igualmente esa pobreza estilística. 
El entintador Kevin Nowlan realiza un trabajo correcto que habría lucido más con un arte algo más destacable, pero, sin duda, el que se lleva los honores en el aspecto gráfico del tebeo es el colorista Alex Sinclair, que despliega una paleta de colores en consonancia con el universo pesimista que se nos presenta: el negro y gris del murciélago, el naranja de las llamas y el abanico de rojos y granates que tiñen los cielos de Gotham y que evocan un ambiente lúgubre, casi vampírico (inevitable acordarse del mítico Batman: Tormenta de Sangre de Doug Moench y Kelley Jones).

No se si por la naturaleza de sus autores, por el hype que generó el cómic o porque al público le apetecía ver algo distinto protagonizado por el murciélago, pero este encantó a crítica y lectores por igual, entre los cuales se me puede considerar, pues, una rara avis.
Tras su publicación, Hitch continúa siendo requerido por algunas de las espadas más importantes de las grandes editoriales. Pendiente tiene de publicar la esperada cabecera de la JSA junto a Geoff Johns, de ilustrar el regreso de Mark Waid a DC y a Superman en 2022, y de estrenarse en breves junto a Al Ewing y Ram V en Veneno, una de las cabeceras estrella de la Marvel (quién lo habría dicho hace unos años). Espero que en alguna de ellas nos deslumbre como antaño.
Ellis por su parte ha visto su carrera truncada en este último año. Un total de 60 mujeres de la industria comiquera, cinematográfica, televisiva y musical denunciaron en conjunto comportamientos de acoso sexual y conducta inapropiada del guionista hacia las féminas. DC inmediatamente canceló proyectos que tenía medio apalabrados con él e Image procedió a hacer lo mismo con los tebeos que el autor tenía pendientes con ellos. Tal y como se desarrollan las cosas en este tipo de situaciones en los tiempos que vivimos, es bastante probable que hayamos presenciado los últimos trabajos, al menos a corto/medio plazo, del británico para una editorial de envergadura. Con menudo broche se ha depedido.
Habiendo quedado demostrada mi opinión al respecto del tebeo, no puedo sino decir lo de siempre, que cada uno es libre de echarle un ojo y probar por su cuenta. No voy a empujar a nadie en sentido contrario, si algo de lo que has leído o visto sobre el mismo te atrae, corre y lánzate a por él.
En ese aspecto, ECC Ediciones tiene publicada tanto la edición en grapa (aunque algún número habrá que rebuscar un poco a estas alturas) como un tomo recopilatorio en tapa dura con la obra completa. Salen más o menos por el mismo precio, así que cada lector que elija el formato que prefiera.
Yo por mi parte, lo tengo dispuesto en la lista de tebeos susceptibles a ser vendidos/cedidos/regalados en la próxima criba que tenga que hacerle a la comiteca por falta de espacio. Es el destino reservado a los valientes, caídos en desgracia.

sábado, 22 de octubre de 2016

JONAH HEX de Jimmy Hayward


Título: Jonah Hex
Director: Jimmy Hayward
Año: 2010
Guión: Mark Neveldine y Brian Taylor
Intérpretes: Josh Brolin (Jonah Hex), John Malkovich (Quentin Turnbull), Megan Fox (Lila), Michael Fassbender (Burke), Aidan Quinn (Ulysses S.Grant)


Vamos a ver, situémonos antes de empezar. En 2010, Warner Bros. estaba frotándose las manos compulsivamente, pues no en vano acababan de pegar el gran pepinazo  dos años antes con el estreno de El Caballero Oscuro que tantas buenas reacciones entre crítica y público estaba cosechando. Así pues, no era raro que otros se lanzaran de cabeza a adaptar todo lo que pudieran del Universo DC y, entre planes para nuevas pelis de Batman y Superman y el debut en la gran pantalla de Linterna Verde, decidieron quedarse con unos poquitos productos para potenciales películas más minoritarias entre los que se encontraban los derechos del personaje de Jonah Hex. 
Para los profanos en la materia Hex es un personaje nacido en los 70 en las páginas de All-Star Western (la cabecera de DC dedicada a narrar historias ambientadas en el Salvaje Oeste) y pronto se destacaría como uno de los mejores aportes de la misma llegando a tener una serie propia que llegaría contar con hasta tres volúmenes, al menos hasta el día de hoy. Las historias de un cazarrecompensas con medio rostro deformado enfrentándose a toda clase de enemigos en el Oeste americano parecen una apuesta segura para lograr entretenido por lo menos, ¿No?
Error. Pero antes de profundizar, una breve sinopsis. 
En esta película Jonah Hex es un antiguo soldado confederado cuya familia es asesinada por su antiguo general Quentin Turnbull quien además se encarga de dejarle un regalito marcándole el rostro con un hierro candente antes de dejarlo abandonado y dispuesto a recibir una muerte segura. Salvado por chamanes indios y adquiriendo la habilidad de hablar con los muertos como resultado de la magia india, Hex se convierte en un cazarrecompensas con unas ansias insaciables de sangre que encontrarán un nuevo objetivo cuando por azares del destino se encuentra de nuevo en persecución de su viejo enemigo Turnbull quién tiene un plan para destruir los Estados Unidos de América.
Yo no se puede decir que sea un experto en el personaje de Jonah Hex (apenas he leído sobre él), pero de lo que estoy convencido es que esa habilidad para comunicarse con los difuntos es una patraña inventada por los guionistas.Pero bueno, dejando de lado las potenciales profanaciones al material original, uno esperaría al menos encontrarse con una película potable, un western mínimamente entretenido y no con un cagarro de dimensiones mayúsculas. 
Jonah Hex no es mala en su producción. El vestuario y el diseño denotan la pasta que hay detrás de la cinta. El maquillaje de los personajes es cojonudo y los pocos efectos digitales que hay son más que solventes. Además eligieron como protagonista al que probablemente sea el actor que mejor concuerda físicamente con el personaje del tebeo, el señor Josh Brolin (quién por cierto no lo interpreta nada mal). ¿Que falló entonces en Jonah Hex?
En primer lugar tenemos un guión que sufre el peor defecto que puede tener cualquier película: el desprender no asco ni odio hacia el mismo, sino aburrimiento. La película es soporífera a más no poder, lo cual no es de extrañar teniendo en cuenta que el guión viene firmado por el tandem Mark Neveldine- Brian Taylor responsables de las desmadradas Crank:Veneno en la sangre y Crank:Alto Voltaje pero que también volverían a aburrir a los fans comiqueros dos años después de Jonah Hex con Ghost Rider: Espíritu de Venganza, la infecta secuela de las andanzas en el cine del Motorista Fantasma. De hecho, los propios Neveldine-Taylor iban a ser los encargados de dirigir la peli, pero diferencias irreconciliables con la productora hicieron que esta tarea acabara recayendo sobre Jimmy Hayward, un animador curtido en la factoría Pixar quien únicamente tenía en su currículum una película de animación para críos, Horton (aunque esto quizá sea lo que explique que una de las pocas cosas buenas que tiene la peli sea ese prólogo donde a base de viñetas animadas se nos resume el pasado de Hex).
Junto a Josh Brolin tenemos también a esa actriz que no está tan buena como muchos dicen pero que si tiene la expresividad de una pata hervida que es Megan Fox, como villano tenemos a un John Malkovich al que se le nota la más absoluta y completa desgana por todo lo que hace y como esbirro número 1 del mismo al adorado por las masas Michael Fassbender sobreactuando en esta ocasión hasta límites estratosféricos (y eso que para entonces ya había trabajado con Tarantino y había debutado también con el prestigioso director Steve McQueen, quien lo convirtió en su actor fetiche y con quién obtuvo su primera nominación al Oscar por 12 años de esclavitud). Completando el reparto de caras conocidas tenemos los cameos de Aidan Quinn como el presidente Ulysses S. Grant, del negro Lance Reddick, del feo y ahora televisivo Wes Bentley, del grandísimo Michael Shannon y del señor Jeffrey Dean Morgan que directamente no se encuentra ni acreditado entre los intérpretes del film.
Todo este pifostio viene orquestado además por una banda sonora metalera y totalmente fuera de contexto compuesta por el antaño prolífico y ahora semi caído en desgracia grupo de metal progresivo Mastodon.
Si juntamos un guión pésimo, actores co protagonistas horripilantes y aburrimiento a raudales...¿A alguien le extraña que Jonah Hex fuera un fracaso? Vapuleada por la crítica, ignorada por el público y un desastre financiero que llego a España directamente en forma de DVD.
Recientemente el personaje de Hex volvió a ser interpretado en carne y hueso en la serie de la cadena CW Legends of Tomorrow, ambientada en el multiverso DC. Un sitio más adecuado para un personaje tan minoritario donde le deseo una mejor suerte que la que sufrió cuando este pedazo de infamia vio la luz. Horrenda.


domingo, 3 de abril de 2016

GREEN ARROW: CARCAJ de Kevin Smith y Phil Hester



Título: Green Arrow: Carcaj (Green Arrow: Carcaj #1-5)
Editorial española: Norma Editorial
Publicado originalmente como: Green Arrow: Quiver (Green Arrow vol. 3 #1-10) [DC Comics]
Guión: Kevin Smith
Dibujo: Phil Hester
Entintado: Ande Parks
Color: Guy Major
Portadista: Matt Wagner

Muerte y resurrección, el eterno ciclo que se repite en los cómics de superhéroes. Un hecho fundamental que cobró un nuevo significado cuando Dan Jurgens decidió matar a Superman a principios de los 90, una estrategia que supuso un éxito doble para DC, que se forraría de pasta (no se vendieron tebeos ni nada del susodicho evento) con la muerte y se volvería a forrar con la posterior resurrección del héroe. Ejemplos desde entonces los ha habido a patadas, véase a Green Lantern y Batman en DC o al Capitán América y Ojo de Halcón en Marvel por decir unos cuántos. Normalmente hoy en día la muerte de personajes de estas características suelen suponer la culminación o incluso el detonante de un evento gigantesco confeccionado como estrategia infalible para vender más comics. Pero hubo un tiempo en que esto no era así.
Pocos años después de la vuelta a la vida de Superman y tras el fin de la aclamada etapa de Mike Grell al cargo de Green Arrow, el por aquel entonces guionista de la cabecera, Chuck Dixon, decidía, en un movimiento inesperado, acabar con la vida de Oliver Queen, acontecimiento que apenas tendría impacto en la propia serie (no digamos ya al margen de esta) , ya que en el número posterior al fallecimiento, el arquero esmeralda sería sustituido por su propio hijo, Connor Hawke, y la cabecera zozobraría durante un tiempo hasta ser cancelada en el 98. Dos años después, cómo suele ocurrir cuando cabeceras secundarias como esta pierden el rumbo, los directivos de DC encargarían un relanzamiento de la colección dando carta blanca al guionista y cineasta Kevin Smith, que acababa de terminar su colaboración con Marvel y Daredevil (comentada previamente en esta santa casa). El señor Smith decidiría entonces traer de vuelta al viejo Green Arrow, el de toda la vida, pero con ciertos cambios que le permitirían, al igual que hizo en Daredevil, contar una historia en la que poner sobre el papel algunas de sus obsesiones metafísicas, así como para demostrar su vasto conocimiento del Universo DC.

Oliver Queen de vuelta de entre los muertos

Carcaj nos muestra como Oliver Queen aparece misteriosamente con vida en Star City años después de su supuesta muerte mostrando además una amnesia por la cual es incapaz de recordar que ha ocurrido en los últimos diez años. Acogido por un millonario de la localidad y contando con la ayuda de una nueva pupila, Oliver Queen retomará su papel de superhéroe una vez más en la ciudad que lo vio crecer mientras intenta descubrir como es posible que haya vuelto a la vida y más importante aún, por que lo ha hecho.
Cuando hable en su momento de la etapa de Smith en Daredevil comenté que uno de los mayores lastres de esta era el empeño del guionista por introducir elementos religiosos en la trama de manera forzada, lo que parece ser una constante en la obra comiquera de este señor pues aquí en Carcaj vuelve a introducir el elemento religioso planteando una serie de cuestiones metafísicas al más puro estilo de un sermón de misa del domingo. ¿Qué hay después de la muerte? ¿Es más importante el alma o el cuerpo? o ¿La propia humanidad requiere de la existencia del alma? son algunas de los dilemas que plantea Kevin Smith a lo largo de los diez números, dilemas que, evidentemente, intenta resolver con el inevitable componente cristiano. Sin embargo,mientras que en Daredevil esto era una losa que no desaparece en la totalidad del arco argumental, aquí es algo que aparece en breves momentos y tocando tangencialmente la trama, o en otras palabras, en lugar de tomar un papel central es un mero complemento a lo que de verdad nos quiere contar el cómic. Y lo que este quiere contar es simplemente el esfuerzo de Ollie por encajar en un mundo que ha avanzado años sin su presencia junto a la pura aventura que vivirá para resolver el misterio en torno a su muerte, periplo en el cual se encontrará con personajes de la talla de Aquaman, Batman, Superman, Etrigan el demonio, la "Arrowfamilia" al completo (que incluye a Connor Hawke, a Roy Harper aka Arsenal y a la mismísima Canario Negro) o Hal Jordan (que por aquellos años ejercía el papel de receptáculo de los poderes ultraterrenos de El Espectro) entre otros. Kevin Smith demuestra con todas estas "colaboraciones" ser un mayor conocedor del Universo DC que del cosmos Marvelita, haciendo referencias a las diferentes "Crisis" vividas hasta la fecha (y el cacao que supusieron para la continuidad Deceita), a las dos etapas más importantes hasta la fecha de la cabecera del arquero, la de Mike Grell (concretamente al arco argumental El Cazador Acecha, al cual Smith homenajea mediante una subtrama en la que Ollie persigue a un asesino en serie en Star City, historia que recuerda poderosísimamente a aquel mítico cómic) y aquella guionizada por Dennis O' Neil en la que junto a Green Lantern recorrió,como si de una "road movie" se tratara, diversos puntos de los Estados Unidos mostrando los problemas sociales de la América de los años 70, e incluso llega a tirarse el pisto de hacer referencias al Sandman de Neil Gaiman y a Stanley and his Monster, un cómic infantil de la DC primigenia de los 60. Lo que Kevin Smith consigue con esto es lograr un equilibrio perfecto entre la seriedad de un tebeo que quiere plantear algo con lo que el lector pueda comerse el coco y la de un producto de puro entretenimiento para las masas, complementando la mezcla con unas gotas de humor basadas fundamentalmente en el contraste que supone la interacción de unos personajes situados en el presente con un Green Arrow que, a causa de su amnesia, se encuentra anclado en los años 70, o dicho de otra manera, con la mentalidad de un viejo cascarrabias de aquellos años.

Green Arrow se reencuentra con la JLA...con simpáticas consecuencias

Acompaña al guionista a los lápices Phil Hester, dibujante odiado por muchos por su particular estilo cartoon, de trazo simple, estilizado y muy poco recargado que, unido a los vivos colores de Guy Major, dan como resultado un dibujado muy dinámico (casi ves a los personajes moviéndose en la viñeta frente a tus ojos) y francamente encantador que recuerda poderosamente (Ay, la nostalgia...) al Batman de Paul Dini y Bruce Timm, y por consiguiente, a la mítica serie de dibujos animados de los 90. Complementan el apartado gráfico el entintado de Ande Parks que resalta y mejora de manera muy efectiva el trabajo de Hester y unas portadas acojonantes obra del mítico Matt Wagner, el legendario autor de Grendel.
El resultado en su conjunto es un cómic muy entretenido, que va follado de ritmo, con un plantel de personajes (entre cameos, secundarios y protagonistas) envidiable y una trama a caballo entre la seriedad y el más puro entretenimiento palomitero ilustrada por un dibujo sensacional. Un trabajo mucho más redondo en todos los sentidos que el realizado por Kevin Smith en su paso por Daredevil, con el que no sólo demuestra ser mejor conocedor del Universo DC que del marvelita, sino también que sabe aplicar mejor los conceptos que quiere tratar en dicho entorno (¿O acaso será que su experiencia en Marvel no le hizo sino aprender a escribir guiones de verdad?).
Ni que decir tiene que el retorno de Oliver Queen fue todo un éxito de crítica y de ventas (no en vano este arco argumental se tiene como uno de los mejores cómics de toda la historia de la cabecera del arquero) que propició que Kevin Smith se quedara en la colección por cinco números más y que esta resucitara también de entre los muertos por todo lo alto inaugurando un volumen 3 de Green Arrow que se mantendría como serie regular durante la friolera cifra de 75 números, lo cual no es moco de pavo para un personaje que ha vivido durante la mayor de su historia en el fino umbral entre la serie de culto y la implacable cancelación.

jueves, 31 de marzo de 2016

BATMAN V. SUPERMAN: EL AMANECER DE LA JUSTICIA de Zack Snyder



Título: Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia (Batman v. Superman: Dawn Of Justice)
Director: Zack Snyder
Año: 2016
Guión: David. S. Goyer y Chris Terrio
Intérpretes: Henry Cavill (Clark Kent/Superman), Ben Affleck (Bruce Wayne/Batman), Jesse Eisenberg (Lex Luthor), Gal Gadot (Diana Prince/Wonder Woman), Amy Adams (Lois Lane), Jeremy Irons (Alfred Pennyworth)

Posiblemente estemos ante el que es el evento del año en lo que a cine de superhéroes se refiere (con permiso de la Guerra Civil que está a un mesecito de estallar dentro del Universo Cinematográfico Marvel), no tanto por ser la película con la que DC y Warner pretenden iniciarse en el concepto de un Universo Cinematográfico compartido que ya ha popularizado con gran éxito la competencia, sino por ser la colisión tanto tiempo deseada entre los dos iconos más grandes en lo que a mitología superheroica se refiere, el hijo de Krypton y el Caballero Oscuro. `
Ambos han sido figuras que han pasado por la gran pantalla en diversas ocasiones con mayor o menor éxito. Batman ha conocido el éxito con las películas de Tim Burton, el oprobio con las secuelas de Joel Schumacher y un renacer por todo lo alto con la ya afamada trilogía de Christopher Nolan, que encandiló a todo tipo de público. Superman, por otro lado, se ha visto reflejado en el cine como un clásico (el Superman de Richard Donner), cómo un aburrimiento considerable (el Superman Returns de Bryan Singer), cómo un coñazo con más pasta de por medio (El Hombre de Acero de Zack Snyder) o directamente cómo una zetosidad (la archiconocida Superman IV de la Cannon). A lo largo de todo su recorrido en el celuloide siempre se ha especulado con el choque entre ambas figuras pero hemos tenido que esperar hasta este 2016 para ver consolidada esta intención. En lo personal, mis sensaciones con respecto a la película no eran muy buenas, el material que mostraban me estaba enseñando algo que poco o nada se parecía a los cómics que he leído durante mis 23 años de vida (no es para menos como luego veréis), y la soporífera experiencia que sufrí visionando El Hombre de Acero no ayudaba en absoluto. Pero las predicciones están hechas para ser desafiadas, y he aquí que tras visionarla en un paso matinal a las 12 del mediodía junto a otros seis héroes anónimos puedo decir sin despeinarme que Batman V. Superman es una buena película.

Pero vayamos por partes. La película se presenta cómo una secuela directa de El Hombre de Acero en la que Superman tras haber salvado Metropolis  del ataque de Zod es alabado y querido por gente de todo el mundo, o más bien, por casi todos, porque hay quien piensa que el superhéroe de la capa es más un peligro que una solución a los problemas. Entre estos últimos tenemos a cierto justiciero vestido de negro que, desde Gotham City siembra el terror entre los criminales, el cual cree ser el único indicado y capacitado para poner freno a las actividades del hijo de Krypton. Si al cóctel se le añade las maquinaciones de un tal Lex Luthor desde la sombra, la batalla entre los dos mitos está servida en bandeja.
En primer lugar he de decir que no sé como deberá afrontar el visionado de esta película un espectador medio, pero desde luego que un lector consumado de cómics debe ser capaz de separar mentalmente el concepto adaptación y el concepto de la película como un producto independiente, pues si no va a ser con toda probabilidad incapaz de disfrutarla. Con esto no quiero decir otra cosa más que cómo adaptación del cómic deja bastante que desear, sobre todo en lo referente a la traslación de los personajes al cine, pues ni Superman se comportaría de manera tan imprudente (aunque he de decir que me gusta muchísimo el hecho de que el punto de partida que defienden los opositores a Superman es el que sí, salva a la gente de los peligros para luego desentenderse de las posibles consecuencias de sus actos), ni Lex Luthor es tan megalomaníaco y excéntrico ni Batman se carga a los delincuentes en plan Punisher. Esto añadido a la presencia de ciertos cameos y personajes sacados de los tebeos representados de manera más bien chapucera y a un par de secuencia que de lo descabelladas que resultan para un lector parece que estén rodadas a propósito para cabrear a este sector de la audiencia definen la ineptitud aún patente en Warner tras tantos años para adaptar los cómics de DC al cine con un guión decente.
Ahora, como película, Batman V. Superman sí que funciona cómo debe ser. Un comienzo muy bueno (con un homenaje/plagio directo de Batman Begins incluído) en dónde los bandos se posicionan enlaza con un breve espacio de tiempo en el que parece que la cinta va a caer en el sopor que exudaba El Hombre de Acero, sopor del que por fortuna la película huye en cuánto estalla el conflicto propiamente dicho para ya no bajar hasta un final en el que si bien dejan patente el advenimiento de la ya confirmadísima adaptación de La Liga de la Justicia no pecan revelándonos nada sobre el posible argumento, los posibles personajes y demás detalles de este futuro estreno.
Gobiernan el casting  un Ben Affleck que al contrario de lo que todo el mundo afirmó en su momento (y bien que se rajó sobre el tema en la red) compone un Batman y un Bruce Wayne convincentes aún a pesar de estar excesivamente fuerte (casi casi al nivel de auténticos monstruos del músculo cómo Dwayne "The Rock" Johnson) y tener que lidiar con no uno, sino dos trajes de diseños bastante horrendos en mi opinión. Se le opone un Henry Cavill ya más agusto en su papel de un Superman que sigue sin tener carisma alguno al que, por cierto, se han molestado en aplicarle algo más de colorido al traje respecto al diseño hiper oscuro de El Hombre de Acero. El tercero en discordia sería el villano de la función, Lex Luthor, interpretado por un Jesse Eisenberg pasado de rosca, hiper sobreactuado y completamente insoportable de presenciar, especialmente en los momentos en los que se pega esos discursos completamente herméticos de los que uno no es capaz de sacar nada en claro (cuanto daño ha hecho el Joker de Nolan al cine de superhéroes).
Al trío calavera acompañan como secundarios Amy Adams aka. Lois Lane, que una vez más apenas es algo más que una doncella en apuros, un Jeremy Irons interpretando a un Alfred Pennyworth que apenas se parece al Alfred de los cómics y, por todos es sabido a estas alturas, la israelí Gal Gadot interpretando a una Wonder Woman muy convincente tanto estéticamente cómo a nivel interpretativo (especialmente en las escenas de acción) que se convierte automáticamente en uno de los mayores alicientes del film.
Zack Snyder se olvida del uso excesivo de la cámara lenta y del desvarío mareante que perpetró en El Hombre de Acero para pulir un poco su estilo de rodaje, llegando incluso a dejar quieta la cámara durante breves instantes por una vez en su vida, siendo especialmente efectivo cuando llega la hora del gran combate que da título a la película. Junto a Snyder tenemos también a dos viejos conocidos del Universo Cinematográfico DC (ya podemos hablar de este), por un lado David S. Goyer más flojito que nunca a los guiones como lo estuvo en su momento en la trilogía de Nolan y Hans Zimmer poniendo su firma a una banda sonora que parece compuesta a partir de un revoltijo de su trabajo en los últimos 10 años.
Antes de cerrar esto he de comentar un par de detallitos que me han encantado cómo aficionado comiquero que soy: en primer lugar, tenemos aquí posiblemente el batmovil y la batcueva mejor plasmados de todos los que se han presentado alguna vez en la gran pantalla, y en segundo, he de arrodillarme y dar gracias a Dios  de que apenas han cogido como inspiración la obra magna de Frank Miller El Regreso del Caballero Oscuro, evitando así posibles profanaciones y chupadas de polla a un autor que tampoco se lo merece tanto como mucha gente dice.

Lo dicho, aunque si os paráis a mirar casi parece que haya dicho más cosas malas que buenas (es inevitable que le saque pegas a este tipo de películas), Batman V. Superman es en verdad un espectáculo entretenido que te cagas que parece que vuelve a colocar a DC y a Warner en el punto de mira a pesar de las bajas expectativas que se tenían en principio al respecto. Esperemos que Escuadrón Suicida y Wonder Woman, los próximos proyectos a estrenar, no echen por tierra ese logro (aunque visto lo visto aquí, seguramente tengamos que estar más que atentos ante una posible sorpresa con esta última).