domingo, 27 de noviembre de 2016

LA MANTIS MALDITA de Yip Wing Cho


Título : La Mantis Maldita (Dian tang lang)
Director: Wing-Cho Yip
Año: 1980
Guión: Hsin Yi Chang
Intépretes: Leung Kar Yan (Ah Chi), Wong Yat Lung (Niño), Chien Yuet Sat (Abuelo), Eddie Ko (General)

Un joven luchador de artes marciales trabaja en una ciudad china indeterminada como dependiente en una pescadería, dónde entrena sus reflejos atrapando las gambas que sirven directamente del agua con sus manos desnudas. Un buen día se enfrenta a unos matones miembros de la mafia criminal del pueblo dirigida por un malvado maestro de kung-fu, lo cual le gana a nuestro héroe la expulsión de su clan. En su búsqueda de venganza contra sus enemigos entablará amistad con un niño de la localidad y con su abuelo, un viejo maestro experto en el estilo kung-fu de la mantis.
Pues una peliculita de kung fu de las mejor consideradas de los 80. Habiendo atravesado ya las décadas de los 60 y 70, la época dorada del cine de artes marciales, al género aún le quedaba fuerzas para que algunos títulos que continuaran lo que se popularizó en años anteriores. De esta manera, La Mantis Maldita sería una digna heredera del subgénero de comedia de artes marciales que tan bien cultivaron Jackie Chan y Sammo Hung en producciones míticas como Le Llamaban Dragón Gordo o El Mono Borracho en el Ojo del Tigre. De hecho, esta segunda cinta resulta más que influyente en La Mantis Maldita, hasta tal punto que esta cuenta con una escena en la que el niño compañero del protagonista combate contra unos esbirros del villano utilizando el estilo del kung-fu borracho al mismo tiempo que suena la música que ambientaba la secuencia en la que Jackie Chan aprendía las figuras de los dioses borrachos en la celebérrima película ya mencionada , aunque puede que esto sea culpa de los trajines de los montadores que se encargaron de pasar a la cinta por la tijera antes de su estreno en USA, los mismos que probablemente se encargaran de robar música al mítico compositor de italianadas de serie B, Riz Ortolani, para ambientar los créditos iniciales de la película. El que diga esto no es una tontería, pues por todos es sabido que en muchas ocasiones en los Estados Unidos se recortaban cachos enteros de estas producciones para que no sobrepasaran los ideales 90 minutos de duración, algo que resulta evidente en este caso en las secuencias finales del film, donde la comedia da un giro de ciento ochenta grados para tornarse en un desenlace dramático y sangriento donde la susodicha censura actuó mutilando algunos de los momentos más violentos de toda la película.
El barbudo protagonista y mejor coreógrafo de la película es Leung Kar Yan, actor habitual del cine de artes marciales setentero que apareció en cintas tan reconocidas dentro del género como El regreso de los supercamorristas o El Dios Dormilón y el Cachorro Despierto. Junto a él aparecen el niño Wong Yat Lung, que volvería a ponerse a las órdenes del director de La Mantis Maldita en Los pequeños grandes maestros; el veterano Chien Yuet San y el veteranísimo Eddie Ko, ambos con incontables cintas de kung-fu en sus filmografías. Todos ellos ejemplifican el estilo de actuar del hongkonés de aquella época y de aquel género, con unas sobreactuaciones estratosféricas de manual (en especial, el señor Leung Kar Yan, que en los momentos finales del film, donde desciende a la locura más absoluta, nos deleita con un festival de caretos en el que hay momentos que sus ojos parecen a punto de salirse de las órbitas...brutal).
Dirige la función Wing Yo-Chip, director de las ya comentadas El Dios Dormilón y el Cachorro Despierto y Los pequeños grandes maestros, así como de unas cuantas pelis de artes marciales más.
Como suele ocurrir con este tipo de producciones, La Mantis Maldita cuenta con unos cuantos títulos de diversa índole a lo largo del mundo. En USA la película se estrenó con el título de The Thundering Mantis, aunque también se la conocía en aquellas tierras como Mantis Fist Fighter. En Australia salió a la luz con el nombre de Mantis Fist Boxer, mientras que en Francia llegó a las pantallas bajo el título de Poing d'acier contre les griffes du tigre (o dicho en puro castellano: "Puño de acero contra las garras del tigre").
Sin llegar a ser una gran película del género, La Mantis Maldita si que cuenta con unas coreografías decentes, un protagonista que cae simpático, un giro de guión inesperado y, sobre todo, no resulta aburrida en ningún momento (algo que parecen compartir casi todas las películas de kung-fu de aquellos años). Merece un visionado.

PD: Mención aparte merece las diversas carátulas con las que contó la edición española en VHS, una de las cuales, la de VCA (la cual encabeza esta entrada), nos mostraba una amalgama entre una ilustración con un chino similar al prota de la peli, otro chino ejecutando una patada voladora y el melenas con cuchillo que aparecía en el poster español de la película Aquella casa al lado del cementerio de Lucio Fulci. Explotation en estado puro.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

GHOST IN THE SHELL de Mamoru Oshii


Título: Ghost in the Shell
Director: Mamoru Oshii
Año: 1995
Guión: Kazunori Itō (Basado en un manga de Masamune Shirow)
Intérpretes (voces): Atsuko Tanaka (Motoko Kusanagi), Akio ōtsuka (Batou), Iemasa Kayumi (Titiritero), Tamio ōki  (Jefe Aramaki), Kōichi Yamadera (Togusa) 

Aunque consumo anime y manga japonés con frecuencia aún después de tantos años me considero un profano en la materia. Es un mundo tan extenso y tan variado que me supera en todos los sentidos. Aun así tengo la suficiente experiencia como para tener conocimiento de ciertos aspectos del mundillo que cualquier aficionado supuestamente debería conocer. Así pues, antes del día de hoy conocía de sobra la existencia de Ghost in the Shell. Nacido en la forma de un manga seinen es considerada una de las obras cumbres del Cyberpunk moderno (ese subgénero de la fantasía futurista en el que la tecnología y la robótica juegan un papel fundamental) y su primera adaptación cinematográfica en forma de película animada se tiene como uno de los mejores largometrajes de anime de la historia. Aun siendo tan importante dentro del fandom, me cuesta creer como he tardado tanto tiempo en pegarle un visionado. Y lo que me he encontrado...bueno, ahora lo veréis.

La trama de Ghost in the Shell gira en torno a un mundo futurista donde la tecnología se ha implantado íntimamente en la sociedad hasta  el punto de que existe un gran número de seres humanos que presentan partes corporales cibernéticas, llegando en muchos casos a ser mas máquinas que seres humanos. En este mundo, la Sección 9 es un organismo encargado de perseguir diferentes delitos relacionados con el mundo cibernético y su principal brazo armado es la Mayor Kusanagi quien será la encargada de investigar un misterioso caso en el que varias personas con implantes cibernéticos han sido "hackeadas" para actuar contra su voluntad siguiendo las órdenes de un misterioso individuo que se hace llamar el Titiritero.
Lo primero que hay que decir de la película es que visualmente (más aún teniendo en cuenta los años que corrían) es acojonante. La animación tradicional deslumbra en cada secuencia y el poco y primitivo CGI no sólo no estorba sino que se integra perfectamente con el resto de la película. Ahora, dejando de lado el aspecto visual, toca hablar de lo que cuenta la película. Uno puede intuir perfectamente que esta nos está retratando un mundo futuro en el que la tecnología no solo ha pasado a ser parte fundamental de nuestras vidas, sino que nos ha devorado por el camino. En pro del progreso tecnológico el ser humano ha perdido en el camino su identidad como individuo, la idea del propio concepto de humanidad y hasta su sexualidad (no en vano el hecho de que la Mayor se ponga en pelotas cada dos por tres sin mostrar ningún tipo de pudor es una prueba fehaciente de esto último). En este mundo en el que el ser humano está prácticamente deshumanizado, los únicos que intentan plantearse estas incógnitas y descubrir que significa de verdad el ser humano son los cyborgs, los robots, las máquinas inteligentes. Al final de todo, son nuestras propias creaciones las que inician el camino para ocupar el lugar que dejamos en el mundo. Todo esto está claro y mola un cojón desde luego (aunque el mérito sea para el material original que adapta).
Lo que no mola tanto es la forma en la que esto se narra: escenas casi contemplativas intercaladas con diálogos completamente herméticos y las pocas escenas de acción, maravillosas eso sí, que son las que verdaderamente salvan a la película de ser un producto completamente tedioso que cuenta, por otro lado, con una maravillosa a la par que perturbadora banda sonora obra del compositor Kenji Kawai.
Con todo, uno puede soportar bastante bien Ghost in the Shell, más aún si se dispone a verla con una buena intención, sabiendo lo que va a encontrarse de antemano, pero no es ni de lejos la gran obra maestra que muchos venden aunque desde luego si es el punto de partida que muchas películas y animes que vinieron tomaron como referencia (particularmente la saga Matrix ha plagiado más que una homenajeado una enorme cantidad de conceptos de esta cinta).
El director tras esto es Mamuro Oshii, un japo con una larga carrera tanto en el anime como en las películas de imagen real, donde ha tocado principal géneros como la fantasía, el kaiju eiga y, por supuesto, la ciencia ficción.
El éxito de Ghost in the Shell tanto en Oriente como en Occidente fue desde luego notable y con el tiempo su estatus como película de culto ha propiciado una vida más allá del material original que contenía el manga. Así, a lo largo de los últimos años, la franquicia se ha expandido contando con dos películas más (Ghost in the Shell 2: Innocence en 2004 y Ghost in the Shell: The New Movie en 2015), un anime, Ghost in the Shell: Stand Alone Complex que , por decirlo de alguna manera, "rebooteaba" el universo de la película y que contó con dos temporadas, a las cuales siguió otro anime que actuaba como precuela a todo lo contado hasta el momento, Ghost in the Shell: Arise.
La última actualización en este mundo corre a cargo de Hollywood, que después de tantos años está por fin a punto de estrenar en 2017 la adaptación americana en imagen real de la obra, con Scarlett Johansson en el papel protagonista y Rupert Sanders, director de Blancanieves y la Leyenda del Cazador, tras las cámaras. El proyecto ha contado desde su inicio con el rechazo de otakus y fans varios, hasta el punto de que, como en otros ejemplos actuales como Los Cuatro Fantásticos de Josh Trank o el reboot de Cazafantasmas, se ha condenado y ejecutado a la película y su protagonista antes incluso de su estreno. Personalmente guardo esperanzas, pues si algo demuestra Hollywood día tras día es que, por lo general, el relleno y el tedio es eliminado de sus producciones en pro del puro espectáculo. Habrá que verla.


domingo, 6 de noviembre de 2016

LA FIESTA DE LAS SALCHICHAS de Conrad Vernon y Greg Tiernan


Título: La Fiesta de las Salchichas (Sausage Party)
Director: Conrad Vernon y Greg Tiernan
Año: 2016
Guión: Kyle Hunter, Ariel Shaffir, Seth Rogen y Evan Goldberg (guión); Seth Rogen, Evan Goldberg y Jonah Hill (historia).
Intérpretes: Seth Rogen (Frank), Kristen Wiig (Brenda), Michael Cera (Barry), Bill Hader (Firewater), Nick Kroll (Douche), David Krumholtz (Kareem Abdul Lavash), Edward Norton (Sammy Bagel Jr.), Salma Hayek (Teresa del Taco), Jonah Hill (Carl), James Franco (Drogata), Danny McBride (Honey Mustard)

En los últimos años la comedia americana ha vivido un notable boom y un crecimiento imparable, cosechando un éxito tras otro. Muchos de estos triunfos han estado protagonizados por lo que uno podría denominar como "la Colegada", un grupo de jóvenes mentes que elevaron el concepto de "la unión hace la fuerza" a su máximo. Seth Rogen, Jonah Hill, James Franco, Michael Cera, Danny McBride, Evan Goldberg... echar un vistazo a sus respectivas filmografías es el equivalente a contemplar la mayoría de comedias de éxito de la última década. Personalmente opino que el humor que prodigan como supuestamente transgresor no deja de ser el clásico humor facilón y tontorrón fundamentado en chistes guarros muy poco originales, bromas con drogas y en meter una cantidad insana de tacos por minuto. Un tipo de humor que, por otro lado, me hace, salvo en contadas excepciones (las comedias televisivas de Danny McBride para la HBO serían una de ellas), muy poquita gracia.
El beber las mieles del éxito ha hecho que últimamente el tandem Rogen/Goldberg se arriesguen con una serie de excentricidades. La primera fue la producción de una adaptación en forma de serie de televisión de Predicador, el mítico cómic de Garth Ennis y el difunto Steve Dillon, la cual ha resultado, dicho sea de paso, bastante satisfactoria. La segunda ha sido este proyecto, La Fiesta de las Salchichas
La película gira en torno a las vivencias de una serie de productos de supermercado animados que descubrirán que toda su vida es una mentira y que en realidad, cuando son adquiridos por los seres humanos, no viajan a un paraíso utópico sino a un lugar de muerte y sufrimiento. Una salchicha llamada Frank será la encargada de desvelar la verdad a sus compatriotas y enfrentarse a aquellos a los que veneran como "Dioses".
El film surge como un intento de parodiar las clásicas producciones animadas con "objetos inanimados que cobran vida" tipo Toy Story, Cars y tantas otras, y sin embargo esta parodia se construye siguiendo el mismo esquema de estas películas con todos sus ingredientes, incluyendo la típica historia de amor y la moralina implícita. Si bien no trata temas como la amistad o la autoestima que podrían considerarse más "infantiles" si trata temas enfocados más a un público adulto como la falsedad y sinsentido de las religiones o la libertad sexual, algo absurdo por otro lado, pues la película no deja de estar repleta de ese humor cerdo, chabacano y estúpido que enmierda todo el posible potencial que hubiera podido tener como parodia, algo que queda enfatizado con referencias al racismo (con sus correspondientes estereotipos), al patriotismo americano o al conflicto Israelita-Palestino y, sobre todo, con una secuencia final que más que resultar graciosa da  puto asco. En conjunto uno siente que tenían unas bases muy buenas asentadas y un diseño inicial con mucho potencial y algunos personajes simpáticos que estropean tirando encima litros y litros de mierda licuada. 
Aun así, hay que decir que la peli tiene un buen ritmo (como cualquier otra película de animación, tampoco es que sea ningún mérito) y entretiene un rato, que ya es algo. Ahora, el objetivo principal de una comedia que es el hacer reír brilla por su ausencia (más aún si la ves en el cochambroso doblaje al español donde los pocos detalles que pueden hacer gracia por cuestiones idiomáticas se pierden completamente).
Para esta ocasión (y seguramente anticipando el boom que sabían que iba a ser esto), la Colegada echa mano de algún que otro actor famosillo, de manera que tenemos también sumándose a la fiesta a gente como Kristen Wiig (una de las cómicas mejor valoradas de los últimos años), Salma Hayek, Paul Rudd o el asqueroso de Edward Norton.
El guión está firmado a cuatro manos entre el tandem Rogen/Goldberg y otros dos individuos, Kyle Hunter y Ariel Shaffir, guionistas a su vez de una de las últimas comedias del señor Rogen, Los tres reyes malos, o dicho de otra forma, dos colegas más del susodicho.
Los directores escogidos para el proyecto son Conrad Vernon (director de Shrek 2, Monstruos contra Alienígenas y Madagascar 3) y  Greg Tiernan (máximo responsable de los dibujos animados de Thomas y sus amigos, protagonizados por una simpática locomotora), lo que parece ser una forma más que tienen los responsables de la cinta de gritar a los cuatro vientos, "'¡¡EH, MIRAD!! ¡¡Cogemos a directores de exitosas pelis de dibujos para mostraros que ellos también son transgresores como nosotros!! !!Debajo de la inocente animación Disney también hay pervertidos y depravados!!"...en fin.
Si no ha quedado claro, como comedia es una puta mierda. Como película de animación, una más.
Si querían vender esta película como un producto dirigido al público adulto han fracasado. Eso sí, han sabido encontrar toda una mina entre la chavalería borrega y estúpida que inunda nuestras ciudades. La prueba de este éxito es que, a partir de un presupuesto de 19 millones de dólares, han conseguido recaudar casi 137, consiguiendo además el beneplácito de una gran parte de los críticos especializados (que una vez más, demuestran ser los auténticos ignorantes dentro del mundillo). 
La Colegada ya se está frotando las manos y amenaza con una secuela mezclando animación con imagen real al estilo de ¿Quién engañó a Roger Rabbit?
Tan sólo nos queda temblar ante esto.


viernes, 4 de noviembre de 2016

EL INCREÍBLE HULK de Louis Leterrier



Título: El Increíble Hulk (The Incredible Hulk)
Director: Louis Leterrier
Año: 2008
Guión: Zak Penn y Edward Norton (no acreditado)
Intérpretes: Edward Norton (Bruce Banner/ Hulk), Liv Tyler (Betty Ross), William Hurt (General Thaddeus Ross), Tim Roth (Emil Blonsky), Tim Blake Nelson (Samuel Sterns)

Año 2008. Tras la finalización de la trilogía de Spiderman de Sam Raimi, de la primera trilogía de X-Men y de que la Fox declarara oficialmente muertas las franquicias de Daredevil y los Cuatro Fantásticos tocaba explorar nuevos terrenos. Nos encontrábamos todavía en una época en la que Disney aún no había comprado Marvel, ni había creado su propio estudio cinematográfico y distribuidora, Marvel Studios, ni se había apropiado de la práctica totalidad de los derechos de distribución de sus personajes (aunque poco faltaba), por lo que estos continuaban repartidos entre distintas compañías. Por un lado, de la mano de Paramount Pictures se estrenó en abril de dicho año 2008 la primera entrega de Iron Man , que fue todo un pepinazo y que, por todos es sabido, colocó la primera piedra que permitió el nacimiento del Universo Cinematográfico Marvel tal y como lo conocemos hoy día. Por otro, los estudios Universal preparaban su propio blockbuster para ese verano que no era otro que un reboot que adaptaba de nuevo los tebeos del Increíble Hulk (cuyos derechos había recuperado Marvel para dicha ocasión) a la gran pantalla. Previamente en 2003 ya habían tanteado esos terrenos estrenando la primera adaptación gorda de Hulk dirigida por Ang Lee (la cual si Dios quiere será algún día reseñada en esta santa casa). Esta película es sin duda alguna una "rara avis" dentro del cine de superhéroes y muchos fans criticaron en su momento lo densa que era y lo falta que estaba de escenas de acción. Así pues, tocaba hacer lo contrario: pirotecnia y espectáculo. Para ello la Universal echó mano de la agenda de contactos y contrató al francés Louis Leterrier (director de las dos primeras pelis de la saga Transporter), el cual ya había sido candidato previamente para dirigir Iron Man antes de que Jon Favreau se llevara el billete dorado. El resultado fue El Íncreible Hulk.
A pesar de venderse como reboot el film engaña al espectador al comenzar la acción en Brasil, donde terminaba el Hulk de Ang Lee. Allí Bruce Banner se esconde de los militares norteamericanos mientras intenta buscar una forma de curar su condición y eliminar a su alter ego de una vez por todas. Sin embargo, un accidente volverá a ponerle en la mira del ejército norteamericano y su viejo rival el General Ross a la vez que encontrará una nueva amenaza en la forma de un agente de operaciones especiales llamado Emil Blonsky.
Inicialmente se consideraron como potenciales protagonistas a David Duchovny (el agente Mulder de Expediente-X) y a Mark Ruffalo (quien, irónicamente, encarnaría al personaje en Los Vengadores en la que es para muchos, incluido un servidor, la versión cinematográfica definitiva del Goliat Esmeralda), pero finalmente los productores decidieron fichar como protagonista a un ser repugnante y asqueroso que fue bautizado por su madre como Edward Norton. Este señor tenía ganada a pulso en Hollywood una fama de megalomaníaco y controlador que una vez más volvió a demostrar en esta ocasión exigiendo reescribir el guión a su antojo como requisito para aceptar el rol, cosa que hizo hasta el punto de retocar constantemente sus escenas durante todos los días que duró el rodaje. Dicho esto, he de decir que ni Norton es tan buen actor como para exigir esos caprichos (de hecho, en mi opinión y salvo contadas excepciones, es un actor muy del montón e hipersobrevaloradísimo), ni demuestra aquí ese supuesto talento ni convence físicamente en ningún momento como Bruce Banner. Tampoco es que uno pida maravillas para una peli de estas características, pero por lo menos que uno se crea de verdad a los personajes sería algo deseable. Esto último es un hecho que también ocurre con la "partenair" de Norton, la señorita Liv Tyler, que no solo no convence tampoco como Betty Ross sino que además llega a convertirse en un personaje francamente molesto que estorba más que ayuda a fortalecer el conjunto de la película.
Junto a la parejita tenemos también como villanos a William Hurt como el General Ross y a Tim Roth como Emil Blonsky, más conocido en las páginas de los cómics como la Abominación. El primero queda retratado perfectamente moviéndose en esa línea difusa entre el militar que sabe con certeza que el monstruo verde que caza es una amenaza sin parangón y el civil con un resentimiento particular hacia el hombre dentro del monstruo. El segundo se aleja de su caracterización del tebeo para mostrarse como un soldado veterano de mil batallas que acaba obsesionándose con el poder que representa Hulk y, sobre todo, con la idea de derrotarlo en combate. Una reinterpretación cojonuda del personaje y un trabajo muy solvente de Tim Roth (quien por cierto estuvo en la película finalmente por insistencia de Leterrier, pues ni Norton ni la productora lo querían dentro del proyecto) que resulta ser posiblemente lo mejor de la película.
En papeles muy secundarios y con objetivos claramente referenciales encontramos a Ty Burrell encarnando a un psicólogo conocido como Leonard (y más conocido en los cómics bajo el pseudónimo de Doc Samson) y a Tim Blake Nelson interpretando a un científico llamado Samuel Sterns, que no es sino el alter ego del mítico villano de Hulk conocido como el Líder (un dato con el que, de hecho, jugaron en la película de cara a potenciales secuelas).  Igualmente y ya que estamos tratando el tema referencia, la película no anda escasa de estas (aparecen los famosos pantalones morados del Goliat Esmeralda, alguna que otra mención a SHIELD y un cameo de cierto superhéroe marvelita de gran importancia) pero sorprende sobre todo la cantidad de referencias a la serie de TV protagonizada por Lou Ferrigno y Bill Bixby, sobre todo en la secuencia de apertura del film, y es que al parecer tanto Tim Roth como Leterrier y el guionista Zak Penn son grandes fans de la susodicha serie, especialmente este último, el cual quería acercar más la película a ese espíritu televisivo, un deseo que lamentablemente no pudo cumplir. Además, como detalle curioso, hay que recalcar la existencia de una escena eliminada en la que Banner viaja al Ártico para intentar suicidarse, logrando solo que Hulk resurja y provoque la destrucción entre casquetes de hielo. En dicha escena aparece entre los casquetes resquebrajados y en forma de cameo el escudo del Capitán América, de manera que de haberse incluido oficialmente esta escena dentro del metraje, no habría sido otro que el Goliat Esmeralda el responsable de desenterrar al mismísimo Steve Rogers de su prisión helada.
Indudablemente han pasado ya ocho años desde que se estrenó esta película y los efectos digitales cantan un poco en ciertos momentos pero aun así, a día de hoy, siguen sorprendiendo los diseños tan puercos y salvajes (inspirados muchísimo en las ilustraciones comiqueras de Dale Keown) tanto de Hulk como de la Abominación, especialmente en las secuencias donde se mueven entre sombras, cuando menos se nota el CGI y más inquietantes resultan para el espectador. Además, las escenas de acción son super dinámicas y muestran un despliegue de medios acojonante, como no podía ser menos en una cinta de estas características.
El peso de la reciente Iron Man era mucho y los recuerdos del Hulk de Ang Lee en la mente de los fans muy malos, por lo que el público le dio la espalda. Costando unos 150 millones de dólares consiguió recaudar poco más de 260 millones a nivel mundial. Dio dinero, pero comparado con los 585 millones que recaudó Iron Man esto era viruta. Dos películas de Hulk con grandes presupuestos, dos películas que no fueron los grandes super éxitos previstos. Es lógico que actualmente los estudios Marvel bajo el amparo de Disney no quieran arriesgarse con una película individual viendo los resultados pasados (aunque he de decir que dado el fanatismo actual por el Goliat Esmeralda tras Los Vengadores esta sería a día de hoy una bomba atómica sin ninguna duda).
Aun así, en conjunto, El Increíble Hulk se nos muestra como un producto meramente entretenido. Pasable. Se puede ver y disfrutar sin problemas pero se nota mucho que aún estaban aprendiendo a manejar estos personajes y enfocarlos correctamente y que al Universo Cinematográfico Marvel aún le quedaba mucha práctica. Sin embargo, una cosa es segura, viendo estos productos pasados no ayuda a uno si no a darse cuenta de lo bien montado y lo efectivo que es el mercado cinematográfico marvelita actual. Que dure por muchos años más si Dios quiere. 
Eso sí, el cochambroso doblaje al castellano de Lou Ferrigno en el momento del "Hulk, Smash!" es motivo suficiente para fusilar al responsable y enterrar su cadáver en cal viva. ¡¡HEREJÍA!!



sábado, 22 de octubre de 2016

JONAH HEX de Jimmy Hayward


Título: Jonah Hex
Director: Jimmy Hayward
Año: 2010
Guión: Mark Neveldine y Brian Taylor
Intérpretes: Josh Brolin (Jonah Hex), John Malkovich (Quentin Turnbull), Megan Fox (Lila), Michael Fassbender (Burke), Aidan Quinn (Ulysses S.Grant)


Vamos a ver, situémonos antes de empezar. En 2010, Warner Bros. estaba frotándose las manos compulsivamente, pues no en vano acababan de pegar el gran pepinazo  dos años antes con el estreno de El Caballero Oscuro que tantas buenas reacciones entre crítica y público estaba cosechando. Así pues, no era raro que otros se lanzaran de cabeza a adaptar todo lo que pudieran del Universo DC y, entre planes para nuevas pelis de Batman y Superman y el debut en la gran pantalla de Linterna Verde, decidieron quedarse con unos poquitos productos para potenciales películas más minoritarias entre los que se encontraban los derechos del personaje de Jonah Hex. 
Para los profanos en la materia Hex es un personaje nacido en los 70 en las páginas de All-Star Western (la cabecera de DC dedicada a narrar historias ambientadas en el Salvaje Oeste) y pronto se destacaría como uno de los mejores aportes de la misma llegando a tener una serie propia que llegaría contar con hasta tres volúmenes, al menos hasta el día de hoy. Las historias de un cazarrecompensas con medio rostro deformado enfrentándose a toda clase de enemigos en el Oeste americano parecen una apuesta segura para lograr entretenido por lo menos, ¿No?
Error. Pero antes de profundizar, una breve sinopsis. 
En esta película Jonah Hex es un antiguo soldado confederado cuya familia es asesinada por su antiguo general Quentin Turnbull quien además se encarga de dejarle un regalito marcándole el rostro con un hierro candente antes de dejarlo abandonado y dispuesto a recibir una muerte segura. Salvado por chamanes indios y adquiriendo la habilidad de hablar con los muertos como resultado de la magia india, Hex se convierte en un cazarrecompensas con unas ansias insaciables de sangre que encontrarán un nuevo objetivo cuando por azares del destino se encuentra de nuevo en persecución de su viejo enemigo Turnbull quién tiene un plan para destruir los Estados Unidos de América.
Yo no se puede decir que sea un experto en el personaje de Jonah Hex (apenas he leído sobre él), pero de lo que estoy convencido es que esa habilidad para comunicarse con los difuntos es una patraña inventada por los guionistas.Pero bueno, dejando de lado las potenciales profanaciones al material original, uno esperaría al menos encontrarse con una película potable, un western mínimamente entretenido y no con un cagarro de dimensiones mayúsculas. 
Jonah Hex no es mala en su producción. El vestuario y el diseño denotan la pasta que hay detrás de la cinta. El maquillaje de los personajes es cojonudo y los pocos efectos digitales que hay son más que solventes. Además eligieron como protagonista al que probablemente sea el actor que mejor concuerda físicamente con el personaje del tebeo, el señor Josh Brolin (quién por cierto no lo interpreta nada mal). ¿Que falló entonces en Jonah Hex?
En primer lugar tenemos un guión que sufre el peor defecto que puede tener cualquier película: el desprender no asco ni odio hacia el mismo, sino aburrimiento. La película es soporífera a más no poder, lo cual no es de extrañar teniendo en cuenta que el guión viene firmado por el tandem Mark Neveldine- Brian Taylor responsables de las desmadradas Crank:Veneno en la sangre y Crank:Alto Voltaje pero que también volverían a aburrir a los fans comiqueros dos años después de Jonah Hex con Ghost Rider: Espíritu de Venganza, la infecta secuela de las andanzas en el cine del Motorista Fantasma. De hecho, los propios Neveldine-Taylor iban a ser los encargados de dirigir la peli, pero diferencias irreconciliables con la productora hicieron que esta tarea acabara recayendo sobre Jimmy Hayward, un animador curtido en la factoría Pixar quien únicamente tenía en su currículum una película de animación para críos, Horton (aunque esto quizá sea lo que explique que una de las pocas cosas buenas que tiene la peli sea ese prólogo donde a base de viñetas animadas se nos resume el pasado de Hex).
Junto a Josh Brolin tenemos también a esa actriz que no está tan buena como muchos dicen pero que si tiene la expresividad de una pata hervida que es Megan Fox, como villano tenemos a un John Malkovich al que se le nota la más absoluta y completa desgana por todo lo que hace y como esbirro número 1 del mismo al adorado por las masas Michael Fassbender sobreactuando en esta ocasión hasta límites estratosféricos (y eso que para entonces ya había trabajado con Tarantino y había debutado también con el prestigioso director Steve McQueen, quien lo convirtió en su actor fetiche y con quién obtuvo su primera nominación al Oscar por 12 años de esclavitud). Completando el reparto de caras conocidas tenemos los cameos de Aidan Quinn como el presidente Ulysses S. Grant, del negro Lance Reddick, del feo y ahora televisivo Wes Bentley, del grandísimo Michael Shannon y del señor Jeffrey Dean Morgan que directamente no se encuentra ni acreditado entre los intérpretes del film.
Todo este pifostio viene orquestado además por una banda sonora metalera y totalmente fuera de contexto compuesta por el antaño prolífico y ahora semi caído en desgracia grupo de metal progresivo Mastodon.
Si juntamos un guión pésimo, actores co protagonistas horripilantes y aburrimiento a raudales...¿A alguien le extraña que Jonah Hex fuera un fracaso? Vapuleada por la crítica, ignorada por el público y un desastre financiero que llego a España directamente en forma de DVD.
Recientemente el personaje de Hex volvió a ser interpretado en carne y hueso en la serie de la cadena CW Legends of Tomorrow, ambientada en el multiverso DC. Un sitio más adecuado para un personaje tan minoritario donde le deseo una mejor suerte que la que sufrió cuando este pedazo de infamia vio la luz. Horrenda.


miércoles, 5 de octubre de 2016

VENGADORES SECRETOS: La primera "etapa" de Nick Spencer


TítuloVengadores Secretos #12-14
Editorial Española: Panini Comics
Publicado originalmente comoSecret Avengers vol.1, #12.1, Secret Avengers vol.1, #13-15 y Fear Itself: Black Widow #1
Guión: Nick Spencer y Cullen Bunn
Dibujo: Scott Eaton y Peter Nguyen
Entintado: Javier Mendoza, Rick Ketcham y Peter Nguyen
Color: Frank D'Armata y Veronica Gandini
Portadistas: Adi Granov

¿Que ocurre cuando tienes que unir una etapa de un autor reconocido con otra nueva de otro autor con un buen puñado de éxitos detrás?... ¡Exacto! ¡Es la hora de los fill-ins!, ¡Sacad la chequera y que entren los mercenarios!
Cuando Nick Spencer entró en Vengadores Secretos tras la marcha de Ed Brubaker sabía perfectamente (hay entrevistas en internet de aquellos años que lo prueban) que el iba a ser el puente en aquella ocasión. Corría el año 2011 y el que hoy día es posiblemente una de las principales puntas de lanza de Marvel y a la vez el guionista más odiado de América estaba empezando a asomar la cabecita en el mundo del tebeo. Nick empezó su andanza comiquera en la editorial Image donde se encargó en un principio de series limitadas pequeñitas como Existence 3.0. o Forgetless hasta que la editorial tuvo suficiente confianza como para permitirle sacara un proyecto más gordo. Este proyecto serían Morning Glories, cabecera que empezó a guionizar en 2010 y que con 50 números permanece a día hoy abierta y continuándose en buena forma cuando el guionista buenamente puede. Un buen despegue en Image significa de un tiempo para acá que las grandes editoriales te van a querer echar el guante. Dicho y hecho. Al poco tiempo empezaron a caer los trabajos. Un número suelto de Action Comics por aquí, otro de Iron Man 2.0. por allá, lo que hiciera falta. Con el tiempo, y sin por ello perder el contacto con sus raíces en Image, se acabó encariñando con Marvel gracias en parte a la tutela de su mentor, el grande entre grandes, Jonathan Hickman, quien le tutelaría en su participación en Ultimate Fallout y, posteriormente, Ultimate X-Men. Los grandes maestros crean buenos aprendices y bajo el ala de papá Hickman Nick Spencer entraría de lleno como joven promesa en el relanzamiento de Marvel NOW del 2013. A partir de entonces, una segunda etapa en Vengadores Secretos (a la que ya se llegará en su momento); una cabecera, Vengadores Mundiales, guionizada a cuatro manos con Hickman y dos obras de culto inmediatas  (Superior Foes of Spiderman y las dos últimas y breves cabeceras del Hombre Hormiga) han sido currículum suficiente como para que le endilguen una de las principales espadas de la editorial, Capitán América, donde se esta cascando actualmente una etapa que con los años será recordada por la polémica que ha traído consigo como un revulsivo clásico moderno.
Ahora, después de repasar un poco la bibliografía de Spencer toca recolocarse en el tiempo. 2011. Brubaker se va y a la espera del sustituto de envergadura toca encargar a alguien que cubra algunos números. Spencer es el elegido y tiene que encargarse además de la siempre incómoda tarea de guionizar los tie-ins con el evento de turno de aquel año, Miedo Encarnado.
Para el que no recuerde de que iba aquella historia, este era un evento en el que los superhéroes marvelitas se enfrentaban a la amenaza de la Serpiente, el Dios del miedo de los asgardianos, que era liberado de su prisión submarina por Pecado, la hija de Cráneo Rojo. En dicho contexto, Spencer opta por evitar follones realizando en sus tie-ins algo parecido a lo que hizo Bendis en los cruces de Nuevos Vengadores con Civil War. Así, situándose en distintos momentos temporales del evento, el guionista opta por contar tres pequeñas historias autoconclusivas protagonizadas por miembros del equipo de operaciones encubiertas. Por un lado, la Bestia tiene que ocuparse en plena batalla contra el enemigo en Washington DC de un problema con un viejo amigo; por otro, Valkyria toma parte en el conflicto a la vez que ve el reflejo de ciertos acontecimientos que tienen lugar en la batalla en su propio pasado. Finalmente, la Viuda Negra protagoniza el último cruce con el evento donde tiene que hacer frente a las consecuencias que traen para ella la muerte de cierto personaje durante el evento. Previamente a estos cruces, Spencer también cubre el hueco dejado por Brubaker con un fill-in en el que el equipo tiene que hacer frente a una filtración de secretos de estado por parte de un grupo activista.
A pesar de que Spencer mantiene las dinámicas dentro del grupo que estableció Brubaker (la Bestia como cerebro del grupo, el Hombre Hormiga como alivio cómico...), de que da protagonismo a algunos personajes ninguneados por este como la ya mencionada Valkyria y, sobre todo, a pesar de que intenta meter algo del trasfondo político y social que esta caracterizando sus obras actuales (la falta de confianza del ciudadano en sus gobiernos, la importancia de las luchas raciales, la falta de privacidad de los personajes públicos y el daño que esto puede causar, etc), estos números se sienten a kilómetros como un trabajo apresurado y torpe de autor primerizo con una narrativa fallida sobre todo en los momentos durante los cuales un autor puede explayarse mas como son los monólogos de los personajes. Como he dicho en otras ocasiones, saber solventar el tener que cruzar tus cómics con un evento es una tarea dificultosa, más aún para un autor inexperto en la materia o, como es el caso de Spencer, con labores de sustituto. Y en el caso del bueno de Nick, el fracaso en el intento es patente. 

"La mayoría de vosotros vais a morir hoy". Valkyria antes de entrar en combate

Le acompaña a los lápices Scott Eaton, un dibujante contratado para trabajos esporádicos tanto por Marvel como por DC que, al igual que los dibujantes que sustituían a Mike Deodato en los últimos números de la etapa de Brubaker, parece una copia barata y deslucida de Steve Epting en el trazo, aunque tambien me parece detectar manerismos del trazo de Oliver Coipel, algo a lo que sin duda ayudan los luminosos colores del incombustible Frank D'Armata, cuya dilatada trayectoria en la Marvel de la última década no voy a pararme a analizar.
En el caso de la edición española en grapa de Panini ( e incluido en ciertas ediciones americanas) la lectura de estos números se completa con un One-Shot ajeno a la cabecera y protagonizado por la Viuda Negra que es, si cabe, todavía más mediocre que los tie-ins de Spencer. Este número está escrito por Cullen Bunn , otro guionista asentado a día de hoy ( con recientes trabajos para Marvel al frente de las cabeceras de Magneto y Veneno y encargado actual de guionizar Uncanny X-Men) pero que por aquel entonces estaba, literalmente, aprendiendo a escribir tebeos de superhéroes. Le acompaña en este caso a los lápices Peter Nguyen, un dibujante de trazo caricaturesco francamente espantoso cuya carrera y posibles logros (aunque dudo mucho que existan) no voy a pararme a consultar.
Rematan ambos trabajos gráficos y literarios unas portadas hiperrealistas inexplicablemente horrendas obra del señor Adi Granov, famoso a más no poder entre los fanáticos de Tony Stark, ya que fue el artista gráfico detrás de una de las obras cumbre del Hombre de Hierro moderno, Iron Man: Extremis.

Sintetizando en unas breves líneas, estos pocos números de Vengadores Secretos son completamente insulsos, cansinos en su lectura y completamente olvidables. Pero aun así, el trabajo estaba hecho. Nick Spencer se iría, como he mencionado antes, a ponerse al frente de Ultimate X-Men y a aprender de Jonathan Hickman, volviendo años más tarde  a probar suerte con Vengadores Secretos de nuevo ya con una formación más cimentada. Entre tanto, al dejar la cabecera pasaba el testigo a un caballero cuyos logros en el cómic moderno están fuera de toda duda. El que es, en mi opinión, uno de los guionistas con una carrera más redonda de toda la historia del cómic americano. El señor Warren Ellis.

sábado, 24 de septiembre de 2016

EL HOMBRE DE LOS PUÑOS DE HIERRO 2 de Roel Reiné


Título: El Hombre de los puños de hierro 2 ( The Man with the Iron Fists 2)
Director: Roel Reiné
Año: 2015
Guión: John Jarrell y RZA
Intérpretes: RZA (Thaddeus "El Hombre de los puños de hierro"), Dustin Nguyen (Li Kung), Charlie Ruedpokanon (Li Guang), Carl Ng (Maestro Ho), Pim Bubear (Inocencia), Cary-Hiroyuki Tagawa (Alcalde Zhang)

Producida por el binomio Quentin Tarantino-Eli Roth y dirigida y protagonizada por el rapero RZA del grupo Wu Tang Clan, la original El Hombre de los Puños de Hierro es una película que a mi particularmente me cae en gracia. Entiendo perfectamente el que la gente por lo general (y el fan del cine de artes marciales en particular) la considere una puta mierda, sobre todo por ese diseño post modernista y recargado que reviste una película que intenta rendir un homenaje a un estilo de cine con una serie de imágenes rodadas de una forma que poco o nada tiene que ver con este. Aun así los elementos fantásticos de la película, el que sea más bruta que un arado y la presencia de actores en decadencia como Lucy Liu y, sobre todo, Russell Crowe la convierten a mi parecer en una película entretenida y más que visible. A pesar de todo esto, y de contar con semejantes nombres de respeto en la producción, la película no funcionó entre el público y apenas logró cubrir gastos con la recaudación obtenida.
Sin embargo, el mencionado RZA debe de ser un ser de lo más caprichoso e inconsciente, pues tres años después logra convencer de nuevo a Eli Roth y a otros dos o tres productores para juntos financiar una secuela directa a DVD de su ópera prima, dónde el desiste en la tarea de dirección para únicamente encargarse del guión y la banda sonora y protagonizar la película. Así, en El Hombre de los puños de hierro 2 tenemos que el negraco de las manos metálicas acaba por circunstancias llegando a un pueblo minero cercano a un templo budista dónde tendrá que enfrentarse a un cacique opresor y a una serie de asesinatos supuestamente perpetrados por el fantasma de un monje budista renegado.
Es curioso el que en una película que se titule El Hombre de los puños de hierro 2 el susodicho héroe no haga acto de presencia como quien dice hasta los casi 40 minutos de película (y eso que la peli dura apenas 90). En lo que uno espera a que aparezca el prota  uno es testigo de escenas del malo rodeado de chinitas bellas alternadas con momentos en los que se muestran a los mineros pasándolas putas y secuencias de duelos de kung-fu en tabernas. Las coreografías de esta segunda entrega son malas a rabiar, lentas, mecánicas y falsisímas, amen de que la brutalidad que hacía que las peleas de la primera película fueran majas aquí brilla por su ausencia (lo que, por cierto, arruina completamente escenas que podrían haber molado como el enfrentamiento entre el hombre los puños de hierro y un hombre con piernas de hierro). El nivel de producción también se resiente brutalmente por el bajón del presupuesto. Así, donde en la primera había hierro y madera, aquí tenemos cartón y hojalata acompañados de unos efectos especiales digitales de la peor estofa y un maquillaje completamente zetoso (mención especial al momento en la primera pelea de la peli dónde RZA golpea a un maloso en el cráneo y este tiene unas heridas en la cara dignas de una película turca antes incluso de que le golpe se produzca y puedas disfrutar de la costrosidad del momento en un nada disimulado primerísimo plano). Todos estos detalles se encuentran orquestados por una banda sonora raperil que, si bien en la primera película fungía relativamente bien con las melodías orientales que también formaban parte de la banda sonora y las imágenes mostradas, aquí se convierte en un estorbo auditivo constante donde incluso, en un alarde de sinvergonzonería, se atreven a copiar a Ennio Morricone con la peor versión que he escuchado en mi puta vida del Ecstasy of Gold de El Bueno, El Feo y el Malo.
Protagoniza la cinta , como he dicho anteriormente, el rapero RZA, quién postula seriamente al título de peor actor negro de la historia. Le acompañan una serie de asiáticos desconocidos (el que más y el que menos ha tenido algún pequeño papel en televisión) de entre los cuales destaca únicamente el japonés Cary-Hiroyuki Tagawa quien a pesar de tener  una dilatada filmografía permanece en la memoria del fandom principalmente por su interpretación del villano Shang Tsung en la primera película de Mortal Kombat.
Dirige la pantomima el videoclubero Roel Reiné, director de El rey escorpión 3, de Death Race 3: Inferno y de Muerte en Tombstone otra película que también me hace gracia al igual que El Hombre de los Puños de Hierro por los actores en decadencia que aparecen en ella (concretamente Dina Meyer, Anthony Michael Hall y el mismísimo Mickey Rourke).
Así pues, El Hombre de los Puños de Hierro 2 carece de todos los elementos que hacían de la primera entrega una película medianamente disfrutable lo cual, por si no ha quedado suficientemente claro, la convierten en una mierda de un calibre superior. Y no hay más que decir sobre ella.