Mostrando entradas con la etiqueta puta basura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta puta basura. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de mayo de 2020

I SPIT ON YOUR GRAVE: DEJA VU de Meir Zachi



Título: I Spit on your grave: Deja Vu
Director: Meir Zachi
Año: 2019
Guión: Meir Zachi
Intérpretes: Camille Keaton (Jennifer Hills), Jamie Bernadette (Christina Hills), Maria Olsen (Becky), Jonathan Peacy (Kevin), Jim Tavare (Herman), Jeremy Ferdman (Scotty)

Cuando uno habla del infame subgénero del rape and revenge, es inevitable que salga a relucir la saga de I spit on your grave como uno de los ejemplos fundamentales, sino el más relevante, del mismo. La violencia del sexo (como se la conoció cuando se estrenó aquí en España) fue una peli que costó poco y funcionó regular en el circuito grindhouse americano, pero su caracter de largometraje extremo y las escandalosas reacciones la dotaron de inmediato de una pátina que con el tiempo acabaría derivando en una consideración como película de culto. Es esto último lo que llevó al director, productor y guionista de la película, el israelí Meir Zarchi, a involucrarse produciendo un remake de su ópera prima. Si bien el I spit on your grave original es un film que no he visto (y que me da una pereza extrema visionar), si que tengo el concepto de él como un producto que, más allá del efecto escándalo que pudo tener en su tiempo, es aburrido y torpe, hasta el punto de rozar la vergüenza ajena visto a día de hoy. Lo que sí he hecho en estos últimos años es comerme una tras otra toda la tanda de pelis que esputó el mencionado remake.
No se como será La violencia del sexo, pero su sucesora es un film con un par de cojones que consigue ser extremadamente crudo y desagradable en base a tener a unos intérpretes capaces delante de las cámaras y a alguien que no es un completo negado detrás. Fue una peli que, una vez más, no funcionó de cara a la crítica ni excesivamente bien en lo económico, pero que debió calar lo suficiente entre el fan del cine de terror, siempre en busca de lo último en lo referente a violencia extrema y casquería, para que los productores se dieran a continuar con lo que era una franquicia emergente. Así, la secuela del remake, I Spit on your grave 2, trasladaba la acción a Europa del este con mucho menos presupuesto de por medio y un elenco infinitamente menos capaz que los involucrados en su predecesora, lo que la convirtió en una cinta aburrida que destilaba cutrerío por todos sus poros a pesar de las cafrerías que mostraba en pantalla. Esa misma cutreza y zetosidad quedaba patente en la tercera parte, I spit on your grave III: Vengeance is mine, que salió un par de años después con un despliegue de medios y una factura idéntica a su predecesora, solo que esta conseguía solventar esos defectos y convertirse en algo decente a base de una mala leche inexistente en la segunda parte y subvirtiendo el personaje de la protagonista, la cual, a raíz de su traumática experiencia acababa llevando su venganza un paso más allá, convirtiéndose en una asesina misándrica que veía en cualquier hombre, desde un vagabundo de la calle hasta un compañero de la oficina, en un potencial violador al que matar. Eso sí, esta última supuso el fin de la asociación entre Meir Zachi y la compañía Anchor Bay, su distribuidora hasta el momento, que supongo que se hartó de perder dinero.
Claro que el israelí no podía dejar las cosas quietas, pues a lo tonto llevaba desde los años 70 viviendo de la asociación de su nombre a la marca I spit on your grave y el subgénero que representaba. Y así, en 2015 (el mismo del estreno de I spit on your grave III), el susodicho decide marcarse un "Juan Palomo" dirigiendo, guionizando, montando, produciendo y distribuyendo el solito una nueva entrega de su saga. Para ello se amolda a las circunstancias del género de terror apuntándose a dos tendencias muy habituales en la actualidad. Así, I Spit in your grave: Deja Vu es, por un lado una secuela directa tardía que ignora toda la tanda de remakes y secuelas de la pasada década, y por otro un intento de recuperar al personaje original, contando para ello con Camille Keaton, la señora que protagonizó La Violencia del sexo allá por 1978. Ni que decir tiene que los medios con los que contaba eran más ínfimos que nunca y que no existía la más mínima posibilidad de que eso se pudiera estrenar en cines, por lo que, tras tenerla tres años en post-producción cogiendo polvo, tuvo que lanzarla directamente en DVD/Blu-Ray y en aquellas plataformas de streaming que se dignaron a comprarla.
La trama de la peli nos muestra como cuarenta años depues de habers vengado de sus violadores, Jennifer Hills se ha convertido en una escritora de éxito a base de explotar en papel sus desventuras. A consecuencia de esto, los familiares de los violadores muertos deciden, tras todo ese tiempo, ir a buscar a la susodicha y cargarsela para vengar a sus difuntos, secuestrando de paso a la hija de la susodicha a la cual, para más inri, violan y abandonan en el bosque, lo que provocará el reinicio del ciclo de retribución y muerte cuando esta última, seguidamente, tome las armas.
Cual fue mi incredulidad cuando, a los pocos minutos de empezar el visionado, me doy cuenta de que lo tengo delante de mis ojos es una puta peli amateur en toda regla. Rodada torpemente en el video digital más cantoso de todos los que puede haber en el mercado, casi diría que directamente en el puto campo sin permisos de ningún tipo ni nada (hay una escena en la que los malos le pegan una paliza a una de las protas mientras pasan coches sin parar por la carretera que hay justo detrás suya que pone de manifiesto esto último). Con un elenco que es un auténtico festival de sobreactuaciones, empezando por la pobre Camille Keaton, más mala actriz que su puta madre, cuya carrera quedó condicionada tras La Violencia del sexo, viéndose obligada a aceptar papeles similares al que la hizo conocida y, ya en tiempos recientes, reducida a vulgares cameos en pelis de terror y a malvivir profesionalmente a costa del fandom, y terminando por Jamie Bernadette, una actriz de tres al cuarto feucha, bajita, cabezona y sin cuello que el guión de la peli nos quiere colar como una supermodelo de fama mundial, cosa que no resulta creíble en ningún momento. Y si las protas son malas intérpretes, los secundarios ya son para darles de comer aparte, destacando por encima de todos Jonathan Peacy, un barbudo que parece sacado de una peli de Rob Zombie y que parece sufrir de epilepsia de lo exagerado que está en su interpretación de redneck, y Jim Tavare, un grandote calvo que acomete una de las peores interpretaciones de retrasado mental que he tenido la desgracia de echarme a la cara. Incluso el propio Meir Zachi se reserva un papel minúsculo dentro de su propia película, ahorrándose de paso el contratar a un secundario más.
La posible violencia de la que pudiera haber hecho gala la peli queda reducida al mínimo, ya no se si por carencia de medios, de talento o de ideas. Lo más chungo que se llega a ver es una decapitación que ocurre casi íntegramente fuera de cámara. La escena de la violación, momento recurrente de la saga que tan mal cuerpo dejaba en el remake de la original, aquí es tan falsa y ridícula que más que desagrado provoca risa. Vamos, que toda la capacidad de escandalizar de la que podía presumir la peli original brilla aquí por su ausencia.
Es un suma y sigue constante de palpables carencias. Por no tener la peli no tiene ni banda sonora. Y si por lo menos hubiera sido entretenida pues podría haber tenido un pase, pero es que ni eso consigue. 
Veamos, cualquiera de sus predecesoras en la saga tiene una duración de, a lo sumo, 90 minutos. I spit in your grave: Deja Vu, sin embargo, se alarga hasta unas insoportables dos horas y media en la que los breves momentos de violencia y acción están intercalados por minutos y minutos de chapa de los personajes, monólogos eternos de los villanos justificando sus acciones y contándonos a viva voz la peli original (momento que aprovecha el director para insertar con calzador planos y secuencias sacados directamente del metraje de esta) y larguísimas tomas de la prota corriendo en bolas por el bosque y de los malos conduciendo quads y furgonetas mientras la persiguen. Recursos que podemos ver una y mil veces en chungueces zetosas por el estilo y que hasta cierto punto son excusables cuando tienes que rellenar metraje como sea para que la peli llegue a la duración mínima, pero que resultan inexplicables en una cinta de 150 minutazos. Es que para mi que el director directamente cogió todo el metraje grabado, lo montó sin recortar escena alguna, le metió las cuatro o cinco secuencias extraídas de la original y se quedó con lo que salió como resultado final. 
Un coñazo de los de sufrir que me tuve que ver en cuatro cachos para poder terminarla y que, esta vez, ni el fandom ha respaldado, destruyéndola sin piedad. Entre ventas en formato físico y en streaming, la peli dejo a la producción algo más de 74.000 dólares en recaudación. Viendo la precariedad y los ínfimos medios de los que dispone yo diría que hasta les salió rentable la jugada.
Mira que la saga ha tenido momentos bajos, pero nunca nada tan terrible como esto. Debería ser el punto y final de la explotación de la misma, pero viendo el caracter exploiter de su director, que a lo tonto lleva viviendo, al igual que su protagonista, cuarenta años de la fama, o infamia según se mire, de una única película, yo no las tendría todas conmigo. Lo que está claro es que si en algún momento decide continuarla será en los mismos términos baratos y amateuroides. Y yo ya no se si caeré, porque la verdad, hay formas muchos más sencillas de aburrirse como una ostra. 



martes, 7 de enero de 2020

NURSE 3D de Doug Aarniokoski


Título: Nurse 3D
Director: Doug Aarniokoski
Año: 2013
Guión: David Loughery y Doug Aarniokoski
Intérpretes: Paz de la Huerta (Abigail Russell), Katrina Bowden (Danni Rogers), Corbin Bleu (Steve), Judd Nelson (Dr. Robert Morris), Martin Donovan (Dr. Larry Cook)

A lo mejor a la gente se le ha olvidado ya, pero después de la moda absurda del 3D que impuso el pepinazo que fue el Avatar de James Cameron, hubo toda una avalancha de títulos que vieron su estreno asegurado con sólo ponerle la etiqueta de las tres dimensiones en el póster y añadir un puñado de escenas que justificara esto. Particularmente, en el cine de terror y fantástico de serie B, esto fue una práctica común que permitió que salieran a la luz pelis infames que quizá habría sido mejor que permanecieran en el oscurantismo. Esta es una de ellas.
Nurse 3D es un proyecto encargado por la productora Lionsgate que fue rodado en 2011 y rescatado a posteriori para aprovecharse de la moda del 3D de la manera antes mencionada. El film, que gira en torno a una enfermera que asesina a maridos infieles y que le hace la vida imposible a una compañera de trabajo que rechaza sus avances amorosos, se presenta, por un lado, como una especie de relevo de los thrillers eróticos que tan populares fueron en los 90 y, por otro, como una vil explotación del "falso Grindhouse" que Robert Rodríguez y acólitos popularizaron hace no tanto. Aunque conceptualmente pretende colgarse también esa medalla de feminismo mal entendido que esgrimen las pelis protagonizadas por "mujeres vengadoras" (siendo el subgénero rape and revenge la máxima expresión de esta tendencia), la peli acaba mostrándose como tremendamente machista, aprovechando cualquier mínima excusa para que su protagonista enseñe el culo, las tetas, el coño depilado o todo al completo y para que sus compañeras de reparto se paseen en braguitas, tanguita o minifalda delante de la cámara. Un guión pésimo, unas escenas en 3D extremadamente cutres (de las de arrojar cosas a la pantalla) añadidas en el último momento y una alargada secuencia plagada de gore en CGI y que, a todas luces, parece incluida en la trama únicamente para contentar al fan estúpido de la casquería de turno completan los desastrosos cimientos sobre los que se construye esta puta mierda.
La protagonista absoluta es Paz de la Huerta, actriz que se ha movido a lo largo de su carrera desde el cine de autor más cultureta a la serie Z más costrosa posible. Con un estilo de interpretación que en nada desmerece al cultivado en la mayoría de pelis porno que uno puede encontrar en la red, de la Huerta parece más empeñada, por lo que he podido comprobar en otros papeles suyos, en quitarse las bragas a petición del director de turno que en cultivarse como actriz. Todos los roles en los que la he visto  (incluyendo su papel secundario en Boardwalk Empire, donde interpretaba a un personaje que le venía como anillo al dedo, el de putón verbenero de pocas luces), son ejecutados de la misma forma con total y absoluta desgana. Pésima actriz que, para más inri, exhibe un físico más desagradable que atractivo en el que queda patente su paso por quirófanos de clínicas de cirugía estética (la cantidad de goma que tiene en labios y pómulos da hasta grima). Durante el rodaje, la susodicha recibió un golpetazo por parte de una de las ambulancias de pega que tenían por el set, por lo que la productora la tuvo que soltar un buen fajo de billetes en concepto de daños y perjuicios. Posteriormente grabaría una serie de diálogos "en off" que narrarían algunas de las secuencias de la película. El resultado obtenido fue tan nefasto que el equipo de la misma decidió eliminar esas líneas de diálogo y sustituirlas por otras dobladas por otra actriz distinta que imitaba el tono y la dicción de De la Huerta, lo que ocasionó que la susodicha llevara a los productores a juicio por los daños infringidos a su persona, exigiendo una compensación de 55 millones de dólares que nunca llegó a recibir porque la demanda no salió adelante. Por si todo esto fuera poco, la actriz puso el remate final en unas declaraciones a la prensa en las que culpó a la película  de arruinar su carrera, pues pasó de facturar 2 millones de dólares anuales a tener que refugiarse en la serie B más subterránea e ignota. Hoy día, la tipa vuelve a estar en el candelero a raíz del movimiento #MeToo y su afirmación de que Harvey Weinstein la violó en repetidas ocasiones en algún momento del pasado, pero sus colaboraciones cinematográficas desde el 2015 se pueden contar con los dedos de una mano.
La acompañan en el reparto la co-protagonista Katrina Bowden, actriz con algo más de soltura pero de escasa y televisiva filmografía que se pasea en bragas por los distintos escenarios de la peli (incluso en las risivas escenas en las que se ducha con la ropa interior puesta y procurando no enseñar ni medio pecho al espectador); Corbin Bleu, el olvidadísimo "negro de High School Musical", que también enseña el culete en un par de escenas; Judd Nelson, uno de los jóvenes protagonistas de El Club de los Cinco que, ya avejentado, interpreta a un doctor del hospital que acosa sexualmente a las enfermeras y, de hecho, consigue pasarse por la piedra a más de una (otras dos tacitas de machismo a la mezcla) y, en un cameo tan corto que si parpadeas te lo pierdes, una Kathleen Turner hechísima polvo que uno no sabe muy bien que hace participando en un ñordo como este.
Dirige como puede Douglas Aarniokoski, que antes de esto había trabajado en un buen puñado de ocasiones como asistente de director y director de segunda unidad para Robert Rodríguez (al que plagia toda la impostada estética de la peli, como ya he mencionado), se había currado parte del guión de Puppet Master 4 y 5 y, además, tenía dos o tres ñordos más en su filmografía incluyendo Los Inmortales: Juego Final y Animals, cinta de terror alemana con pinta de serie Z infame que, para más inri, firmó con el molón pseudónimo de Arnold Cassius. Después de Nurse 3D, el tipo se refugió en la Tv, donde van todos aquellos que no triunfan en el cine. Y así, entre Mentes Criminales, las series de superheroes de la CW y Star Trek, no le ha faltado trabajo desde entonces.
En USA la peli desbloqueó un logro histórico al convertirse en la primera peli producida por un gran estudio en ser estrenada en cines y en Video On Demand al mismo tiempo. Costó aproximadamente diez millones de dólares y se estima que, entre salas y ventas domésticas logró recaudar en su primer año de vida poco más de 300.000. Ni siquiera a los trajes de la cinta consiguieron sacarles rentabilidad, que fueron subastados en repetidas ocasiones en 2018 y 2019 con nulo resultado, pues nadie osó pujar por ellos. 
Y así, a día de hoy, los únicos sitios en el que alguien guarda un recuerdo positivo de Nurse 3D  son los grandes portales de pornografía de Internet, donde cualquiera de las nudistas intervenciones de su protagonista acumula miles y miles de visitas, números que, con el tiempo, continuaran creciendo. Un poético final para una peli de mierda que supongo que, al menos en un principio, tendría alguna expectativa más que acabar convertida en una mera inspiración para la liberación de esperma por parte de onanistas de todo el mundo.


lunes, 3 de junio de 2019

MAN-THING: LA NATURALEZA DEL MIEDO de Brett Leonard


Título: Man-Thing: La Naturaleza del Miedo (Man-Thing)
Director: Brett Leonard
Año: 2005
Guión: Hans Rodionoff
Intérpretes: Matthew Le Nevez ( Kyle Williams), Rachael Taylor (Teri Richards), Jack Thompson (Frederick Schist), Alex O'Loughlin ( Eric Fraser), Steve Bastoni (René LaRoque), Rawiri Paratene (Peter Horn)

Esta es una de esas pelis que me encantaría restregar por la cara a cualquiera que me venga a decir que cualquier peli de superheroes Marvel de los últimos años es una mierda pinchada en un palo. Que parece que se nos ha olvidado de donde venimos.
El Hombre Cosa es uno de esos personajes cuyo origen, circunstancias y trayectoria editorial daría para toda una tanda de artículos por controvertida, rara y singular. En cualquier caso, nunca ha sido uno de los personajes más populares ni explotados de la editorial, en contraposición a su homónimo "DeCeita" más popular, La Cosa del Pantano (que no nos engañemos, si no hubiera sido por el paso de Alan Moore por su cabecera habría corrido la misma suerte que el monstruo marvelita).
Hace quince años, tras el boom que se había desatado con los pepinazos de las sagas de Spider-Man y X-Men, todas las productoras que habían agarrado derechos para la explotación cinematográfica de algunas de las propiedades de la editorial estaban como locas por subirse al carro del éxito. Una productora independiente llamada Artisan Enterprises tenía por entonces los derechos de un puñado de los personajes más urbanos del universo marvelita (Luke Cage, Puño de Hierro, El Castigador, la Viuda Negra, etc), y se había lanzado a la aventura de producir pelis más pequeñitas, alejadas de las grandes superproducciones de superheroes del momento. Su primer intento fue The Punisher en 2004 (aquella en la que salía John Travolta interpretando al villano, por si os falla la memoria), y aunque esta tuvo un éxito moderado entre el público, las cosas no fueron especialmente boyantes para la compañía, que cerraría ese mismo año, siendo absorbida por Lions Gate Entertainment, que se haría con todas las propiedades, incluyendo el proyecto que ya había puesto en marcha Artisan antes de la compra, este Man-Thing que hoy nos ocupa.

La empresa le había inyectado 30 millones de dólares a la producción y había mandado al equipo de rodaje a Australia en vez de a la localización planteada inicialmente, Nueva Orleans, para abaratar costes. Las intenciones fueron desde un principio el hacer honor a los tebeos de horror en los que nació el personaje con una película que perteneciera eminentemente al género de terror, aunque viendo el resultado, parece que este fue el único detalle de respeto hacia el personaje que guionistas y productores tuvieron, pues pronto reinventaron al personaje dentro de una trama de serie B en la que este pasaba a ser un espíritu indio que se cargaba a gente en un pantano del sur de los Estados Unidos siguiendo una venganza ancestral.
El jefazo de Marvel Studios por aquel entonces, Avi Arad, confesó a posteriori que la cúpula de la empresa sudó polla y media de Man Thing en la época por tratarse de un film pequeño y con el que apenas se arriesgaban que, aparte, se estaba rodando en la otra punta del mundo. Esto explica, que no excusa la cascada de decisiones cuestionables que se tomaron durante la producción de la película.

Man-Thing es, ante todo, una peli que destila cutreza por todos sus poros. Empezamos por unos escenarios pobretones que se revelan, cuando uno indaga un poco, como unos decorados a los que habían adecentado para que se asemejaran a un manglar los cuales se encontraban en una zona costera completamente diferente a lo que uno podría esperar de un pantano norteamericano, lo que a su vez explica el abusivo uso de las máquinas de humo a lo largo de la peli, seguramente utilizadas como recurso para generar una falsa bruma que desimulara lo cantoso del escenario. El propio diseño del monstruo que da nombre al film (que, dicho sea de paso, parece fijarse más en La Cosa del Pantano de la DC que en el personaje marvelita) fue un intento de combinar prótesis, maquillaje y CGI que ya en la época era bastante lamentable, no digamos ya visto hoy día. Cuando digo lamentable me refiero a que se nota una barbaridad que es una especie de señor alto al que han recubierto con una especie de césped y ramaje artificial y le han incrustado dos bombillas rojas de navidad por ojos, todo ello retocado a su vez con el ordenador. Peligrosamente cercano a zetosidades como The Wild Man of the Navidad y semejantes. En contrapartida, y arrojando algo de luz entre tantas tinieblas, a lo largo de la peli aparecen toda una serie de cadáveres grotescos, víctimas del Hombre Cosa, en los que el látex y los efectos prácticos se muestran bastante bien conseguidos, sobre todo teniendo en cuenta el resto de efectos especiales del film. Obviamente el monstruo de turno no se encuentra sólo, aunque casi mejor que asi fuera, pues va acompañado de una serie de actores y actrices bastante penosos. Entre el reparto, casi completamente conformado por intérpretes australianos, ninguno destaca por su talento, pero si que encontramos a unas cuantas figuras minimamente reconocibles. Entre los secundarios encontramos a Alex O'Loughlin, al que los que esten algo puestos en el panorama seriéfilo actual reconocerán por su papel protagonista en la versión más moderna de Hawai 5.0. Igualmente, los aficionados al universo televisivo Marvel reconocerán en el interés romántico del protagonista a Rachael Taylor, una de las cabezas de cartel de la exitosa adaptación de Jessica Jones perpetrada por Netflix en tiempos recientes (que en esta ocasión está para encerrarla en un sótano y tirar la llave de lo mierdosa que es su interpretación). Cierra este breve desfile de caras simpáticas Jack Thompson, el villano humano del film, toda una institución del cine australiano con decenas de papeles a sus espaldas (con colaboraciones en Hollywood de todo tipo, desde con Paul Verhoeven hasta con George Lucas), que aún se debe estar preguntando por qué aceptó salir en esta mierda. Dirige la peli el americano Brett Leonard, director de escasa fortuna cuyo trabajo más valorado sería una peli de terror, El cortador de césped, y su más visionado sería T-Rex: De vuelta al Cretácico, película en clave de documental para su exhibición en cines IMAX que todos los que hemos ido de excursión con el cole a dicho recinto nos hemos comido en algún momento. Tras su fracasado paso por Man Thing, pasó a encargarse de la quinta parte de la saga de Los Inmortales, tras lo cual estuvo alejado de las cámaras por mas de diez años hasta que se le reclamó para que dirigiera Triumph, un drama australiano low cost de superación personal en torno a la figura de un paralítico cerebral. Una carrera de mierda para un director cuyo talento queda probado en Man Thing, donde rueda unas transiciones videocliperas entre escenas y unas secuencias del monstruo en primera persona para las cuales nos coloca una lente de ojo de pez, un filtro sepia y una cámara acelerada (todo a la vez), que son un auténtico despropósito.
Aun con todos sus defectos, la peli no se lleva del todo mal hasta que llegamos al tramo final, donde esta se precipita definitivamente hacia la infamia en un anticlímax donde se conjugan la esperpéntica dirección, la torpeza del CGI, la pobreza de los escenarios, el cutre diseño del monstruo y las actuaciones de mierda. El sabor que nos deja al acabar debe ser más o menos similar al que resulte de meterse un puñado de barro del pantano en la boca.
En cualquier caso, ya rodado y cerrado el proyecto, llegó la hora de los consabidos pases de prensa previos a cualquier distribución en salas. La calidad de la peli quedó demostrada cuando más de la mitad de los periodistas de la sala se levantaron y se marcharon de la misma antes de que pasara una hora de metraje. En este momento la productora, ya tarde, tomó cartas en el asunto y, viendo que eso era totalmente invendible para las salas de cine norteamericanas, decidió estrenarla directamente en TV en su país de origen. El canal Sci-Fi, hogar de tanta y tan variada mierda, se hizo con el privilegio de estrenarla en exclusiva con escaso éxito.
Internacionalmente, Lions Gate consiguió colarsela a una reducida lista de países para que se estrenara en cines, entre los cuales se encontraron Rusia, Armenia, Moldavia, Kazakhstan, Bielorrusia, los Emiratos Árabes, Singapur y, como no, nuestra querida España, donde se estrenó con el mierdoso subtítulo de La naturaleza del miedo y congregó la patética cifra de 163.000 espectadores. Juntando todos estos estrenos la peli consiguió recaudar algó más de 1,2 millones de dólares confirmándose el fracaso total de la propuesta y marcando el inicio del camino que, con el tiempo, acabaría devolviendo todos los derechos de personajes que adquirió Artisan en su momento de vuelta a Marvel. En cuanto al mercado del formato doméstico, la peli fue editada en su momento por Paramount en nuestro país, con el objetivo puesto aún en los ya agonizantes videoclubs, pero desde entonces, ni siquiera en los propios USA, nadie ha pensado en una reedición en DVD, ya no digamos en un formato de alta definición.
Man-Thing es una mierda bastante gorda, una seria candidata a peor película comiquera en tiempos recientes, pero al menos tiene esa pátina de entrañable que ya rodea a todas esas adaptaciones de tebeos de la década pasada, tan caracterizadas por ser cada una de su padre y de su madre y por tener como referencia a los grandes éxitos de los últimos años de los 90.
Tres años después llegaría Iron Man y haría historia marcando el comienzo del MCU y del hallazgo, por fin, por parte de Marvel Studios de una identidad cinematográfica propia. Atrás quedarían nombres como el Daredevil de Ben Affleck, la trilogía de Blade, el Ghost Rider de Nicolas Cage, las dos adaptaciones de Punisher o el subproducto comentado hoy. 

¿Llegará algún momento en que alguien decida reivindicarlas? Sólo el tiempo lo dirá.


domingo, 17 de junio de 2018

EL DE LOS LENTES CARRERA de Óscar López


Título: El de los lentes Carrera
Director: Óscar López
Año: 2015
Guión: Óscar López
Intérpretes: Óscar López (Ángel), Fabian López (Joe), John Solis (Chino), Andrea Portugal (Senia), Leonel González (Pablo Mayorga), Geoffrey Ross (Ruso), Armando Zamarripa (Policía)

A cualquier género por ignoto que sea le acaban saliendo puristas con el tiempo. El género musical de los narcocorridos, por desconocido que sea en nuestro país, es una auténtica locura en México (y en el poderoso vecino del norte que, no olvidemos, recibe mogollón de influencia cultural de los sureños) que esputa grupos a diestro y siniestro con un nivel de producción descomunal en términos de cantidad. Como ya he comentado en repetidas ocasiones, este es un género que se vio inevitablemente reflejado en el cine, que aprovechó en el desarrollo del vídeo digital y las videocámaras caseras su Dorado particular, de manera que, en las dos últimas décadas la producción de narco-películas se ha multiplicado sin control alguno, pudiendo encontrarlas a toneladas si uno sabe buscarlas bien.
Pero,como he dicho, a todo género con el tiempo le acaban saliendo puristas. Y de la misma forma que, por ejemplo, los que escuchaban reggaeton en los 90 consideran que Bad Bunny es una mierda comparado con Don Omar, muchos fans de los narco corridos hablan ya de grupos clásicos como Los Tigres del Norte, Los Tucanes de Tijuana, Grupo Exterminador o el As de la Sierra  en contraposición a figuras más actuales como Gerardo Ortiz, Los Buchones de Culiacán o El Komander (todos ellos vinculados a un mismo cónclave de narco-músicos que se hacen llamar "El Movimiento Alterado") a las que consideran meros calcos sin gracia. Y por supuesto en el cine directo a vídeo ocurre exactamene lo mismo. 
En otras ocasiones he comentado también que la alta definición en el vídeo doméstico, ya que permite rodar cualquier cosa con una textura y una calidad que nada tiene que envidiar a muchas cosas que podemos ver en cine actualmente, puede hacer a auténticos patanes por gente competente. Gracias a dios, esto no ocurre en el cine narco, donde los directores son tan inútiles que aún teniendo como medios poco más que un par de cámaras digitales y un ordenador para el montaje y la post-producción (en el caso que nos compete hoy con el Final Cut Pro 7 instalado como bien nos informan en los créditos finales), consiguen un resultado aún peor que el que lograba la peña que, diez años atrás se salía con su camarita casera a rodar películas con la misma temática a la sierra de Sinaloa o a cualquier pueblito alejado de la mano de Dios. Por tanto, aquí si que no me extraña que haya cierto público que, al comparar las más recientes obras del cine narco mexicano con ejemplos más lejanos en el tiempo, consideren a las primeras como auténtica purria con respecto a las segundas. La realidad es mucho más sencilla: unas son horribles, pero las otras ya son inenarrables. Antes de nada, y como veo que me estoy yendo por las ramas, centremos un poco las cosas.
El de los lentes Carrera, como toda peli narco que se precie, tiene como inspiración un narco corrido, compuesto en este caso por el grupo Revolver Cannabis apenas un año antes del rodaje de la película. Nos cuenta la historia de un narco llamado Ángel cuya seña de identidad son unas vistosas gafas de sol marca Carrera que, tras liarse a tiros en una reunión de capos, secuestra a una chica que resulta ser la hija del mafioso más chungo de la región, el cual mandará a un buen puñado de asesinos y sicarios en persecución del dúo que se ve envuelto, lógicamente, en una frenética huida hacia delante.
Típica trama de peli de acción americana introducida en el mundo narco en el que la pareja protagonista aparte de no tener química alguna, está interpretada por posiblemente los peores actores que he visto en narco-película alguna (que ya es decir), hasta el punto de que uno en lugar de empatizar mínimamente con ellos desea que aparezca un comando de sicarios y les reviente la cabeza a los dos de un balazo. Bien es que el resto del casting no distan mucho de este nivel de calidad, ni los secundarios (entre los cuales encontramos al hermano del protagonista, porque, ¿que sería de estas películas si no se pudiera tirar de familiares y colegas a la hora de hacerlas?), ni siquiera el villano de la película, incapaz siquiera de sobreactuar en condiciones, que debe ser lo más fácil de conseguir para un actor. Para que el mejor intérprete de la cinta sea el ya curtido John Solis (que en atrocidades como El Papá de los Pollitos demostró lo pésimo que puede llegar a ser), muy, muy bajo tiene que ser el nivel. Vale que el género no se ha caracterizado precisamente por tener grandes profesionales trabajando, pero por ahí hay personalidades con cierto carisma (como Bernabé Meléndrez o Fernando Alma, el Charles Bronson mexicano) o incluso verdaderamente competentes, en la línea del gran y difunto Eleazar García Jr. Tener gente ya curtida por ahí desaprovechada y que los jóvenes den un recital tan nefasto augura perspectivas muy poco halagüeñas para el género en el futuro.
A las interpretaciones hay que añadirla una dirección igual de incompetente que en cualquier producción de este tipo, donde el HD no enmascara los planos y secuencias aberrantemente rodados (el propio narcocorrido en que está basado la peli tiene un videoclip mejor confeccionado) o los errores de raccord (y donde el director intenta descaradamente imitar a Guy Ritchie como si con los medios y profesionalidad que muestra pudiera ser capaz de lograr tal proeza); unos efectos especiales digitales de quinta regional que tampoco consiguen disimular el hecho de que las armas disparan aire porque no hay presupuesto siquiera para armas de fogueo (o para conseguir una pistola auténtica, que en dichos parajes no debe ser muy complicado de encontrar); y una banda  sonora conformada por melodías libres de derechos porque, de nuevo, ni hay pasta para pagar a una banda y que se toque un narcocorrido ni tienen la cara dura suficiente como para robar la música directamente.
Dirige el esperpento el propio protagonista de la cinta, Óscar López, quien como actor ha tenido un recorrido relativamente largo durante la pasada década pero que, como director, únicamente ha dirigido cuatro pelis directas a vídeo hasta la fecha: El de los lentes carrera y su secuela, El rayo de Sinaloa y La verdadera historia de Culiacán vs Mazatlán (también basada en un narcocorrido).
Nefasta, soporífera (armándome de valentía la conseguí terminar en tres cachos) y, sobre todo, carente del amateurismo del vídeo casero previo al HD y la sinvergüencería con la que intentan cubrir las carencias que muestran otros ejemplos del género. No me extraña en absoluto que los propios puristas del género (ya limitaditos de por sí en lo que a gustos cinematográficos se refiere) la consideren pura bosta.
Va directa a la basura que es donde pertenece y de donde nunca debió haber salido. 
Otra narco-película. Otra muesca en la culata. Todo esto seguro que acaba causando daños cerebrales a largo plazo...


martes, 28 de noviembre de 2017

KUNG-FU SANGRIENTO de Kou Hung Chong


Título: Kung-Fu Sangriento (Long hu feng)
Director: Kou Hung Chong
Año: 1975 (?)
Guión: Kou Hung Chong
Intérpretes: Feng Kou ( Jun Chun San), Chun Chao (Tai Pen), Chien Tsao (Maestro Fung), Ping Wang (Mei Lan), Ping Ho (Sr. Chia)

Película de artes marciales Taiwanesa de bajísima estofa y que al menos para su distribución a algunos países occidentales, entre ellos el nuestro, me consta que se vendió como si fuera de factura Hongkonesa. Un film que ha sido un especial suplicio tanto a la hora de visionarlo como a la de escribir esta reseñita, pues es de esas pelis para las que prácticamente hay que meterse en la Internet profunda para encontrar información.
La trama gira en torno a un chino, hijo de carpinteros, que ingresa en una escuela de artes marciales después de que su pueblo sea asolado por una plaga. Allí resulta ser un auténtico negado para el kung-fu y recibe las burlas de sus compañeros. Sin embargo, no todos son desgracias para el susodicho, pues en el proceso acaba ganándose la confianza del alumno estrella de la escuela y de la hija del mismísimo maestro, con la cual acabará fugándose. Perseguido por su ex-compañero, el protagonista acabará involucrado en un enfrentamiento con unos contrabandistas de sal, a los cuales se enfrentará con un estilo de lucha novedosa que involucra el lanzamiento de largos clavos con una precisión asombrosa.
Los escuetos datos disponibles sobre la cinta ya empiezan a mostrarse dudosos en cuanto intenta averiguar el año en que se realizó y estrenó la misma. Algunas fuentes afirman que la película se estrenó por primera vez a nivel mundial en 1974,  mientras que la IMDB, por otro lado, indica que esta llegó a los cines en 1976 en su país de orígen y en cines grindhouse en los Estados Unidos. En cualquier caso, datos que parecen fiables sitúan la fecha de estreno en España en un 27 de octubre del año 1975. La película no consta en la base de datos de películas calificadas del Ministerio de Cultura y, sin embargo, esos mismos datos indican que, al menos en Madrid, el film estuvo en cartel en los cines Gayarre, Infantas, Apolo, Granda, Bahía y Sainz de Baranda  y que fue distribuida en dichos cines por la empresa Dicinsa (aunque según tengo entendido, la base de datos del Ministerio tiene cierta falta de precisión cuando se trata de películas que únicamente tuvieron salida comercial en cines de barrio).
En cualquier caso, tanto en nuestro país como en el extranjero la película tuvo un recorrido más largo en el mercado del VHS. En España existieron al menos dos ediciones de Kung-Fu Sangriento distribuidas respectivamente por Video System y por Producciones Video Scope. Por otro lado, en America y el mundo anglosajón, el número de ediciones se dispara en conjunción con el número de títulos diferentes con los que se conoce la cinta. Needles of Death; The Needle Avenger; Dragon, Tiger and Phoenix o Dragon vs. Needles of Death son algunos  de estos, pertenecientes en su mayoría a ediciones que huelen a piratería fina. Aunque, sin duda alguna, mi favorito es el título con el cual se distribuyó la peli en Italia: Era più violento e pìu implacabile di Bruce Lee (o dicho en otras palabras, "Era más violento e implacable que Bruce Lee").
A pesar de existir todo este batiburrillo de ediciones, la única copia localizable en eMule y colgada en YouTube pertenece a un remontaje de las versiones del VHS española y americana, un ripeo podridísimo en el que faltan cachos del doblaje español, el sonido desaparece por momentos y que, para más inri, es invadido completamente por las rayas y la estática en el momento en que las tetas y los desnudos femeninos aparecen en pantalla (ay, pillines...). No se condiciones recomendables para visionar una película, pero creedme pequeños que no se merece nada mejor de ninguna manera.
Porque, ya hablando de la peli en sí, esta es un coñazo insoportable, cutre a más no poder, con unas coreografías de mierda en las que los actores o están semiestáticos o mueven las extremidades como oligofrénicos, efectos sonoros montados con retardo y un montaje de mierda en el que se ve claramente, entre otras cosas, que los puñetazos pasan a medio metro de los actores y que los clavos ya están incrustados en los cuerpos de estos antes de ser lanzados por el protagonista. Y en cuanto a lo de sangriento...pues tampoco es que se prodigue excesivamente en lo violento.
Atroz. Espantosa. Dura hora y media y aguanté prestando mi atención hasta el minuto 50, momento a partir del cual la tuve de fondo mientras hacía mis quehaceres cotidianos.
No da más de sí para un comentario pero por lo menos queda como muestra de una más de esas películas ignotas que si no fuera por esos buenos samaritanos que las suben a Internet desaparecerían prácticamente de los registros históricos. A las pruebas me remito de lo chungo que ha resultado encontrar datos de la misma.
Por cierto, la dejo aquí abajo enlazada por si alguno tiene cojones de ponérsela entera y tratar de aguantar el visionado completo.


miércoles, 16 de agosto de 2017

INTRÉPIDOS PUNKS de Francisco Guerrero


Título: Intrépidos Punks
Director: Francisco Guerrero
Año: 1980
Guión: Roberto Marroquín y Ulises Pérez Aguirre
Intérpretes: El Fantasma (Tarzán), Princesa Lea (Fiera), Juan Valentín, Juan Gallardo

Un grupo de punks atraca un banco. Con el botín obtenido del golpe compran un alijo de armas a un mafioso, equipamiento que posteriormente utilizan para liberar a su líder de la cárcel y comenzar una campaña de violencia y saqueo por las carreteras de México. Por otro lado, un par de policías inquebrantables son puestos al mando de una operación contra el narcotráfico. Los caminos de ambos grupos se cruzarán llegado el momento, enfrentando a ambos bandos.

Con esta sinopsis que perfectamente podría caber en la cara de una servilleta se nos presenta Intrépidos Punks, considerada por muchos como una de las obras pioneras del cine psicotrónico mexicano (que no es sino una palabra chanante acuñada para definir al cine de serie Z y exploitation facturado en dicha nación) y, a día de hoy, como una auténtica obra de culto venerada y reverenciada desde su lanzamiento en VHS allá por los años 80 por los consumidores de este tipo de subproductos (aunque, por lo que he podido averiguar, parece que en su momento llegó a estrenarse en cines) hasta el punto de que generó, en 1987, una secuela bajo el título de La Venganza de los punks.  El mínimo argumento presentado, que se desploma según avanza la película a través de constantes incoherencias narrativas, no es sino una excusa para mostrarnos a la banda de moteros protagonistas llevando todo tipo de barbaridades con viandantes inocentes (tales como secuestrar a un grupo de mujeres y cortarle una mano a una de ellas, prender fuego a un pobre cliente de una gasolinera o masacrar a un grupo de mineros currelas para robarles el sueldo), intercalando estas escenas con frecuentes momentos de desnudos gratuitos (incluyendo un momento mítico en el que los punks violan a un grupo de chicas a la vez que, en la misma habitación y mientras se está llevando a cabo el vil acto, otros integrantes de la banda tocan una ruidosa canción a toda tralla con sus guitarras y baterías) y secuencias de los punks recorriendo las carreteras alargadas hasta la extenuación, todo ello con la única intención de rellenar todo el metraje posible. ¡Y qué decir de los punks!, una panda de individuos a cada cual más feo y desagradable y de tías rellenas de silicona con unas indumentarias y unos maquillajes dignos de una copia bastarda de Mad Max y que se asemejan a la estética punk más "mainstreamizada" lo mismo que un huevo a una castaña.
A pesar de que, como he mencionado, es un pedazo de cine exploitation bastante reconocido en su país, escasa información existe en la red en lo que concierne a sus realizadores y al elenco de la película. Entre los componentes de este último destacan por encima del resto los líderes de la banda, el negro Tarzán, encarnado por El Fantasma, un luchador mexicano (razón por la cual  no vemos su rostro descubierto en ningún momento de la película y por la que nos deleita en un par de momentos estelares con algunos movimientos de wrestler); y Fiera, interpretada por la también vedette Princesa Lea. El dúo de policías protagonista está encarnado por los actores Juan Gallardo (participante en más de una centena de películas de todo tipo y calibre) y Juan Valentín (cuya carrera cinematográfica supera también la cifra de los 100 títulos y que es, también, un afamado cantante de rancheras con más de 40 discos lanzados hasta la fecha). Entre la maraña de nombres de secundarios, y tras una metódica a la par que infructuosa búsqueda, he podido extraer dos nombres reseñables: el de Rosita Bouchot (consagrada actriz de telenovelas que aquí interpreta a una punky con unas telarañas tatuadas en la cara) y Ana Luisa Peluffo,veterana actriz que saltó a la fama por ser la protagonista del primer desnudo femenino de la historia del cine mexicano y cuyo papel no consigo identificar claramente en la película (aunque me atrevería a decir que se trata de una de las mujeres secuestradas por los punks al comienzo de la cinta).
El incompetente a cargo de la dirección (que tira de los peores y más rudimentarios recursos del cine más casero) fue un debutante Francisco Guerrero, cuya carrera a posteriori se prolongó por casi una treintena de películas de todo tipo de géneros (incluyendo por supuesto el tan explotado mercado del cine low-cost directo a Vídeo/DVD), algunas de ellas con títulos tan sugerentes como Bancazo en Los Mochis o Trágico terremoto en México.

La película es una puta mierda por si cabe alguna duda, pero la estética, las pintas de sus protagonistas, los descojonantes dialogos e interpretaciones y los escasos pero existentes méritos que la película tiene (como esos títulos de créditos escritos con spray en una pared que son toda una lección de como solventar la falta de medios o el pegadizo tema musical del grupo Three Souls in my mind que es repetido constantemente a lo largo de la cinta) son tan bizarros que al final acaba siendo hasta divertida. Idónea para ver en una sesión de cine con colegas y partirte el culo a gusto.

PD: Antes de marcharme os dejo, junto al trailer, el tema musical completo en su versión de estudio y la película completa e íntegra disponible en Youtube.






lunes, 26 de junio de 2017

EL PAPÁ DE LOS POLLITOS de Alonso O. Lara


Título: El Papá de los pollitos
Director: Alonso O. Lara
Año: 2009
Guión: Alonso O. Lara
Intérpretes: Bernabé Meléndrez (Raúl Muriño), John Solis (Mario Muriño), Eleazar García Jr. (Demetrio Camacho), Roberto Carbajal (El Gato), Margarito Barajas "El Centenario" (El Centenario), Felix Rosales (El Buitre), Roberto López (Comandante Serrano)

A día de hoy se puede que una de las grandes exportaciones al extranjero de latinoamerica es, sin duda, la narcocultura: música y, especialmente, películas y series relacionadas con el mundo del narcotráfico. Un fenómeno popularizado en gran medida por la serie de Netflix Narcos, hasta el punto de que hay menos tres producciones de Hollywood en preparación que tocaran de una manera u otra el entorno del jefe de jefes Pablo Escobar. Pero esto no es algo nuevo, sino una realidad que lleva existiendo años…pero claro, de manera marginal. La explotación del narcotráfico en producciones low-cost (por llamarlas de alguna forma) directas a DVD es algo que lleva ocurriendo desde hace más de una década especialmente en México, donde se fabrican a toneladas y constituyen uno de los principales motores de la industria audiovisual del país. Son pelis duras de ver, eso no se puede negar, pero, aquellas que cuentan con algún actor medio decente, con un guión que no ha sido improvisado en el momento y con algo de ritmo pueden llegar a entretener al espectador. No es el caso de lo que hoy se va a comentar.

El Papá de los Pollitos es una película inspirada, como tantas otras, en un narcocorrido, en este caso, de Los Tucanes de Tijuana. Narra la historia de un narco poderoso, dueño absoluto de su plaza, que se carga a todo aquel que no se arregla con él antes de introducirse en sus dominios. Cuando su hijo interviene un gran cargamento de cocaína a Demetrio Camacho, un narco rival, este último iniciará una sangrienta campaña contra el Papá de los Pollitos para arrebatarle su territorio.
Igual contada no pinta ni tan mal, pero tras hora y tres cuartos de conversaciones en bares, rancheras y salones intercaladas con algún tiroteo rodado al más puro estilo narco (es decir, con armas que disparan aire, actores que no saben ni caerse muertos y los mínimos o, como en este caso, ausentes efectos digitales) y, por supuesto, en el argot propio de los traficantes (ya saben ustedes: “quebrarle”, “darles piso”, “partirles su madre”, “hacerle un levantón”, etc), uno no puede hacer otra cosa que aburrirse más que viendo crecer a las plantas, incluso en los momentos musicales, que suelen ser lo mejor de este tipo de productos y que pocas veces han estado peor grabados que en esta ocasión.

Protagoniza la cinta Bernabé Meléndrez, que ha participado en decenas de estas putas mierdas, junto a otro que también ha hecho su porrón de narco películas, John Solis. Como villano, tenemos al grandísimo (no es coña) Eleazar García Jr. , un actor que si yo fuera Tarantino, Robert Rodríguez o cualquiera de estos supuestos consumidores de cine marginal y extravagante ya me habría llevado a una gran producción, porque desde luego muestra tablas suficientes como para componer un personaje serio y una actuación decente (sin duda alguna, la única decente de la película).
Dirige el subproducto Alonso O. Lara, que ignoro si tendrá algún parentesco con Mario Quintero Lara (líder y fundador de Los Tucanes de Tijuana, como he dicho antes, el grupo creador del corrido que inspiró la peli), el cual debe ser una especie de experto en adaptar este tipo de canciones al vídeo doméstico, ya que en su reducida filmografía tiene al menos otras dos cintas inspiradas en narcorridos: El Centenario (que toma su nombre una vez más de un corrido de Los Tucanes) y, más recientemente, Sanguinarios del M1 (inspirada en esta ocasión en un tema del Movimiento Alterado, una suerte de agrupación de distintos narco cantantes bajo una misma bandera).

Y hablando de música, como toda peli de narcos que se precie, la cinta incluye colaboraciones musicales (que no son otra cosa que canciones de artistas invitados, los cuales normalmente cuentan además con un pequeño papel en la peli, que son metidas a capón en el metraje y utilizadas por lo general como reclamo para las masas). En esta ocasión contamos con la presencia de Los Incomparables de Tijuana y también de El Halcón de la Sierra, el cual sería tiroteado poco después de hacer la peli por unos narcos, ingresando ya cadáver en urgencias.

Y ya está, que bastante le he dedicado a esta puta mierda que dudo que muchos se atrevan a visionar. Infame, infame y aburridísima.

PD: No hay trailer pero os dejo el tema inspirador, que es bastante mejor que la totalidad del metraje visionado. 


lunes, 6 de marzo de 2017

Dobles programas bizarros (II): BAD SANTA 2 de Mark Waters + TORRENTE 5: OPERACIÓN EUROVEGAS de Santiago Segura


Título: Bad Santa 2
Director: Mark Waters
Año: 2016
Guión: Johnny Rosenthal y Shauna Cross
Intérpretes: Billy Bob Thornton (Willie Soke), Tony Cox (Marcus), Kathy Bates (Sunny Soke), Christina Hendricks (Diane), Brett Kelly (Thurman Merman)

La original Bad Santa es una comedia negrísima que nos contaba la historia de un borracho asqueroso que junto a su socio, un enano negro, se dedicaban a atracar centros comerciales durante la campaña navideña, disfrazados para la ocasión de Santa Claus y de elfo. Personalmente es una película que me encanta precisamente por sus escasos valores morales, su humor políticamente incorrecto  y por la espectacular interpretación de su protagonista, Billy Bob Thornton. No sólo es una de las comedias que más me impactó en su primer visionado sino que también la considero una de las mejores películas de temática navideña de todos los tiempos.
En su momento la cinta de Terry Zweigoff cosechó un éxito moderado que permitió que ya tras su estreno en 2003 se comenzara a tratar el tema de una posible secuela que, finalmente ha tardado 13 años en ver la luz. En esta ocasión vemos como Willie, el personaje interpretado de nuevo por Billy Bob Thornton, ha fracasado miserable en su intento de reformarse como ser humano, volviéndose a convertir de nuevo en el repugnante y alcoholizado engendro que conocimos en la primera entrega. Tras un intento fallido de suicidio es te es contactado por su viejo socio Marcus, recién salido de la cárcel, para tratar de dar un nuevo golpe, en este caso, robando los fondos de una asociación benéfica durante la Navidad. Para ello, tendrán que enfundarse de nuevo en sus trajes de Papá Noel y elfo pero, en esta ocasión, contarán con la ayuda de un tercer partenair: Sunny, la madre del propio Willie.
La trama de la película viene a replicar, con escasos añadidos, la de la primera parte. Volvemos a tener un atraco; al dúo protagonista; a Billy Bob Thornton aprendiendo una lección sobre el significado de la familia y la Navidad de manos, una vez más, de Thurman Merman (el personaje interpretado por Brett Kelly que repite el mismo papel de la primera película pero habiendo pasado en esta ocasión de niño a adulto) y una subtrama “romántica” con una mujer de gustos singulares (si en la primera entrega teníamos a una mujer con una peculiar filia sexual por los Santa Clauses aquí tenemos a una especie de “santurrona” que oculta en realidad una personalidad sucia y pervertida a más no poder). Pero, a pesar de repetir todos estos elementos, la peli fracasa estrepitosamente en su intento de emular las intenciones de su predecesora. Todo rastro de ese humor tan incorrecto se pierde en una maraña de chistes obscenos muy flojitos y repetitivos y una constante sensación de estar viendo lo mismo pero peor. Si algo han enseñado películas como La Fiesta de las Salchichas es que el humor políticamente incorrecto por sí solo no vale. Un conglomerado de chistes bestias no sirve de nada si no está bien dirigido y enfocado por un buen guión. Bad Santa 2 sufre de este defecto y se muestra como una comedia muy sosita al fin y al cabo en el que el único aspecto que recuerda mínimamente a la original es la incorporación del personaje de Kathy Bates, la madre de Willie, un ser igualmente desagradable que caga con la puerta abierta, está constantemente hablando de sus repugnantes hazañas sexuales y acosa a su hijo durante toda la película llamándolo “Picha loca”.
Aun así, sus integrantes están muy bien todos ellos. Ni Billy Bob Thornton, ni Anthony Cox, ni la propia Kathy Bates ni Christina Hendricks desentonan o decepcionan. Hay mucho talento involucrado pero puesto al servicio de un guión y unas situaciones que no terminan de permitir su lucimiento. El guión corre a cargo de un novato Johnny Rosenthal y  una mujer, Shauna Cross, que previamente había sido responsable del guión de diversas comedias románticas como Que esperar cuando estas esperando. El director del proyecto es Mark Waters, veterano en el género y hombre tras la cámara en películas como Chicas malas, Los fantasmas de mis exnovias o Los pingüinos del Sr. Popper, películas entretenidas seguramente pero sin duda diametralmente opuestas en intenciones a lo que debería ser una secuela de Bad Santa. Cuando uno ve quienes son los responsables tras esta, entiende mucho mejor el por qué del decepcionante resultado final.
En taquilla la película ha sido un fracaso, no llegando siquiera a recuperar el dinero invertido en el presupuesto. Así, y salvo que la película funcione extraordinariamente en el mercado doméstico y en el del video-on-demand (cosa harto improbable), parece que ya podemos definitivamente despedirnos de futuras secuelas de Bad Santa. Mejor así. La primera aún permanece vigente e inmortalizada. Esta secuela, sin embargo, tardará muy poco en caer en el olvido. 




Título: Torrente 5: Operación Eurovegas
Director: Santiago Segura
Año: 2014
Guión: Santiago Segura
Intérpretes: Santiago Segura (Torrente), Julián López (Cuco), Alec Baldwin (John Marshall), Jesulín de Ubrique (Jesusito), Cañita Brava (Antoñito), Barragán (Señor Barragán), Carlos Areces (Ricardito), Angy Fernández (Chiqui), Anna Simón (Paqui), Florentino Fernández (Butanero), Fernando Esteso (Cuadrado)

La saga Torrente es una de esas que han ido cuesta abajo y sin frenos con el paso de los años. Considero actualmente a la primera entrega de la saga como una película digna, importante dentro de la historia reciente del cine español y aquella en la que Santiago Segura soltó todo el mensaje y las intenciones que quería transmitir y de las cuales se desprendió en las posteriores secuelas. La segunda, Torrente: Misión en Marbella fue, en un tiempo pasado, mi favorita, y, sin embargo, la última vez que me la puse casi estuve a punto de quitarla de la vergüenza que estaba sintiendo. Torrente 3 es directamente una puta mierda y la cuarta secuela de la saga ya ni se podía considerar una película, sino mas bien una especie de sketch de programa de televisión al estilo de La Hora de José Mota estirado como un chicle y construido a base de cameos. A lo tonto, y a pesar de que considere gran parte de la saga como mierda pura, me las he visto todas con el paso de los años...y por ello es que no fui corriendo al cine a ver Torrente 5. El otro día por fin me dispuse a verla y desde luego me encontré con otra hez infernal; sin puta gracia; con unos gags basados, una vez más, en la consecución de cameos; cero imaginación y un guión que intenta ser una especie de spoof a la española de Ocean's Eleven de una manera más bien penosa ( y no, no voy a ser como el hijo de puta de Santiago Segura y soltar lo de La Cuadrilla de los Once para meter la nota cultureta).
La peli nos sitúa en el futuro 2018 (ya no tan lejano), donde Torrente sale de la cárcel para encontrarse una España en la que Cataluña se ha independizado, la crisis económica ha causado estragos y el Vicente Calderón ha sido demolido. Frustrado, se unirá a un ex-compañero de prisión y a una troupe de engendros humanos para dar un gran golpe en un casino de Eurovegas.
Al margen del asco que sienta hacia el propio Santiago Segura, he de decir que esta es posiblemente la vez que peor ha interpretado a Torrente hasta el punto de parecer un  sucio imitador del propio Santiago Segura (es casi como si con la pérdida de peso se le hubiera ido también las ganas de interpretar y el escaso talento que pudiera haber tenido alguna vez). Julián López realiza una mala imitación de Gabino Diego a la que tampoco el físico es que ayude mucho. Carlos Areces por su parte hace de Carlos Areces manteniendo el único registro que parece capaz de asumir el pobrecillo. Junto a todos ellos tenemos a una estrella internacional con todas las letras, un Alec Baldwin sorprendentemente integrado con el resto del plantel (lo que no se si es indicativo de lo alto que ha llegado Santiago Segura con Torrente o de lo mal que se encuentra actualmente la carrera de Alec Baldwin). Con este último termina el repaso de lo que podríamos denominar malamente como actores. Completan el plantel los colegas de siempre de Segura (Barragán, Flo, Cañita Brava...), un desaprovechadísimo Fernando Esteso y un par de zorrillas, Angy y Anna Simón, recien salidas de la televisión española más infecta. Redondea el conjunto un Jesulín de Ubrique que borda el papel de retrasado mental que Santiago Segura le otorga utilizando la misma técnica que Paquirrín usó en Torrente 4: ser simplemente él mismo.
Junto a esta caterva de seres encontramos toda una serie de cameos (una lista casi interminable) con los cuales, una vez más , se construyen el 90 % de los desacertados gags de la película. Entre estos encontramos que yo recuerde ahora mismo a Pablo Motos, José Mota, Chiquito de la Calzada, Leo Harlem, los youtubers El Rubius y Willyrex, Silvia Abril y Buenafuente (retomando sus personajes de anteriores entregas), Chus Lampreave y Neus Asensi (recuperando a la Reme y a Amparito de la primera película), Falete, Andrés Pajares, Santiago Urrialde, Manuel Tallafé y Ricardo Darín entre tantos otros. Posiblemente de todos estos, el cameo que más simpático me resultó (por lo cómicos que me resultan estos sucios personajes en la vida real) fue el de los periodistas deportivos Josep Pedrerol y Tomás Roncero (este último interpretando al seleccionador de fútbol del equipo catalán, vistiendo corbata con la estelada y todo).
En el tema musical hay que destacar (totalmente en serio) el tema inicial de Mónica Naranjo que es, posiblemente, el más James Bondiano de toda la saga y lo mejor que la película nos puede ofrecer. Algo totalmente opuesto a la aberración que perpetra Joaquín Sabina en los créditos finales. Aunque ya se sabe, para gustos los colores.
La peli partió de un presupuesto de 8,5 millones de euros y consiguió congregar en las salas a algo más de un millón y medio de espectadores y recuadar 10,6 millones de euros, convirtiéndose en la entrega menos rentable de la saga y una clara prueba de que la fórmula Torrente ya no tiene el mismo efecto que años atrás en el público. No dudéis sin embargo que tendremos una sexta entrega ,posiblemente dentro de unos cuantos años y probablemente tirando de factor nostálgico, que es la moda actual. Hasta entonces Torrente 5: Operación Eurovegas se convierte en el broche de mierda que merece una de las sagas más sobrevaloradas y decadentes de la historia del cine. Mala, pero mala a rabiar la puta peli.


domingo, 26 de febrero de 2017

Dobles programas bizarros (I): WILLARD de Glen Morgan + EL ASESINO DEL CEMENTERIO ETRUSCO de Sergio Martino


Título: Willard
Director: Glen Morgan
Año: 2003
Guión: Glen Morgan (basado en un guión de Gilbert Ralston)
Intérpretes: Crispin Glover (Willard Stiles), R. Lee Ermey (Mr. Martin), Laura Harring ( Cathryn), Jackie Burroughs (Mrs. Stiles) 

Willard es un ser retraído y asocial que vive una vida de penurias entre los cuidados que requiere su madre enferma y su trabajo en la empresa de su padre, ahora propiedad de un viejo amigo de la familia que se dedica a humillarle y hacerle bullying constantemente. Un día, tras inspeccionar el sótano de su casa encuentra una rata blanca a la que apoda Sócrates y toma como mascota. Junto a ella cohabita una enorme colonia de ratas que Willard amaestrará y junto a las que, poco a poco, fraguará la idea de una venganza. 
Remake de una película de 1971, La revolución de las ratas, Willard cuenta como principal atractivo con la presencia del grimoso y desagradable Crispin Glover (el padre de Marty McFly en Regreso al Futuro) uno de esos actores especialmente conocido en Hollywood por no tener muy bien puesta la cabeza en su sitio (cosa que demostró cuando acometió las labores de director en su primer film, What is It ?, donde junto a un reparto compuesto por una mayoría de actores afectados de síndrome de down se dedicaba a cosas tan bonitas como mostrar decapitaciones de caracoles vivos o a mujeres con caretas de monos masturbando a un hombre con parálisis cerebral). Posiblemente sea la repugnancia que inspira este puto feo lo que vuelve realmente creíble la interpretación del protagonista de la película. El papel engendro humano ajeno a la sociedad y a todo tipo de relación remotamente humana le viene que ni pintado. 
Le acompañan en papeles secundarios R. Lee Ermey (el mítico sargento instructor de La Chaqueta metálica) adaptando su papel más reconocido a lo exigido, interpretando, en esta ocasión, al jefe cabrón de Willard; Jackie Burroughs intepreta a una madre de Willard igual de fea que su hija y Laura Harring a la única compañera de trabajo que le hace un mínimo de caso. El director, Glen Morgan, tiene también en su haber el remake de la cinta de terror Negra Navidad, pero es sobre todo conocido por sus labores de producción en capítulos de Expediente X y en algunas entregas de la saga Destino Final.
Posiblemente no sea una película que de mucho juego para comentar, pero si es un film bastante digno, un buen entretenimiento y, sin duda, merecedor de los 50 céntimos que me costó la copia en DVD que obtuve en un Cex de Madrid. Sin ironías de ningún tipo.





Título: El asesino del cementerio etrusco (Assassinio al cimitero etrusco / The Scorpion with two tails)
Director: Sergio Martino
Año: 1982
Guión: Ernesto Gastaldi, Jacques Leitienne y Mara Maryl
Intérpretes: Elvire Audray (Joan Barnard), Paolo Malco (Mike Grant), Claudio Cassinelli (Paolo Domelli), Van Johnson (Mulligan), John Saxon (Arthur Barnard) 

Intenté afrontar el visionado de esta cinta por primera vez durante un viaje en transporte público y duré diez minutos antes de que decidiera echarme una siesta debido al profundo sopor que esta me había causado. Una vez de noche en mi hogar decidí darle una segunda oportunidad, pues igual fue el cansancio acumulado a lo largo del día lo que no me había dejado disfrutarla correctamente. Craso error, a los veinte minutos de metraje decidí dejarla puesta de fondo mientras me dedicaba a otros quehaceres. Y es que estamos ante una película tremendamente aburrida obra del artesano italiano (un binomio que, cada vez estoy más convencido, equivale al apelativo de puto inepto) Sergio Martino, bajo el seudónimo en esta ocasión de Christian Plummer, uno de esos directores no tan reconocidos entre el fandom como otros compatriotas suyos pero que aún así tiene unos cuantos títulos con cierto renombre dentro de los submundos del cine de género italiano como pueden ser La Montaña del Dios Caníbal, Torso: Violencia Carnal o, este me encanta, 2019: Tras la caída de Nueva York (2019: Dopo la caduta de New York…que melodioso suena). El caso es que al igual que muchos otros italianos, Martino le dio a todo por igual y, por lo general, con los mismos y lamentables resultados: western, giallo, terror, pelis de monstruos, exploitation de Mad-Max, todo cabía en su filmografía. Y, sin embargo, El asesino del cementerio etrusco no termina de ubicarse dentro de un género claro, intentando ser a la vez un giallo, una peli policíaca con mafiosos y una peli de terror con fantasmas.
La trama de la cinta nos cuenta como un arqueólogo es asesinado mientras investiga una tumba etrusca recientemente descubierta. Su viuda viajará a Italia para intentar resolver el enigma en torno a la muerte de su esposo, descubriendo una trama orquestada por su propio padre para introducir heroína en los Estados Unidos junto a los descubrimientos arqueológicos de su difunto marido a la vez que se ve acosada por visiones de sacrificios de jóvenes y apariciones fantasmales que parecen apuntar a que la protagonista no es otra cosa que la reencarnación de una antigua sacerdotisa etrusca. El guión de este contundente ladrillo es obra principalmente de Ernesto Gastaldi, que ya había colaborado previamente con Martino en Torso y que tiene en su haber trabajos tales como una colaboración a pachas con Sergio Leone en el guión de Mi Nombre es Ninguno, así como labores de colaboración en la también "Leonina" Erase una vez en América. Los momentos de stop-motion del film corren a cargo del técnico habitual del inútil de Lamberto Bava y en ocasiones director de cierto renombre, Sergio Stivaletti. Componen el reparto principal los italianos Paolo Malco, Franco Garofalo y Claudio Cassinelli, la italiana Marilú Tolo, la francesa Elvire Audray y la breve pero significativa presencia de los habituales de la serie B John Saxon y Van Johnson. Por si alguno lo duda, actores de mierda todos ellos.
En su versión americana la cinta se distribuyó bajo el título de The Scorpion with two tails, supongo que con la intención de hacer referencia tanto a la famosa trilogía de los animales de Dario Argento como a La Cola del Escorpión, otro giallo de cierto renombre obra del propio Martino. Para añadir aún más aroma de exploitation a la mezcla, uno de los posters con los que se promocionó la película contaba con la presencia del melenas que, cuchillo en mano, protagonizaba el póster de Aquella casa al lado del cementerio, individuo reutilizado en diversas ocasiones en los posters de una amplia  gama películas donde, al igual que ocurre aquí, no asoma en ningún momento la jeta (de hecho esta es la segunda ocasión que hace acto de presencia en este blog tras su aparición en la carátula del VHS de La Mantis maldita). Aunque también es verdad que el póster original con esa especie de "soldado romano zombi" miente de la misma manera al espectador pues, sobra decir, su presencia en la película es nula.
Vamos que una puta mierda de película pero antes que eso, un coñazo soberano. Idónea para inducirse una siesta o un coma voluntario sin la ayuda de fármaco alguno.




sábado, 22 de octubre de 2016

JONAH HEX de Jimmy Hayward


Título: Jonah Hex
Director: Jimmy Hayward
Año: 2010
Guión: Mark Neveldine y Brian Taylor
Intérpretes: Josh Brolin (Jonah Hex), John Malkovich (Quentin Turnbull), Megan Fox (Lila), Michael Fassbender (Burke), Aidan Quinn (Ulysses S.Grant)


Vamos a ver, situémonos antes de empezar. En 2010, Warner Bros. estaba frotándose las manos compulsivamente, pues no en vano acababan de pegar el gran pepinazo  dos años antes con el estreno de El Caballero Oscuro que tantas buenas reacciones entre crítica y público estaba cosechando. Así pues, no era raro que otros se lanzaran de cabeza a adaptar todo lo que pudieran del Universo DC y, entre planes para nuevas pelis de Batman y Superman y el debut en la gran pantalla de Linterna Verde, decidieron quedarse con unos poquitos productos para potenciales películas más minoritarias entre los que se encontraban los derechos del personaje de Jonah Hex. 
Para los profanos en la materia Hex es un personaje nacido en los 70 en las páginas de All-Star Western (la cabecera de DC dedicada a narrar historias ambientadas en el Salvaje Oeste) y pronto se destacaría como uno de los mejores aportes de la misma llegando a tener una serie propia que llegaría contar con hasta tres volúmenes, al menos hasta el día de hoy. Las historias de un cazarrecompensas con medio rostro deformado enfrentándose a toda clase de enemigos en el Oeste americano parecen una apuesta segura para lograr entretenido por lo menos, ¿No?
Error. Pero antes de profundizar, una breve sinopsis. 
En esta película Jonah Hex es un antiguo soldado confederado cuya familia es asesinada por su antiguo general Quentin Turnbull quien además se encarga de dejarle un regalito marcándole el rostro con un hierro candente antes de dejarlo abandonado y dispuesto a recibir una muerte segura. Salvado por chamanes indios y adquiriendo la habilidad de hablar con los muertos como resultado de la magia india, Hex se convierte en un cazarrecompensas con unas ansias insaciables de sangre que encontrarán un nuevo objetivo cuando por azares del destino se encuentra de nuevo en persecución de su viejo enemigo Turnbull quién tiene un plan para destruir los Estados Unidos de América.
Yo no se puede decir que sea un experto en el personaje de Jonah Hex (apenas he leído sobre él), pero de lo que estoy convencido es que esa habilidad para comunicarse con los difuntos es una patraña inventada por los guionistas.Pero bueno, dejando de lado las potenciales profanaciones al material original, uno esperaría al menos encontrarse con una película potable, un western mínimamente entretenido y no con un cagarro de dimensiones mayúsculas. 
Jonah Hex no es mala en su producción. El vestuario y el diseño denotan la pasta que hay detrás de la cinta. El maquillaje de los personajes es cojonudo y los pocos efectos digitales que hay son más que solventes. Además eligieron como protagonista al que probablemente sea el actor que mejor concuerda físicamente con el personaje del tebeo, el señor Josh Brolin (quién por cierto no lo interpreta nada mal). ¿Que falló entonces en Jonah Hex?
En primer lugar tenemos un guión que sufre el peor defecto que puede tener cualquier película: el desprender no asco ni odio hacia el mismo, sino aburrimiento. La película es soporífera a más no poder, lo cual no es de extrañar teniendo en cuenta que el guión viene firmado por el tandem Mark Neveldine- Brian Taylor responsables de las desmadradas Crank:Veneno en la sangre y Crank:Alto Voltaje pero que también volverían a aburrir a los fans comiqueros dos años después de Jonah Hex con Ghost Rider: Espíritu de Venganza, la infecta secuela de las andanzas en el cine del Motorista Fantasma. De hecho, los propios Neveldine-Taylor iban a ser los encargados de dirigir la peli, pero diferencias irreconciliables con la productora hicieron que esta tarea acabara recayendo sobre Jimmy Hayward, un animador curtido en la factoría Pixar quien únicamente tenía en su currículum una película de animación para críos, Horton (aunque esto quizá sea lo que explique que una de las pocas cosas buenas que tiene la peli sea ese prólogo donde a base de viñetas animadas se nos resume el pasado de Hex).
Junto a Josh Brolin tenemos también a esa actriz que no está tan buena como muchos dicen pero que si tiene la expresividad de una pata hervida que es Megan Fox, como villano tenemos a un John Malkovich al que se le nota la más absoluta y completa desgana por todo lo que hace y como esbirro número 1 del mismo al adorado por las masas Michael Fassbender sobreactuando en esta ocasión hasta límites estratosféricos (y eso que para entonces ya había trabajado con Tarantino y había debutado también con el prestigioso director Steve McQueen, quien lo convirtió en su actor fetiche y con quién obtuvo su primera nominación al Oscar por 12 años de esclavitud). Completando el reparto de caras conocidas tenemos los cameos de Aidan Quinn como el presidente Ulysses S. Grant, del negro Lance Reddick, del feo y ahora televisivo Wes Bentley, del grandísimo Michael Shannon y del señor Jeffrey Dean Morgan que directamente no se encuentra ni acreditado entre los intérpretes del film.
Todo este pifostio viene orquestado además por una banda sonora metalera y totalmente fuera de contexto compuesta por el antaño prolífico y ahora semi caído en desgracia grupo de metal progresivo Mastodon.
Si juntamos un guión pésimo, actores co protagonistas horripilantes y aburrimiento a raudales...¿A alguien le extraña que Jonah Hex fuera un fracaso? Vapuleada por la crítica, ignorada por el público y un desastre financiero que llego a España directamente en forma de DVD.
Recientemente el personaje de Hex volvió a ser interpretado en carne y hueso en la serie de la cadena CW Legends of Tomorrow, ambientada en el multiverso DC. Un sitio más adecuado para un personaje tan minoritario donde le deseo una mejor suerte que la que sufrió cuando este pedazo de infamia vio la luz. Horrenda.


sábado, 24 de septiembre de 2016

EL HOMBRE DE LOS PUÑOS DE HIERRO 2 de Roel Reiné


Título: El Hombre de los puños de hierro 2 ( The Man with the Iron Fists 2)
Director: Roel Reiné
Año: 2015
Guión: John Jarrell y RZA
Intérpretes: RZA (Thaddeus "El Hombre de los puños de hierro"), Dustin Nguyen (Li Kung), Charlie Ruedpokanon (Li Guang), Carl Ng (Maestro Ho), Pim Bubear (Inocencia), Cary-Hiroyuki Tagawa (Alcalde Zhang)

Producida por el binomio Quentin Tarantino-Eli Roth y dirigida y protagonizada por el rapero RZA del grupo Wu Tang Clan, la original El Hombre de los Puños de Hierro es una película que a mi particularmente me cae en gracia. Entiendo perfectamente el que la gente por lo general (y el fan del cine de artes marciales en particular) la considere una puta mierda, sobre todo por ese diseño post modernista y recargado que reviste una película que intenta rendir un homenaje a un estilo de cine con una serie de imágenes rodadas de una forma que poco o nada tiene que ver con este. Aun así los elementos fantásticos de la película, el que sea más bruta que un arado y la presencia de actores en decadencia como Lucy Liu y, sobre todo, Russell Crowe la convierten a mi parecer en una película entretenida y más que visible. A pesar de todo esto, y de contar con semejantes nombres de respeto en la producción, la película no funcionó entre el público y apenas logró cubrir gastos con la recaudación obtenida.
Sin embargo, el mencionado RZA debe de ser un ser de lo más caprichoso e inconsciente, pues tres años después logra convencer de nuevo a Eli Roth y a otros dos o tres productores para juntos financiar una secuela directa a DVD de su ópera prima, dónde el desiste en la tarea de dirección para únicamente encargarse del guión y la banda sonora y protagonizar la película. Así, en El Hombre de los puños de hierro 2 tenemos que el negraco de las manos metálicas acaba por circunstancias llegando a un pueblo minero cercano a un templo budista dónde tendrá que enfrentarse a un cacique opresor y a una serie de asesinatos supuestamente perpetrados por el fantasma de un monje budista renegado.
Es curioso el que en una película que se titule El Hombre de los puños de hierro 2 el susodicho héroe no haga acto de presencia como quien dice hasta los casi 40 minutos de película (y eso que la peli dura apenas 90). En lo que uno espera a que aparezca el prota  uno es testigo de escenas del malo rodeado de chinitas bellas alternadas con momentos en los que se muestran a los mineros pasándolas putas y secuencias de duelos de kung-fu en tabernas. Las coreografías de esta segunda entrega son malas a rabiar, lentas, mecánicas y falsisímas, amen de que la brutalidad que hacía que las peleas de la primera película fueran majas aquí brilla por su ausencia (lo que, por cierto, arruina completamente escenas que podrían haber molado como el enfrentamiento entre el hombre los puños de hierro y un hombre con piernas de hierro). El nivel de producción también se resiente brutalmente por el bajón del presupuesto. Así, donde en la primera había hierro y madera, aquí tenemos cartón y hojalata acompañados de unos efectos especiales digitales de la peor estofa y un maquillaje completamente zetoso (mención especial al momento en la primera pelea de la peli dónde RZA golpea a un maloso en el cráneo y este tiene unas heridas en la cara dignas de una película turca antes incluso de que le golpe se produzca y puedas disfrutar de la costrosidad del momento en un nada disimulado primerísimo plano). Todos estos detalles se encuentran orquestados por una banda sonora raperil que, si bien en la primera película fungía relativamente bien con las melodías orientales que también formaban parte de la banda sonora y las imágenes mostradas, aquí se convierte en un estorbo auditivo constante donde incluso, en un alarde de sinvergonzonería, se atreven a copiar a Ennio Morricone con la peor versión que he escuchado en mi puta vida del Ecstasy of Gold de El Bueno, El Feo y el Malo.
Protagoniza la cinta , como he dicho anteriormente, el rapero RZA, quién postula seriamente al título de peor actor negro de la historia. Le acompañan una serie de asiáticos desconocidos (el que más y el que menos ha tenido algún pequeño papel en televisión) de entre los cuales destaca únicamente el japonés Cary-Hiroyuki Tagawa quien a pesar de tener  una dilatada filmografía permanece en la memoria del fandom principalmente por su interpretación del villano Shang Tsung en la primera película de Mortal Kombat.
Dirige la pantomima el videoclubero Roel Reiné, director de El rey escorpión 3, de Death Race 3: Inferno y de Muerte en Tombstone otra película que también me hace gracia al igual que El Hombre de los Puños de Hierro por los actores en decadencia que aparecen en ella (concretamente Dina Meyer, Anthony Michael Hall y el mismísimo Mickey Rourke).
Así pues, El Hombre de los Puños de Hierro 2 carece de todos los elementos que hacían de la primera entrega una película medianamente disfrutable lo cual, por si no ha quedado suficientemente claro, la convierten en una mierda de un calibre superior. Y no hay más que decir sobre ella.